miércoles, 9 de marzo de 2011

¿PORQUE MI CONCIENCIA NO ME DEJA TRANQUILA? 1ª PARTE

Llegó el fatídico día en que debía enfrentarse a la familia, (quizá fuera irreal, pero ella lo vivía así). Ninguna catástrofe natural iba a impedir la dichosa comida familiar, eso sí, llovía a mares, el cielo estaba tan negro como su ánimo, no había parado de llover en toda la noche. Sus angustias, nervios y su negación a tomar somníferos, habían conseguido que la noche se le hiciese larga, pero sin ganas de que pasase, se encontraba a gusto en la cama, escuchando como caían trombas de agua, preludio del mal día que la esperaba, equiparando su negro estado de ánimo a la negrura amenazante de las nubes.
Manuel se había ido a dar una vuelta al hotel, para que las cosas se hicieran como debían de hacerse, como él solía decir, vamos, a controlar. Había quedado con él a las doce y media en el pueblo.
Llenó la bañera, un buen baño con agua casi hirviendo, le sentaría bien, aliviaría sus nervios, con un poco de suerte hasta conseguiría parar su cerebro, evitar que le mandase preocupaciones, ¿con qué cara voy a mirar a mi padre? Ahora ya sé de donde viene mi reticencia a verle, ahora ya sé porqué huyo de él, porqué no quiero verle. ¿Cómo le cuento yo a mi hermana mis motivos? ¿Qué le digo cuando me eche en cara que no los veo? Y ¿por qué coño, mi conciencia no me deja tranquila? Tal y como están las cosas en este momento parece que la que no está actuando bien, soy yo, desde su punto de vista es lógico. ¿Cómo arreglo yo esto sin no quiero contar la verdad? ¿Por qué coño sigo sintiéndome avergonzada, por lo que pasó? Soy la víctima, no fui culpable de nada, solo era una niña, buscando atención y cariño.
Sumergió la cabeza en el agua con los pulmones llenos de aire, fue soltándolo despacio, había que relajarse, como fuera, tenía que dejar de pensar, no podía seguir dándole vueltas a los mismos temas una y otra vez y no ser capaz de encontrar la respuesta.
Salió de la bañera sintiéndose igual de mal, no había conseguido nada. ¿Qué ropa me pongo? Hizo mil pruebas, mil combinaciones, lo que no le marcaba, le quedaba demasiado holgado, si se decidía por un tono de jersey no acertaba con el pantalón, cuando conseguía que las dos piezas congeniasen, no encontraba cinturón o bolso adecuado ¡ya vale! No puedo seguir así ¡qué coño estoy haciendo! ¡Tanta tontería para elegir ropa! Me tenía que haber puesto a dieta el mes pasado, ahora ya es tarde, esto es lo que hay, no doy ni una vuelta más. Al que no le guste que o mire. ¡A la mierda!
Se maquilló un poco más de lo normal, arregló su pelo lo mejor que pudo. Hoy no era su día, estaba claro que hiciese lo que hiciese, no iba a verse bien, pues a la mierda con todo, evitaré los espejos. ¡Tanta tontería! ¡Ya está bien! Se puso un abrigo largo para sentirse tapada, para ocultarse a sí misma la inseguridad que sentía por culpa de su físico. ¡Se acabó el problema! Hago que Manuel me diga cuatro tonterías, me las creo y punto. ¡Me estoy poniendo negra yo sola! ¡Cansina, que eres una cansina!
Salió con tiempo de casa, a ver si dándose una vuelta, conseguía su objetivo. Tendría que forzar sonrisas y conversaciones, besos hipócritas, ¡quien coño me mandaría a mi meterme en este berenjenal! ¡Boba! Contenta vas que no te llamo algo más gordo. ¡Lerda! Vaya mosqueo tengo conmigo misma. ¡Payasa!
Se acercó a la presa ¡impresionante el rugir del agua! Algún día no iba a resistir la tentación de tirarse, dejarse llevar por la corriente. No se lo pensó dos veces y se lanzó.
Se subió a un tronco, que al sentir su peso aceleró, una loca huida hacia ninguna parte, las ramas se apartaban para dejarles pasar, llevaba una velocidad de vértigo, adelantando  mil cachivaches, en una loca carrera aplaudida por árboles que agitaban las ramas a su paso, desembocaron en el mar, ¡bellísimo! Un azul intensdeslumbró, el sol la sonreirá, regalándole cálidas caricias sobre su cuerpo desnudo. Frenó en seco, la calma se apoderó de ella, sonreirá. Un delfín apareció invitándola a un paseo por las profundidades marinas. En un momento se encontraba sumergida, disfrutando de un espectáculo encantador, reinaba la armonía, se sentía la reina del lugar, los pececillos acariciaban su cuerpo con sus aletas, sentía una placidez inmensa, las profundidades eran su habitad, ese era su lugar
De repente todo cambio, tubo que agarrarse al delfín para no salir despedida en la huida, no entendía lo que pasaba, donde había placidez ahora había angustia. Miró para atrás, la oscuridad los perseguía, se abrazó con fuerza intentando tranquilizarle, no podía ser tan malo, le habló suavemente
-tranquilo, no pasa nada, solo es oscuridad, vas a cansarte en tu huida, te alcanzará, corre más, no malgastes tus fuerzas, lleva tu ritmo, cuando te alcance te quedarán fuerzas para mirarle de frente, si malgastas tus fuerzas, no podrás luchar contra la oscuridad, a lo mejor, solo es un mal momento, pero si te dejas atrapar por ella, sin fuerzas nunca lo sabrás.
El teléfono sonaba, se negó a hacerle caso, tenía que seguir con el delfín, era su amigo, debía que tranquilizarle. El aparato la molestaba con su incordioso zumbido, no la dejaba ver al delfín.
-nena, ¿Dónde andas?
-ya voy- contestó mal humorada
-¿voy a buscarte?
-no, estoy en la presa, ya voy.
Se quedó escuchando el rugir del agua, ¿pero por qué tengo que ver a personas que no quiero no ver? No tengo fuerzas para sonreír sin ganas, no quiero forzar conversaciones. Necesitó un cigarro, que no encontró. En fin no hay más remedio que dejarme ver.
