jueves, 17 de febrero de 2011

capitulo 94 EL MININO

Amaneció un día precioso, un cielo de un azul claro, que invitaba a un buen paseo. La temperatura había bajado mucho debido a la tormenta de la noche. Se abrigó y salió a tomarse el café a la calle con el libro dispuesta a pasar un buen rato de lectura. Era una lectora empedernida, siempre tenía algún libro entre manos, pero últimamente le costaba mucho concentrarse en la lectura, tenía una cola de libros comprados esperando  ser leídos.
Se acomodó en una roca, su cabeza no estaba para lecturas, no quería pensar en la última información que su cerebro le había mandado, seguía teniendo dudas, quizá solo se tratase de un error, algo que su cabeza ha creado intentando justificar esa culpa que lleva desde siempre encima de sus hombros, pero algo le decía que no, que a lo mejor era verdad, y si es verdad ¿Qué es lo que tengo que hacer? Hace más de dos años que no soy capaz de ir a verle, sin saber los motivos que me impulsan a ello, ahora ya sé porqué. ¿Qué hago yo ahora con esa información? Llevo dos años mortificándome por no ir a verle, buscando escusas, quedando mal con mis hermanas por no ir, no entienden el porqué de mi aislamiento, y ahora que he descubierto el porqué ¿qué tengo yo que hacer?¡qué asco de vida! Me ha costado dos años aceptar lo que yo ya sabía, pero me lo negaba a mí misma, sin ser muy consciente de ello. Todo fue a raíz de una llamada del centro donde estaba en ese momento, las chicas que lo atendían habían puesto una queja al director del centro, se intentaba sobrepasar con ellas cada vez que le duchaban. La cuestión no tendría mayor importancia, que le de ser un viejo verde, el problema es que su cabeza por aquel entonces funcionaba correctamente, así que la conclusión que habían sacado es que se creía con derecho a ello.
A partir de ahí algo se movió en mi cabeza, cada día me costaba más ir a verle, lo hacía cuando no había más remedio, cuando mi hermana me llamaba para que le echara una mano con él porque ella no podía, entonces vivía en casa de mi hermana. Ahora está en una residencia de ancianos, y yo me pregunto ¿qué coño tengo que hacer ahora? No puedo hacer nada, es un anciano, su cabeza ya no va demasiado bien.
Un maullido la sacó de sus pensamientos, un gato pegó un salto y se acomodó en sus piernas, le gustó el contacto del animal, lo acarició.
-¿de dónde has salido tu?
Nunca había sido muy amiga de los animales, en casa de sus padres siempre había habido animales, sin embargo a ella nunca le habían gustado demasiado, sus hermanas sí que habían heredado ese cariño por los animales, las dos tenían animales en casa. Solo había un animal con el que se podía decir que se sentía un poco identificada, el gato. ¡Qué curioso! Ahora tengo uno en mis piernas más agusto que ni se. ¡Qué mono! A su hija le encantaban los gatos, cada vez que veía uno, expresaba su deseo de llevárselo a casa. Se quitó rápidamente el pensamiento de la cabeza. Miró para el cielo, lo único que te pido Dios mío es que cuides de ella, se merece todo lo mejor.
Dejó el gato en el suelo y entró en la cabaña, el animal siguió sus pasos.
-no te asustes, no es un lobo, es mi marido.
Le puso en un plato un poco de leche.
-a los gatos os gusta la leche, creo recordar, aunque los que había en mi casa comían de todo, si no te gusta me avisas, ya te pondré otra cosa ¿quieres galletas? A mí me gustan, soy el monstro de las galletas. Voy a despertar al lobo, haber si se anima y nos damos una vuelta.
Se acercó a la cama seguida por el gato, se quedó un rato mirándole,                                             -¡es guapo hasta cuando ronca! a que si minino, no sé porque me da a mí que os conocéis. Despierta lobo- dijo acariciándole suavemente la cara- que tienes visita.
-¿qué hora es?
-no se pero ya amaneció. Alguien ha venido a verte. No seas antipático y saluda.
El minino se subió a la cama.
-¡hombre Agustín! ¿Ya has conocido a mi chica? ¿Está buena eh? Anda baja de la cama que está frunciendo el ceño, no veas que mal genio tiene.
Como el minino no hacía caso lo bajó ella misma.
-vamos a sentar las bases tu y yo, para una buena convivencia, que te quede claro, si te dejo entrar en mi casa, no significa que puedas ocupar mi cama, solo te comerás la comida que ponga en tu plato, lo demás ni tocar. Ya se me irán ocurriendo más cosas, te mantendré informado. ¿Te has enterado Agustín? Que no se te vaya a ocurrir lamerme la cara como se lo has hecho al lobo, que ya puede ir lavándosela si quiere que le dé un beso.