Emprendió el camino, con los hombros caído, sentía que iba al patíbulo ¡qué exageración! Vio venir a Manuel de frente. Él es quien me va a ayudar a enfrentarme a la oscuridad. Llegaba sonriente, pero mira que es guapo, ¡qué suerte he tenido!
-¡hola cachorrita!
-hola guapo.
-¿estás bien?
Hizo un gesto con los hombros.
-me parece que estás haciendo una montaña de un grano de arena.
-ya.
Apoyó la cabeza en su pecho buscando un abrazo, que consiguió al instante seguido de un apasionado beso, que la hizo olvidarse, por un momento, de sus miedos.
-¿nos vamos a casa?
-Hay un montón de gente que te quiere, esperándote.
Llegaban al bar cuando vieron a Fermín en la puerta haciendo aspavientos.
-está en su salsa, el cabrón, como le gustan estas cosas.
Entraron en el bar, se olvidó de sus miedos, sonrió con ganas, de repente tenia muchísimas cosas de las que hablar, los besos a sus hermanas, salían directos del corazón. Se juntarían cuatro generaciones. Un par de ojos igualitos a los de su madre la miraban, se acercó al cuerpecito dueño de ese par de ojos, que ante su cercanía se refugió en los brazos de su madre, por experiencia sabía que no había que insistir, acarició su cabeza dejando un sonoro beso entre sus rizos.
-Haizea, esta es de las nuestras- dijo besando a su ahijada, que también se encontraba en su salsa, como Fermín.
Faltaban dos personas, su padre y su cuñado, cosas de la vida, hubiera prescindido de los dos la mar de a gusto. Decidió preguntar por ellos más tarde. Observó a su hermana mayor, estaba cambiada, sus ojos mostraban algo que no supo definir, otra que estaba en su salsa, siempre empeñada que la familia ha de reunirse, no sabía qué pero algo había cambiado, la pequeña seguía igual, no pasaban por ella ni los años, ya era abuela, prematura, como su maternidad, pero no aparentaba los cuarenta, que era la edad que su carnet decía, con su compañero de fatigas a su lado, como siempre. Hacia un año que no los veía, quitando el cambio en la mirada de su hermana, estaban iguales. Miró a sus sobrinos, a los hijos de su hermana mayor hacia más de cinco años que nos los veía, si los ver por la calle, no los reconozco, a las hijas de su hermana menor, una Haizea la veía a menudo, al principio a escondidas, ¡la alegría que tenía esa niña! Tan descarada como Nagore, con la que se llevaba de maravilla, Luego estaba la mayor de las hijas de su hermana menor, toda una mujer a sus veinticinco años, ya madre de una preciosa niña, que desde luego era fiel reflejo de la familia. Que la miraba desconcertada, pero en cuanto se acercaba a ella, se escondía.
-¿el aita?- preguntó a su hermana.
-lo llevan a las Ventas directo, cada vez cuesta más moverle. Lo traerá un taxi
-ya, ¿pepe?
-me estoy separando.
Misterio resuelto.
-me alegro, no te merecías un hombre así a tu lado, y perdona que te lo diga.
Manuel hablaba con su hermana, la conversación no parecía ser agradable.
-qué me dices cuñadita- joxetxo, el hermano de Manuel, la saludaba. Recién separado, pocas veces le había visto, pero su mirada también iba cambiando, se le veía mucho mejor.
Charló un momento con él, pero le preocupaba la conversación de Manuel con su hermana.
-vamos a ver que es lo que pasa- dijo Joxetxo agarrándola del brazo
-me parece que tienes algo que decirle a mi mujer- decía Manuel
-no de verdad, borrón y cuenta nueva.
-Manuel tiene razón, a veces me dejo llevar por mi genio y digo cosas que no debo. No estamos acostumbrados a ver  a Manuel así,
-pasamos pagina, Edurne, empecemos de nuevo
¿Edurne está celosa? Le hizo gracia, pues tenía que alegrarse de ver a su hermano bien, vamos digo yo.
-Marian yo me voy yendo, no tardaran mucho en traer a el aita, me voy acercando- decía su hermana.
-ya te acerco yo – le dijo Joxetxo
-Aquí hay tema- dijo Manuel al oído
-¡qué dices!
-te lo digo yo, apuesta
-por aquí se esta cociendo algo- dijo Fermín uniéndose a ellos.
-¿de qué estamos hablando?
-de aquí sale algo.- dijo Luisa- apuesta.
-que solo se ha ofrecido a llevarle.
-en dos o tres meses se la zumba.
-¡a vosotros se os va la olla o qué! ¡Qué es mi hermana!
-ya y él mi hermano, dos meses y se la clava. Apuesta.
-os estáis equivocando, ella necesita tiempo, no va a caer con el primero que le tire los trastos, se está separando.
-Esa información no teníamos, la cosa cambia, un mes.
-ya me parecía a mí, hay muchas miraditas entre ellos, que a mí no se me escapa nada, un mes- decía Fermín
-en el hospital también hubo miraditas, que yo los vi. Aun y todo digo que unos seis meses, ella necesita tiempo.- decía Luisa.
-no tenéis ni idea, no va a caer tan fácil.
-lo mismo dije yo de ti y al primer asalto caíste.
-¿hubo apuestas?
-¡hombre!
-¿tu sabias algo Manuel?
-lo imaginé, aquí es lo habitual, se apuesta para ver lo que tarda en calzársela.
-¡no me lo puedo creer! Menos mal que no me enteré de nada ¿cómo os enterasteis de que ya? Manuel lo dijo, ya me acuerdo. ¡Será posible! ¿Pero qué clase de pueblo es este? ¡Aquí no se libra nadie, estáis todos como chotas! ¿Quién gano?
-La banda de Fermín, yo dije que tardarías un tiempo en dejar que te la metiese, lo mismo que tú dices de tu hermana, ¡en quince días estabais viviendo juntos! ¡Mira la mosquita muerta con su cara de buena!
-estáis todos enfermos ¿cómo están las apuestas?
-Fermín y yo que en un mes, se la calza.
-no me puedo creer que esté haciendo esto, ¿decís que hay miraditas?
-sí, aquí y en el hospital que yo los vi. Pero bueno, rápido no creo que vaya, seis meses.
-apuesta hecha. Unas cervezas esta noche a que hoy se pasan los teléfonos.
-hecho.
-¿cómo se comprueba eso?
- En esta vida todo se sabe.
-más vale que ella no se entere.
-somos muy discretos, tú no te has enterado hasta hoy.

martes, 8 de marzo de 2011

SOY UNA BOCAZAS

Nekane y Nagore, se unieron a su sobre mesa. Nagore tenía la facilidad de congeniar con todo el mundo.
-vamos asentarnos un rato con los viejos, que seguro que ya están artos de tanto morrease.
-¡Nagore! – Recriminó Manuel – Que Nekane no te conoce ¡qué va a pensar!
-lo que hay, tiene que saber en qué familia se ha metido, están todos los viejos locos, sobre todo Fermín y este.- dijo señalando a Manuel.-el tío Joxetxo, desde que se ha separado, también anda un poco revuelto, en esta familia los viejos son los peores.
-Hoy no anda tu camarero por aquí, ¿a qué habéis venido? ¿No le habrás echado el ojo a otro? Hay uno nuevo. Tu eso ya lo sabes ¿no?- dijo Manuel provocando
-no pienso contestarte, no te inmiscuyas en mi vida privada, ya tengo bastante con Fermín.
-mira la mocosa esta, qué se habrá pensado, mira que siempre he sido discreto, pero se muchas cosas, se las cuento a Fermín en cuento le vea.
-bueno a lo que vamos, dice Nekane que mañana hay comida familiar ¡genial! ¿Ya has llamado a Haizea?
-no, luego la llamo.
Vaya por Dios, Nekane de discreta nada.
-ya la he llamado yo, vamos a buscarla.
-la comida es mañana.
-ya vendremos, tu tranquila.
-¿no pensáis aparecer en toda la noche?
-es posible, todavía no se qué haremos, depende de por dónde nos dé.
-dejamos lo de la comida para otro día, así podéis descansar.
- díselo a Fermín, ya se está frotando las manos.
Manuel la miró y rió. En vaya berenjenal me he metido por no tener la boca cerrada, ¡seré boba! A la, a organizar la comida de marras. Tendré que llamar a mi familia, no les voy a hacer el feo, ¡qué asco! Con lo poco que me gustan estas cosas. En fin ya no hay remedio. ¿Qué se supone que tengo que hacer con mi padre? ¿Saludarle? ¡Qué agobio! A veces tendría que cerrarme la boca con cremallera, ¡a la mierda con todo el mundo! ¡Con lo a gusto que estamos los dos solos... ¿por qué coño tengo yo que dar explicaciones de lo que hago con mi vida?  ¡Mierda!
-bueno nosotros nos vamos, ya puedes seguir marreándote con Marian.
-será posible, la cría esta de los huevos, ya no te pienso volver a dar paga.
-¿a qué te crees que he venido? ¿A ver cómo te morreas con ella? Suelta la manteca.
-¡vale ya Nagore! Te pasas, hija, es tu tío, un poco de respeto, cómo se nota que no está tu madre.
-ya estás tú para darme la chapa, haber si mañana cuando se junten los tres, después de darle al tintorro, me dices lo mismo, nos van a dejar en vergüenza, Nekane, ya verás las que lían.
-larga, descarada, que todavía terminas en casa castigada, estás tú un poco subidita, jodida cría de los huevos.
-¡Manuel! De verdad, como os pasáis. No les hagas caso Nekane, compiten a ver quien dice más burradas, cosa de esta familia de locos.
-Nos vamos, ya puedes marrearte con ella, que no miramos. Agur………..
-la jodida de ella hace conmigo lo que le sale de los huevos.
-culpa tuya es, no te quejes ahora. Está haciendo que Nekane te pierda el miedo, es tan jodidamente toca pelotas como su padre.
-¡nena! ¡Qué manera de hablar!
-la misma que tu, si te molesta que sea una mal hablada, a mí tampoco me gusta oírte hablar así, ¡a callar!
-¿estás enfadada?- dijo riendo
-un poco, así que no te metas conmigo. Voy a hacer las dichosas llamaditas, haber si con un poco de suerte nadie puede venir. Un terremoto sería lo mejor, una riada o, no sé, cualquier desastre natural que impida que los coches anden, todo el mundo metido en su casa ¡coño! Que nunca pasa nada. ¡ojalá llueva!
-te estás haciendo tu sola una película ¡increíble! ¿Tan malo es?, ya sabes que yo no soy muy familiar, mi familia eres tú, Fermín y ahora Nekane, a mi hermano desde que se ha separado , bueno, las cosas van mejor, los demás están ahí, ni fu ni fa, pero vamos tampoco hago un drama por tener que verlos, me mantengo al margen y punto ¿vas a llamar a mi hermana?
-lo que tu digas, a mi me da lo mismo, yo no tengo ningún problema con ella, si ella lo tiene con migo, allá ella. Lo único que me importa es lo que tú hagas si ella intenta manchar mi imagen, lo demás me da lo mismo.
-llámale.
-¡Jo macho! Mira que estás hoy mandón, llama tu, es tu hermana.
-es a la única que voy a llamar, solamente por como acabaron las cosas la última vez que nos vimos, no pienso llamar a nadie más.
-¡Qué pesado eres!
-y tu ¡qué guapa!

¿ADIOS A GEMA? ¿SERA LA DEFINITIVA?

Marian tenía delante su plato de sosa lechuga, se estaba cansando ya de tanta lechuga, miraba con envidia el plato de alubias que Manuel se estaba comiendo la mar de a gusto, untando trozos de pan, debo necesitar ya una buena comida, no es normal que me este comiendo con los ojos las alubias, ¡que no me gustan! Bueno un poco si, tienen una pinta buenísima, podía quitarle un pedazo de chorizo, está hervido, poca grasa tendrá, y un cachito de morcilla, ¡que mal voy! La morcilla ya me gusta, además es de arroz ¡qué buena! Lo malo es que como le meta el tenedor en el plato me va a dar la chapa con la comida, ¡pero que a gusto se está comiendo mi morcilla! Como no espabile me quedo sin nada.
-¿me das un pedacito de morcilla? Pequeñito, solo un poco para probar.
-no que engorda, come lechuga.
-egoísta, solo piensas en ti, por un cachito de nada.
-¿te vas a saltar esa dieta absurda que te has puesto? No me lo puedo creer, que falta de voluntad, con lo buena que está la lechuga.
-me estoy muriendo hambre, y tu vacilandome, ¡qué poca consideración! ¡Glotón! El pan engorda muchísimo.
-¿quieres un pedazo untado en mis alubias?
-si, un pedazo de morcilla y otro de chorizo, acompañado cada cosa con su correspondiente pedazo de pan, un poco de vino para acompañar estaría bien.
-resumiendo, lo que quieres es comerte mi comida.
-en este momento con el hambre que tengo, soy capaz de comerme una vaca, al poder ser hervida, para que engorde menos.
-¿qué hacemos con la lechuga?
-cométela tu, no dices que está buena, pues para ti.
-¡provocadora!
-¡glotón! Comparte, lo tuyo es mío y lo mío también.
Manuel hizo una seña a un camarero para que se acercase.
-Tráenos otro plato de alubias.
-dile a Ángela que Manuel tiene hoy mucho hambre, que la lechuga está muy buena.
-¡mujeres!
El camarero se fue riendo.
-este chico es majo ¿cuándo hay que renovarle el contrato?
-el mes que viene.
-pues hazlo.
-¡qué no me mandes! ¡Que manía! Como se le ocurra chivarse a Ángela, no se lo renuevo. Entre tu a ella, vaya chapa que me dais con la comida.
Al momento apareció Ángela con una fuente bien llena de alubias.
-¿me llevo la lechuga Marian?
-¿me has puesto bien de chorizo y morcilla?
-más que de alubias.
-vale, llévatela.