-cuidadito Agus, que parece que se ha levantado con el cable cruzado, tendremos que andar de puntillas, vamos a prepararle un buen desayuno haber si le cambia el humor.
Agustín maulló.
-desayunamos y nos damos una vuelta.
-afirmas o preguntas.
-si te lo pregunto me vas a decir que sí.
-a lo mejor, inténtalo.
-prefiero no arriesgarme, vamos y punto.
Se dio la vuelta para que no la viera sonreír.
-tendré que tener cuidado de que hoy no se me quemen las tostadas, me esmeraré más que nunca, voy a encomendarme algún santo de esos que andan por ahí, ¿Cuál me aconsejas tu Agus? Tú que sabes de mujeres.
Se sentó en la mecedora, ignorando sus comentarios. El minino se subió a sus piernas, le agradaba el contacto con el animal.
-no sé de donde se ha sacado este eso de que estoy de mal humor – dijo mirando al gato a los ojos.
El gato maulló
-no estoy ni de buen ni de mal humor, punto medio, lo normal.
El minino comenzó a ronronear, como respuesta a sus caricias.
-¡será cabrón ¡vaya manera de hacerle la pelota, ya hablaremos tu y yo. No te voy a dejar que te comas ningún ratón más.
-¿comes ratones Agus? Y yo poniéndole leche.
-a qué te crees que viene.
-¿tenemos ratones?
-¡claro! Una cabaña como Dios manda tiene que tener unos ratoncitos.
-¡por Dios! No he visto ninguno, más vale. Es el único animal con el que pierdo el control. ¡Ya me están dando ganas de ponerme a chillar y saltar!
-tu tranquila , nena, que Agus ha venido a hacer limpieza.
-anda baja, que me está dando una cosa………., ¡qué asco! En casa de mis padres, de vez en cuando aparecía algún ratón, por eso teníamos gato. He visto muchos pero no he conseguido acostumbrarme a ellos, me dan grima. Voy a estar todo el rato con la sensación de que me andan entre las piernas. Recuerdo una vez, en mi casa, Estábamos Oscar y yo en el sofá viéndola tele, y la niña en la cama, teníamos una chimenea de adorno, no sé de donde salió el animal, vivíamos en un octavo, el caso es que lo vi, ¡madre mía la que organicé! Creo que se enteró todo el barrio, empecé a dar gritos y a saltar encima del sofá, la cría que estaba en la cama, tendría unos cinco o seis años, empezó a hacer lo mismo, a chillar y a saltar encima de la cama- ahora me rio, para habernos gravado- Oscar detrás de el bicho con una zapatilla en la mano, con tan mala suerte que se metió debajo del sofá. Oscar empujándome para poder mover el sofá, fui pegando saltos de un sitio a otro por qué no me atrevía a poner los pies en el suelo y todo chillando como una histérica, si yo chillaba la niña chillaba más, quería ir a la habitación para tranquilizarla, me armé de valor y puse los pies en el suelo, sería cosa mía, pero me dio la sensación de que se me metía entre las piernas¡ madre mía! Más gritos, fui dando saltos hasta la habitación de la niña, no había ni un metro, chillado como una energúmena, no podía controlarme, me subí a la cama con la niña, y las dos pegando saltos en la cama y chillando. En fin, al final terminamos riendonos.Desayunamos o qué.
Ahora sí que le había cambiado el humor y el erizo empezó a hacer de las suyas.
-ella, quería tener un gato en casa, seguro que fue a partir de ese día, no me había dado cuenta hasta ahora. ¡Qué pena! Tengo mal día hoy. Si hubiera sabido lo que se hoy, le hubiera comprado una granja de gatos- Empezó a llorar.- Cuando nos mudamos al pueblo, me lo pedía cada vez que veía uno por la calle, le encantaban los gatos ¡qué pena! Lo que hubiera disfrutado con un gato en casa, a mi no me gustan los animales, pero a ella le encantaban. Si yo llego a saber lo que se hoy, ¡Dios qué pena! ¡Mierda de vida!.¿Vamos a dar una vuelta? Ahora no puedo desayunar.
-¿quieres una manzanilla?
-no, en serio, sería imposible meterme nada al estómago, ya pasará.
-vamos a dar un paseíto, nos vendrá bien.
-desayuna primero, que yo no pueda, no significa que tu no puedas comer.
-luego desayunamos los dos juntos, vamos a dejar que Agus haga su trabajo – ofreció su mano para que se levantase.
-algo bueno he debido de hacer para que tu estés a mi lado.
-ser tu misma, cariño.
-es antinatural, los hijos nunca pueden desaparecer antes que los padres.
-esta puta vida es muy jodida, con todos los años que han pasado no hay ni un solo día que yo no me acuerde de la risa de ese niño.
-¡qué pena! Tengo mal día hoy, vas a tener que aguantarme.
-pasaremos este mal día juntos, de la mano, llorando Marian, no has llorando lo suficiente. Hoy toca llorar, lo haremos juntos, como todo lo demás.
-gracias.