Ángela y Manuel rieron a carcajadas.
-¿de postre arroz con leche? Está como a ti te gusta.
-eres mala.
-no, soy cocinera.
-¿le has dicho a Ángela lo de la comida familiar de mañana?
-no, ya he cambiado de planes.
-tengo cosas que hacer, luego me decís lo que sea.
-ya no puedes cambiar, piensa antes de hablar.
-haber si no voy a poder cambiar de opinión, mira este.
-me apetece una comida familiar, Nekane tiene que conocer a la familia.
-a la tuya, vale.
-a la tuya también, no te hagas la tontita, que te veo, tengo ganas de ver a tus hermanas.
-y eso porqué
-por que son tus hermanas, de los demás no hablo, como no los conozco.
-sinceramente no me apetece nada, no tenía que haber dicho eso ¿porqué no pasamos?
-porque ya va siendo hora de que conozca a tu familia al completo. Así que empieza a llamar, organízalo.
-luego llamo.
-no, ahora, que te conozco, que yo te vea.
-no me gusta nada cuando te pones en plan mandón.
-eres mi mujer y tienes que obedecerme.
-lo llevas claro, con piedra dura has dado, no me toques las narices, se me están atragantando las alubias.
-para, nena, ya nos estamos enfadando, comete a gusto mis alubias, te vendrán bien, tanta lechuga no te deja pensar.
-¿qué me dices de Gema?
-está clarísimo tenido ahí a Nekane, por interés, esperando sacar algo de mí, que no ha conseguido, cuando tú has aparecido en mi vida a tirado la toalla.
-¿nunca has tenido interés por ella, por llevar una relación estable?
-no, sinceramente la he usado, es la típica tía con la que puedes pasar un buen rato, es jovial, está bien para una noche de copas, alguna cosita más, hasta ahí ya llegado mi interés por ella, ella lo ha intentado engancharme de todas las formas posibles, pero nunca ha cuajado nada. ¡Que hija de puta! Yo siempre he pensado que la utilizaba a ella, lo cojones, a sido ella, la que me ha utilizo a mí. Solo espero que el dinero que le he dado por lo menos en parte haya llegado hasta Nekane. Esta clarísima la relación con Amaya, se conocerían en algún burdel, como si lo viera, esta ha sido puta, seguro, conmigo se ha comportado así, un poco cara me ha salido la hija de puta. Lo que ella no esperaba es que tu aparecieras en mi vida, ahí es donde se le ha descuadrado todo, mira que ha intentado separarnos, nos ha hecho mil perrerías, yo la he ido dejando hacer solo por llegar a saber la relación que existía con Amaya, pero como tú eres como eres y las cosas podían acabar mal entre nosotros, cosa que no iba a consentir, llegó un momento que no la dejé ni entrar en el hotel,  como no ha podido conmigo ha ido a por ti como último recurso para intentar romper la relación- Manuel rió a carcajadas-  con piedra dura a dado, como tú dices, menuda es ella- volvió a reír mientras acariciaba su mano- tiene que estar que se come los hígados, ella que esperaba un ataque de celos, o vete tú a saber qué, todavía no se qué es lo que te dijo, se ha encontrado con que tengo a mi lado la mujer más maravillosa del mundo, que no solo no me ha dado la espalda sino que encima a aceptado a Nekane con total naturalidad. Espera que la pille, me va a oír.
-yo preferiría que no la vieras. ¿Tú crees que merece la pena? Termina ya de una vez la relación con ella.
-dejé de follarmela cuando tú me dejaste entrar en tu vida, no he tenido más relación con ella que cama, con lo cual mi relación con ella, hace mucho que acabó.
-no hables así, me pongo mala solo de pensarlo.
-no tienes nada de qué preocuparte, con lo que me a costado llegar a ti, la espera a merecido la pena, no voy a permitir que nada ni nadie se meta en medio, y esa menos.- selló sus palabras con un largo beso, donde consiguió que perdiera todos los miedos, donde se sintió la mujer más querida del mundo, la única que ha llegado a invadir su corazón y su vida.- ahora, cariño, eres tú la que debes de sacarla de nuestra vida, yo ya la saqué hace mucho, despídete de esa sombra negra que aparece sobre tu cabeza cada vez que reaparece en nuestra vida.

lunes, 7 de marzo de 2011

¡BOBO! ¡TONTO DEL CULO! ¡MACHISTA!

-¿por dónde empezamos?
-Por darme un beso, parece que estás enfadada conmigo
-ni mucho menos, estoy un poco rabiosa, pero no enfadada contigo.
-¿qué hacías tu el uno del uno del ochenta y uno en Penélope?
-lo mismo que tu, enrollarme con el que luego fue mi marido.
-¡cuántas coincidencias! Yo estudiando en el politécnico, tú en el instituto de al lado, Has nacido el mismo día que la coneja.
-¿porqué la llamas así? Si ya se, se quedaba embarazada a la mínima. ¡Qué pasada!
-¿ibas mucho a Penélope?
-todos los sábados y domingos, desde que cumplí los diez y seis hasta que lo cerraron. ¿Tu?
-de vez en cuando, me quedaba un poco lejos de casa. Pero esa noche estábamos los dos, nena. ¡Qué pena! Lo distinta que hubiera sido mi vida, ya conocemos otra vez que nos podíamos haber conocido y nos dimos la espalda.
-me he puesto nerviosa cuando has dicho la fecha, nunca lo habíamos hablado.
Manuel hizo un gesto con los brazos quitándole importancia, acarició su mejilla, besando dulcemente sus labios.
-¿me quieres?
-más que a mi vida.
-no serias tu el chico al que pedí baile, en un acto de valentía que me dio en ese momento.
-espero que no.
-¿porqué me acuerdo yo de eso? Creo que  es al único chico que he pedido balee y me dice que no, no volví a hacerlo. Eras tú, no sé porqué lo sé, pero lo sé. ¡Capullo!
-¿tu pedias baile a los chicos?
-solo lo hice una vez y me salió mal, no volví a hacerlo, íbamos de modernas, no sé, nos dio por ahí, lo recuerdo como si fuera hoy, hasta recuerdo el comentario que hizo tu amigo, “para una tía que te pide baile, dices que no, no hay quien te entienda”, o algo así. Eras tú, seguro, si no, no tiene sentido que me acuerde de eso, si ya lo digo yo eres un capullo.- rió- recuerdo tu prepotencia ¿de qué me suena eso? Tenias que haberme dicho que si ¡tonto del culo!
-yo no recuerdo nada.
-todo hubiera sido distinto, ¡bobo!
-te estás pasando, nena, en esa época no era normal que una chica pidiera baile a un chico, ¡lista!
- cosas de la vida, ya salió el machista, pues mira, cosas del destino, fuiste al único que me atreví a pedir baile. ¡Bobo! Tú estabas destinado para mi, tonto del culo, no había entrado Oscar todavía en mi vida y la coneja tampoco. ¡Machista de los huevos!
-haberme avisado, tú que lo sabes todo, que eres medio bruja.
-ya, pero entonces no lo sabía, ¡prepotente!-dijo riendo- tonto del culo.
-ya te vale, nena, te estás pasando. ¿Por qué no moviste tu culito como haces ahora delante de mí? Te hubiera pedido yo baile.
-porque entonces no tenía ni la mitad de malicia que tengo ahora. ¡Bobo! a mí era a la que tenias que golear, no a esa.
-mira que te meto el gol ahora, no provoques, que todavía te hago un hijo, que tengo buena puntería, cuidadito conmigo.
-algo debe estar fallando, porque cuidado no ponemos, por cierto creo que Nekane nos ha oído, tendremos que ser más discretos ¿porqué todo el mundo se tiene que enterar que lo hacemos?
-eres una escandalosa.
-¡yo!- se puso roja como un tomate- ni que tú fueras discreto, es tu el que siempre empieza.
-ya, pero tú no dices que no, yo se que te gusta, a mi no me engañas.-dijo metiéndole las manos debajo del jersey.
-esas manos quietas, de aquí en adelante te va a costar más llevarme a la cama, me voy a hacer la estrecha, te vas tú a enterar. ¡Siempre pensando en lo mismo! Estás enfermo, pensándolo mejor, llevamos treinta años de retraso, nos va a costar mucho ponernos al día.
-todo es cuestión de ponerle empeño, tu sigue moviéndote delante mío como tú sabes, ya verás cómo nos ponemos al día rápidamente ¡provocadora! Luego dirá que no pienso en otra cosa y se pasa el día provocando.
-tienes una mente calenturienta, yo no hago nada, soy así, eres tú, ves sexo en todo lo que hago.
-no te das cuenta pero eres muy sensual, lo haces de una manera tan natural que me vuelves loco, tu forma de hablarme, de mirarme, de moverte delante mío, cuando sabes que te estoy mirando. Ayer conseguiste que terminara el día sintiéndome el hombre más afortunado de la tierra, me estoy poniendo tonto, cariño. Tengo tanto miedo a que aparezca algún hijo de puta y quiera llevarse lo que es mío, si me dejase llevar por mis celos, te pondría un burka, para que nadie ponga sus ojos en ti, miedo me da que alguien pueda encapricharse de ti, es difícil llegar a ti, eso me da cierta tranquilidad. Dices que no me conocen, a ti tampoco. Eres lo que cualquier hombre puede desear, en todos los aspectos de la vida, juega a mi favor que tú no te das cuenta.
-eres tú que me miras con buenos ojos, en el pueblo dicen que soy más rara que un perro verde. Siempre me ha molestado que me digan que soy rara, pero ya no, de hecho me gusta salirme de la norma, eso es porque tú me aceptas como soy. ¿Qué me dices de Gema?
-no quiero hablar ahora de esa, no la metas en este momento tan especial, solo abrázame, hazme feliz con tu presencia, con tu amor, con tus rarezas, que me encantan, con tus atenciones, con tus besos, déjame que acaricie tu cuerpo, eres lo más importante de mi vida, sin ti no soy nada.

domingo, 6 de marzo de 2011

ACLARANDO DUDAS O IGUAL NO

Estaba acostada, la cara apoyada en su espalda, escuchando su respiración. No tenía un sueño tranquilo, se agitaba, hablaba, no conseguía descifrar sus balbuceos. Le pasó el brazo abrazándolo con fuerza, ayudándolo a salir de ese mal sueño.
No había pegado ojo en toda la noche, bueno, había merecido la pena el café causante de su falta de sueño, aunque pensándolo mejor, podía haberse tomado otra cosa, el resultado buscado con ese acto, hubiera sido el mismo aunque su taza hubiera estado vacía. Sonrió al recordar esos momentos, parece mentira ¿y si todo fuera un bonito sueño? ¿Y si algún día vuelvo a despertar sola en mi cama? Ahora estoy bien despierta, con el lobo a mi lado, bufando como un descosido.Volvióa abrazarle con fuerza, Manuel agarró su mano.
-¿estas despierta?
-si.
Se dio la vuelta y la envolvió en sus brazos, cerró los ojos disfrutando del contacto, recreándose de la calidez de su piel, dejándose mecer por su respiración, sintiéndose protegida y querida. Manuel volvió con su sinfonía de aullidos, luego dirá que no ronca, la madre que lo parió. Voy a controlarle el tabaco, nunca lo hago, tengo que conseguir que deje el tabaco completamente, antes no fumábamos ninguno de los dos, o más bien lo habíamos dejado los dos, hasta que empezamos a estar juntos, hemos vuelto a caer los dos, ha sido un año, bonito pero difícil, con muchas pruebas, nos ha servido como escusa para coger el dichoso cigarro, pero le quiero a mi lado muchos años y en buenas condiciones, así que le voy a declarar la guerra al tabaco, si, ya ha llegado el momento.
Escuchó ruidos por la casa, será Nekane, seguro que tampoco ha dormido mucho ¡pobre! ¡Qué jodida es esta vida! La escuchó bajar las escaleras y se levantó.
-Buenos días Nekane.
-buenos días
-has madrugado mucho, ¿no has dormido bien?
-no, por lo que se ve, tu tampoco.
-pues no, me tomé un café de más.
-ya – contestó haciendo un gesto que ella interpretó como que los había oído.
¿Cuándo aprenderemos a ser más discretos? En fin, ya no se puede hacer nada.
-¿un café?
-¿no tienes alguna otra cosa? ¿Cola cao o algo así?
-si, voy a preparar el desayuno.
Nekane encendía un cigarro.
-¿fumas mucho?
-solo cuando tengo tabaco.
-quédate con ese paquete, voy a declararle la guerra al tabaco, Voy a intentar que deje definitivamente de fumar, ¿le has oído roncar? Parece un lobo.
Nekane sonrió.
-no lo hace de esa forma todos los días, tranquila, yo creo que ayer dejó sin tabaco al estanco, se lo fumó todo él solito.
-tu también fumas.
-si, pero voy a dejar de hacerlo.
-no sé qué es lo que hago a qué, no sé porque me he dejado convencer.
-yo estoy contenta de que hayas venido y Manuel también. No te quedes con lo que te hayan podido contar de él, o con la imagen inicial que te haya dado, ve más allá, se lo merece. Quizá al principio cueste un poco, es normal, tu por lo menos sabias que él existía, él no tenía ni idea de ti.
-¿se sabe qué pasó con mi hermano?
-¿no sabes nada de la historia?
-tía Gema nunca me quiere contar nada. Cuéntamela tú.
-no, eso tiene que hacerlo él, no me gustaría meterme ahí, él te la contará, lo malo es que con la cantidad de años que han pasado todavía le sigue doliendo.
-¿lleváis mucho tiempo juntos? ¿Tenéis una hija?
-¿de dónde te has sacado lo de la hija?
-ayer m equivoqué de habitación, en la que entré está decorada por una chica joven.
-Es de Haizea, es mi sobrina, sale venir  de vez en cuando, pensaba llamarla hoy para que venga a comer mañana y os conozcais.Llevamos un año juntos, pero como si llevásemos toda la vida.
-se os ve bien, no sé, me da la sensación de que lleváis muchos años. No el llame si no quieres igual me voy hoy.
-¿porqué?
-no sé qué pinto aquí, le debo dinero y no sé cómo voy a pagárselo.
-por el dinero no te apures, no creo que le importe demasiado, quédate una semana. ¿Tienes donde ir?
-¿os ha contado Fermín de donde me sacó?
-si.
-¿no os importa?
-no, todos podemos pasar malas epocas, ¿porqué lo hiciste?
-necesito dinero, tengo que comer todos los días, estoy cansada de pasar penurias.
-entonces has llegado al sitio adecuado, tu padre te puede dar trabajo.
-¿a qué se dedica?
-tiene dos hoteles, uno en propiedad, y el otro alquilado, puede ayudarte, dale la oportunidad.
-Buenos días chicas.
Manuel entraba en la cocina, no le habían oído, a veces parece que anda de puntillas, no le oigo. Tenía muy buena cara, es guapo, muy guapo, el hombre más guapo del mundo.
Se sentó a su lado dándole un sonoro beso en la mejilla.
-¿habéis desayunado?
-no, te estamos esperando, no hemos puesto a hablar y se me ha ido el santo al cielo. Ya que no nos has dejado dormir, prepáranos unas buenas tostadas.
-¿yo?
-si, nos has dado la sinfonía del lobo en celo, llamando a la loba.
-yo no ronco.
Nekane  rió a carcajadas.
-cualquier día le gravo.
Un tenso silencio se apoderó de la estancia, decidió retomar la conversación donde la habían dejado.
-Dice Nekane si es inconveniente para nosotros saber de dónde la a sacado Fermín,
- no des tantos rodeos, nena, se llama comisaria, todos pasamos malas épocas ¿Cuál es la tuya?
-mi vida entera es un mal momento, encima me acabo de enterar que tengo un padre con pasta, cuando resulta que la mitad de las noches duermo en la calle, que tengo que robar para comer.
-no intentes reprocharme lo que haya pasado en tu vida, no soy responsable, ¡qué tenga yo que oír eso!  Mi vida tampoco ha sido un camino de rosas, todo lo que tengo me lo he ganado, nadie me ha regalado nada.
-dicho lo cual, empezamos de nuevo, dejemos el pasado un poco de lado. Los dos sois victimas, así que está de más reprocharos nada.
Volvió a crearse otro incomodo silencio. Va a ser mejor que me vaya y los deje hablar a solas.
-Cuéntale tu historia, que sea ella la que juzgue. Me voy a la oficina un rato, a media mañana vuelvo.
-¿tienes algo importante que hacer? Hoy es sábado.
-no, darme una vuelta, controlar que todo se haga bien, como tu sueles decir.
-quédate, luego vamos los dos, necesitamos un moderador.
-¿sabéis cual es vuestro problema? Que va a resultar que sois iguales, ya estáis aprendiendo los dos a llevaros bien, me parece que ninguno de los dos estáis acostumbrados a dar explicaciones, pues ha llegado el momento. Me quedo, pero vamos a dejar las cosas claritas, no voy a intervenir hasta que no vea sangre en la cocina, esto yo ya lo he vivido. Al final vuestro mal carácter puede que me rebote a mí, no tengo la menor intención de dejar que eso pase ¿os ha quedado claro a los dos?
-¿El es el culpable de mi mal carácter? ¿De qué todo el mundo diga que soy intratable?
-a lo mejor si, será cosa de los genes, ya estáis aprendiendo a ser un poco más humildes los dos y a intentar llevaros lo mejor posible, no hay duda de que sois padre e hija.
-vaya mediador que nos hemos echado.
-es lo que hay.
-unos llevan la fama y otros cardan la lana.
-luego dirá que los bordes somos nosotros- dijo Nekane apoyando a Manuel.
-Voy a llamar a Haizea para que me ayude ¡vaya fin de semana que me espera! –Dijo riendo- mañana tenemos comida familiar, sin rechistar Manuel que te estoy viendo el gesto, a callar.
¡Vaya subidón me acaba de pegar! Veremos como acaba la cosa, me estoy poniendo tonta, algo se está moviendo en mi cabeza ¿yo he dicho que comida familiar? ¿Por qué habré dicho eso? Odio las comidas familiares, se me ha ido la olla por completo, haber cómo lo arreglo.
-empieza a contar la historia, ha preguntado por su hermano.
-Conocí a Amaya  con diez y siete años, yo tenía diez y nueve, Nochevieja del 1981.
Marian no conocía ese dato, empezó a sentirse fatal ¿porqué la vida era tan mierda? ¿Casualidad? ¡Madre mía!
-Donde os conocisteis- preguntó Marian.
-En Penélope.
- esa noche yo también estaba allí –soltó a bocajarro, casi echándole en cara que se enrollara con Amaya, no tenía sentido, como muchas otras cosas.
Se miraron los dos intentando adivinar los pensamientos ajenos.
-conversación pendiente- dijo Manuel por fin.
Sin saber muy bien porqué se puso muy nerviosa, el erizo de su estómago, comenzó a hacer de las suyas. Se quitó el tema de la cabeza y escuchó la conversación.
-A los dos meses de empezar la relación se quedó embarazada, puede sonar raro, pero me casé convencido deseando ser padre intentando ser buen marido, dejé los estudios, ese año estudiaba en el politécnico- dijo mirando a Marian.- Pero ella no, cuando el niño tenía seis meses desapareció con otro, yo me quedé con el niño, jodido, pero más por orgullo que por otra cosa. Reapareció cuando el niño tenía cinco años, hubo una relación de cama, solo una y parece ser que metí gol de nuevo. Volvió a desaparecer, pero se llevó a David con ella. Cinco años más tarde tus difuntos abuelos vinieron con la noticia de que los dos habían tenido un accidente y los dos habían muerto. Fermín es abogado, ya lo has comprobado, me ayudó a saber la verdad, el niño, estaba enterrado en Bélgica.
-yo nací en Bélgica-interrumpió Nekane
-ya lo había imaginado, tendrías unos cuatro años cuando pasó aquello, ella no murió, lo hizo poco después, de ti no he sabido hasta ayer. Esa es la historia a grandes rasgos.
-Tía Gema me dijo que ella se fue de tu lado porque la maltratabas.
-¡será hija de puta! Deja de llamarla tía, porque no lo es, ni creo que se haya comportado como tal. No se que es lo que pinta en todo esto, pero lo averiguaré. A lo, mejor si lo se.
-La herencia, mira por donde sale.
-¿de qué habláis?
-de la herencia de tus abuelos.

viernes, 4 de marzo de 2011

NECESITO TUS MIMOS. PERO QUE NO SE ENTERE NADIE

-cuéntanos algo de ti.
-poco hay que contar.
-¿qué significa Gema en tu vida?
-Es la única que se ha preocupado por mí.
-¿vives con ella?
-nunca he vivido en su casa.
-¿Dónde has vivido?
-Desde que tengo uso de razón, mi vida a transcurrido entre casa de acogida y colegios.
-es raro, que no te hayan adoptado.
-eso no lo sé ¿qué más da?
-¿sabias que tenias un padre?
-si,
-nunca has intentado buscarle.
-según tía Gema, era mejor que no
-¿porqué ahora si?
-no lo sé, son cosas de ella.
-Gema y yo tenemos una conversación pendiente- Manuel intervenía por primera vez.
-¿recuerdas algo de tu madre?
-muy poco, recuerdo una mujer que venía a verme, no recuerdo su cara.
-¿no vivías con ella?
-no, que yo sepa no. ¿Tu porqué no has querido sabes nada de mí?
-Me he enterado hoy de tu existencia. Nadie me había dicho nada. No entiendo que pinta Gema en todo esto.
-tía Gema siempre me ha dicho que sabias de mi.
-pues miente –dijo enfadado.
-Manuel………..
-las mentiras que le habrán contado, me estoy poniendo de mala hostia.
-así no solucionamos nada, Manuel, vamos a dejar el mal genio, para otro momento. Está muy dolido, es una larga historia.
-tengo derecho a saber la verdad, se que tenía un hermano.
Le cambió la cara a Manuel, ¡Cuánto dolor había!
-¿te acuerda de él?
-un poco, estábamos en el mismo colegio.
Manuel encendió un cigarro.
-¿me das uno?
Le pasó el paquete, Marian también se sirvió. Se le estaba haciendo muy difícil la conversación, estaba pareciendo un interrogatorio. Igual es mejor que los deje solos, me fumo el cigarro y me voy a la cama.
-os dejo, estoy cansada, voy a acostarme.
-yo también estoy muy cansada, me retiro – dijo Nekane, un poco aliviada por la oportunidad de irse, o eso le pareció a Marian.
-buenas noches- contestaron los dos a la vez
-¿una copa a medias, nena?
-son las tres de la mañana, vamos a la cama.
-luego, siéntate a mi lado, vamos a charlar un rato, ha sido un día muy largo.
-si, nos vendrá bien relajarnos antes de irnos a la cama.
-saca esa copa, cachorrita- dijo guiñándole el ojo.
-mmmm, me parece que ya se lo que tú quieres.
-estar contigo, a partir de ahí lo que caiga, estará bien. Sería una bonita forma de acabar este puto día.
-bueno, pero no pienso cargarme los botones de tu camisa.
-de momento con que me dejes abrazarte, es suficiente, necesito tenerte cerca, me estoy apoyando en ti, cariño, no estoy acostumbrado a que alguien se preocupe por mí como tú lo haces, me estoy viciando a tus mimos. Que no se entere nadie.
-es que te estoy corrompiendo. La gente no te conoce, no tienen ni idea de lo que eres capaz de dar, mejor, te tengo para mí sola, como se entere alguna lagarta a lo mejor tengo que tirarme de los pelos en la plaza con ella, ¡que lo hago eh!, la dejo alopégica.
Manuel sonreía complacido, pero sus ojos no, ¡Dios mío cuanta tristeza! Bueno es normal, él dice que yo no he llorado lo suficiente, pero parece que él tampoco, se ha limitado a estar enfadado con el mundo, ese mal genio tan característico en él, no es más que una pantalla, va a resultar que no somos tan distintos, como a mí me parecía, simplemente reaccionamos de distinta manera, yo me encierro en mi misma, él no deja que nadie se le acerque a más de dos metros mostrando mal carácter.
-ehhh¡, qué te la estás bebiendo tu solo, de qué vas, comparte. Te voy a soltar los botones de la camisa, no vaya ser que después de dos tragos de alcohol, me dé el impulso, y esta camisa acabe en el montón de “ya lo hare” ¿a que tu antes no tenias un montón así?
-no, Itziar siempre se ha ocupado de mis cosas. Tienes dos montones no uno
-¿cómo que itzi se ocupa de tus cosas? ¡Cuidadito! De tus cosas me ocupo yo. Tengo dos montones, que lo sepas. Primero “ya lo hare”, segundo “con suerte se olvida”.
-¿en el segundo qué hay? Esa ropa que echo a lavar y ya no vuelve al armario.
-exacto, vamos a ver, ¿cómo puede ser que el dueño de dos hoteles lleve camisas de casero? Que parece que vas a la huerta,¡ por favor!.
-a mí me gustan, son cómodas.
-vale, pues úsalas para estar en casa, para los días de fiesta si no salimos del pueblo. ¿Cómo me iba a imaginar yo que tu tenias pasta? ¡Pero si parecía que ibas a cavar en la huerta!
-si casi no me mirabas.
-eso era lo que a ti te parecía, majo, tenía mis métodos. Cuando te sentabas en el banco de piedra del Herriko, te daba un buen repaso, cuando se paraba alguien ha hablar contigo y estabas despistado, que lo sepas. No soy como tú, no pensaba en cochinadas, solo te miraba.
-las fantasías que habré tenido yo, ahí sentado,mirandote mientras tú te tomabas el café. Las veces que te habré hecho el amor mentalmente, los calentones que me habré pillado imaginando, entre sorbo y sorbo te iba quitando la ropa.
-¿te apetece un café?
Cuando volvió a la sala con un café y una copa, Manuel se había puesto el pijama ¡madre mía! Cerró los ojos sintiendo las hormigas de su estómago corretear de un lado para otro, se lo habrá dejado todo suelto, sí, no hay duda, ahí está el mástil emergiendo, provocando. ¡Qué manera de mirarme! No necesito desnudarme ya lo estoy ante él. ¡Madre mía! ¡Qué sexi está en pijama!
Se sentó en la mesita justo enfrente de él ¿Quién habrá movido la mesita para que coincida tan bien? ¡Madre mía!  Si yo ya estoy preparada para arrojarme a sus brazos. Se quitó el jersey para evitar que el vapor  me dispersase por sus orejas, ¡qué tontería! Pero es así como se sentía, quemaba esa forma suya de mirarla, sentía la llama recorrer cada rincón de su cuerpo, ¿cómo no voy a desear desnudarme ante él? ¿Cómo no voy a ofrecerle mi cuerpo? Si lo único que deseo en este instante es deleitarme con sus caricias.
Acercó la taza a sus labios, buscando su mirada, el pantalón sobraba, se levantó para quitárselo, incitándole, moviendo las caderas sin inhibiciones, dejándose dirigir por la llama del deseo que  brotaba de sus ojos.
Dirigió sus ojos hacia ese mástil que irrumpía tieso, latente, oculto bajo el pantalón, una fuente de placer inagotable, deseó introducir la mano, acariciar el miembro viril, venerarlo como el mayor de los tesoros  deseado por mujer.
Apuró el último sorbo de su frio café, mientras su mirada pedía a gritos ser tomada, acariciada, aliviada. Por ese hombre que despertaba en ella sus instintos de mujer.
Se acercó a él hipnotizada por la llama del deseo, él la recibió en sus brazos , apresando su boca, invadiendo su cuerpo con caricias, entrando en su cuerpo y su mente, haciéndola gemir en cada envestida, completamente abandonada a los placeres de su cuerpo, que se expresaba libremente. Un intenso orgasmo invadió su cuerpo, mientras sentía como se llenaba de él.

miércoles, 2 de marzo de 2011

NEKANE

-¡pero qué dices Fermín! ¿Qué está en tu casa? Todo esto me parece irreal, no puede ser. Hoy me entero de que tengo una supuesta hija, cosa que tendré que comprobar, ¿pretendes que la meta en mi casa esta noche? Olvídate del tema, no haberla traído.
-No ha habido más remedio, no la iba a dejar en la calle.
-¿no tiene casa? ¿De dónde cojones a salido?
-La he sacado de una comisaria, me debes tres mil euracos, que es lo que he tenido que pagar.
-no la conozco y ya me está sableando, ¡venga hombre! Haberla dejado allí ¿Por qué estaba detenida?
-atraco a una tienda.
-¿quieres que la meta en mi casa? ¿Qué pretendes que cuando nos vayamos a trabajar nos desbalije la casa? ¡No jodas Fermín!
-es lo que hay, para mí ya es de la familia, te guste a ti o no.
-te estás equivocando y encima me estás tocando los cojones, macho, eso es decisión mía.
-Ya está bien de discutir, vamos a conocerla y punto, Manuel, luego se verá.- cortó Marian – adelantaros que luego vamos nosotros, nos vestimos y vamos.
-no me importa que esté una noche en mi casa, pero esto lo arreglas, no me toques tu a mí los cojones, que lo he hecho por ti.
-eso lo tenía que haber decidido yo, te has metido donde nadie te  llama.
-Luego nos vemos, os esperamos en casa.- dijo Luisa
-si es que os ha dejado algo.
-Manuel………
Ya se iban, cuando Fermín se dio la vuelta.
-a ti también te tuve que ir a buscar a una comisaria, la historia se repite. Serán los genes. ¡No te jode el tío!
-no me toques los cojones Fermín.
En cuanto escuchó la puerta cerrarse subió a ducharse, Manuel entró con ella en el baño.
-¿te parece esto normal, nena?
-pues, no, pero es lo que hay.
-Lo lógico es que hubiera ido yo, si había que hacerla venir, lo hubiera hecho yo ¿no te parece?
-sí, sí,…….
-es que, vamos a ver, nena, ¿cómo coño se le ocurre traer a una delincuente aquí? Parece mentira, le ha parecido que es de la familia, ¡ala! Que me la llevo a casa.
-ya.
-para él la familia es lo primero, está bien, ¡coño! Pero habrá que saber si es ¿no te parece, nena?
-sí, claro.
-El ve a la familia como algo idílico, todos tenemos que estar contentos y felices, mi concepto de familia, no tiene nada que ver con el suyo, y él lo sabe.
-ya.
-haber ¿de qué me ha servido tener a mi hermanos si siempre he estado más solo que la una? Para mi él es la única familia que he tenido durante muchos años, así que ahora no venga tocándome los cojones! ¿No es así nena?
-ya.
-el único que ha estado cuando lo he necesitado ha sido él, no me puede imponer familia, es decisión mía.
-¿te vas a duchar?
-sí.
Salió del baño y él detrás.
-¿tu qué opinas, nena?
-que dejes de darle vueltas, estás mezclando churras con merinas, vamos a conocerla, cuando Fermín la a traído, será porque sabe lo que está haciendo. Dúchate y vámonos.
-¿te estás poniendo de su parte?
-no, me estoy poniendo de parte de esa niña, No te estás dando cuenta, pero estás retrasando verla, Venga, ¡ya!, te espero abajo, si en diez minutos no bajas voy sola ¿vale? Pues arrea.
Está nervioso y me lo está pasando a mi ¡qué pesado! ¿Dónde andará mi Manolo? Este no es, la madre que lo parió, ¿qué tendrán que ver sus hermanos en esta historia? ¿Por qué le dará tanto miedo conocerla? Ni que se lo fuera a comer, parece que hemos cambiado los papeles ¿no suele ser él, el que tira siempre de mi? Pues ahora me va a tocar a mí, haber si lo hago bien. ¡Pero qué indecisión! Me lo ha cambiado ¿Dónde andará mi Manolo? ¡Vaya día más largo! ¡Por favor!
-¿te parece conveniente meter una delincuente en casa?
¡Jode.!
-¿ya estás?
-¿así voy bien o me pongo traje y corbata?
-estás guapísimo – dijo abrazándolo y dándole un sonoro beso en la mejilla –Vamos guapo que aquí mandas tu.
-pues cualquiera lo diría.
-para poder decidir tienes que tener información, luego decides lo que sea, yo estoy contigo.
-¿no nos podemos quedar en casa y mañana voy a informarme? Tenemos algo pendiente.
-no, eso luego, ahora nos vamos.
-¿andando?
-en coche, que se llega antes. ¿Si tú nunca quieres andar? ¡Será posible!
-y si vamos hasta allí y luego no hay sitio para aparcar, hoy es viernes.
-pues desmontas el coche y me lo meto en el bolso.-                                                                                              ¡qué agonía! ¿Dónde andará mi Manolo?
Fueron todo el camino sin abrir la boca ¡por fin! ¡Gracias Dios mío! Pero estaba muy nervioso, y no le gustaba nada verlo así, se sentía impotente al no ser capaz de tranquilizarle, pero bueno es normal que esté así, hay que ponerse en su pellejo, tela con la historia que tiene, agradable no puede ser, y menos como fue concebida esa niña, que de niña ya no tiene nada, ya es toda una mujer, a saber la vida que ha llevado, si mis cuentas no fallan está sin madre desde los cinco años, ¡pobre! en fin, no adelantemos acontecimientos,  a lo mejor a estado con unos padres adoptivos estupendos y ha salido rebelde.
-ya verás como todo va a ir bien.
-no sé ni cómo estoy, que es la hostia, nena, me estoy poniendo cardiaco, si esta es mía, dos hijos he tenido, nena, pero ninguno de los dos a estado conmigo, a ninguno de los dos he podido cuidar, podía haberse ido, que me daba lo mismo, dejar los niños conmigo, si ella no quería al niño, solo se lo llevó para joderme la vida, un niño que podía haber vivido bien conmigo, no le hubiera faltado de nada, hoy estaría vivo, nena, David tendría treinta y un años, cariño, todavía me duele, la mala vida que le dio, lo tenía en un burdel, nena por Dios, con lo bien que podía haber estado ese niño conmigo. Y ahora me entero que tuvo una hija, que se supone que es mía, ¡joder! ¿Pretendéis que me lo tome como una buena noticia? No puedo, nena.
-es normal, mira para adelante, estás a tiempo de ejercer de padre, es muy joven, se es padre desde que nace hasta que te mueres, que es lo lógico, lo ilógico es que ellos desaparezcan antes que nosotros, pero ya no se puede hacer nada, solo tirar para adelante, perder un hijo es algo que no se olvida, sin meternos en la la forma en que hayan desaparecido, nunca se te va a olvidar, es imposible, si encima se dan tus circunstancias , menos, pero hay que tirar para adelante, esa niña necesita una explicación, tiene que tener muchas preguntas, solo tú puedes contestarlas, no sabemos qué vida a llevado, tenemos que preocuparnos de ella, nunca es tarde, lo demás es pasado, cariño. Para adelante. ¿Vamos? tu hija te está esperando, yo estoy ilusionada, perdí una, no está en mi mano recuperarla, pero te juro que por esta niña voy a hacer lo que haga falta, si está falta de cariño, ya no le va a faltar, quizá sea difícil, al principio, ya es una mujer, pero si se parece a ti, todo es cuestión de quererla, ¿no te parece?
-no sé qué haría sin ti, nena. ¿Por qué no te conocería con diecisiete años? Todo hubiera sido distinto.
-llama.
Luisa abrió la puerta.
-están en la sala.
Padre e hija se quedaron mirándose, sin saber ninguno de los dos que decirse, duró poco. Manuel volvió a ser él.
-encantado de conocerte –miró a Marian y sonrió- Esta es Marian, mi mujer.
-Encantada Nekane, Eres idéntica a tu padre.
-es igual que mi hermana, parece que la estoy viendo a ella, Está claro, que eres de la familia. ¿Qué me dices Fermín?
-el viejo se está emocionando – dijo Nagore en su tono jocoso de siempre.
-Nagore, deja a tu padre en paz.- amonestó Luisa.