miércoles, 16 de febrero de 2011

capitulo 93 PROTEGEME

-Viene tormenta, y de las buenas.
-lleva todo el día a amenazando, está lejos. Aquí no hay problema de que se nos vaya la luz- le hizo gracia la tontería- como no tenemos.
Manuel estaba en la mecedora, fumándose un purito, tomándose una copa. Ella andaba recogiendo cosas por la casa, o algo así.
-¿qué haces cachorrita?
-mis quehaceres.
-¿en qué consiste eso? ¿En mariposear?
-Perdona, guapo, estoy limpiando. Lo bueno que tiene esta casa es que no se nota mucho el polvo, como casi no se ve.
-Anda, deja de mariposear, siéntate aquí conmigo.
-qué manía tienes de decir que mariposeo.
-¿cómo le llamarías tu a lo qué estás haciendo?
-me aburre estar sentada sin hacer nada, no soy como tú, que te encanta estar sentado.
-llevo un rato observándote y no te he visto hacer nada en concreto, eso es lo que normalmente se llama mariposear.
-que yo no mariposeo ¡pesado!
-vale, dime que es lo que estás haciendo.
-ir de aquí para allá, que no es lo mismo. Deja de lanzarme la red, que ya la estoy notando.
-¿qué es eso de una red?
-la que me lanzas cada vez que tienes ganas de tiqui, taca.
-deja de decir gansadas y siéntate, me estas poniendo negro, estate un rato quieta, para variar.
-¡qué pesado eres, macho! Hazme un sitio.
-no entramos los dos, tendrás que sentarte encima.
-ya me ha atrapado en su red.
-¿te he dicho alguna vez que te quiero?
-no tenía ni idea ¿desde cuándo se vienen sucediendo los hechos?
-desde que la vi por primera vez, pero ella no termina de enterarse. Vive inmersa en su burbuja, y no ve más allá.
-¡qué fuerte! ¿Tiene usted pruebas de lo que me está diciendo? Es una acusación muy grave. ¡Ah! por cierto, un inciso, luego seguimos con la tonteria. ¿Qué le has dicho a Alberto? Porque tú algo le has dicho.
-he tenido unas palabras con él, te cuento una cosa si no te enfadas.
-suéltala, lo de enfadarme te lo digo luego.
-suelo traer mujeres para que Alberto se entretenga.
-habla claro, para que se las tire.
-no seas vulgar, nena, no te pega.
-puedo ser muy vulgar o muy fina, depende. ¿Las catas tu primero?
-hace mucho que no lo hago y no, ya lo hemos hablado en otra ocasión, el sexo por dinero no me gusta.
-¿le traías prostitutas? ¡Por Dios! Ahora lo entiendo, me ha mirado como si fuera mercancía ¿ha pensado que yo venía a eso?  ¡Ya te vele! ¿Por qué haces esas cosas? ¡Pobre Carmen!
-eso a ti ni te va ni te viene, es asunto suyo. Se le han puesto los dientes largos, cuando te ha visto, ha habido que aclarárselo, encima ella, toda salada le dice, “Marian, la amiga de Manuel”.
-Aaaaaaggggggggg, ¡qué horror!
-deja de pensar en ello, ya está arreglado. ¿Por qué le has dicho eso?
-porque estaba celosa perdida, y quería fastidiarte y porque tú me has presentado como Marian, que luego ya me he enterado que les habías dicho que nos habíamos casado, pero como lo has dicho en euskera, no me había enterado.
Manuel se reía a carcajadas ¡como me gusta oírle reír! Es una risa que le sale de dentro.
-A ti te gustan los traseros hermosos a que sí.
-que quede claro que a mí el único que me gusta es el tuyo, ese que sube y baja cuando andas, me estoy poniendo malo, tú no te das cuenta, como no tienes ojos detrás, me paso el día mirándolo.- otra carcajada de las suyas- el de Carmen, simplemente me llama la atención, ¡pedazo trasero que tiene!
-ehhhhhhh, deja de pensar en eso. ¡Que me va a dar el ataque de celos en cualquier momento!
-no, no, por Dios, que no hay manera de callarte.
-pues deja de pensar en el trasero de la Carmen, céntrate en el mío.
Un rayo seguido de un gran trueno hizo que se estremeciera.
-¡qué pasada! Ahora si la tenemos encima.
-ven cachorrita- dijo abrazándola con fuerza- yo te protejo, no pasa nada.
-parece una peli de terror, solo falta que alguien llame a la puerta.
-malo.
-malo qué
-algo presientes, haber por donde sale.
-no digas esas cosas que me pongo nerviosa, si llama alguien no pienso ir a abrir.
-estas asustada, no hay motivo. Podíamos aprovechar el apagón para hacer sexo salvaje.
Otro rayo seguido al instante del un trueno hizo que la casa y ella se estremeciesen.
-ven, vamos a ver el espectáculo, es impresionante mirar una tormenta desde la ventana.
No le hacía mucha gracia, estaba realmente asustada.
-prefiero meterme en la cama.
-ven, no seas tonta, que no pasa nada, no te escondas y disfruta del espectáculo, te va a gustar, no va a pasar nada, solo es una tormenta espectacular.



lunes, 14 de febrero de 2011

capitulo 92 TE NECESITO

Manuel separó sus labios de ella. El carazón le latía desbocado, su cuerpo flotaba. ¿Cómo es posible, que con un beso me trasmita tantas sensaciones? No quería abrir los ojos, seguía sintiendo el contacto de sus labios sobre ella,  su lengua en su interior, él estaba dentro de ella, con su amor, con su pasión, dejando claro a quien pertenecían sus almas, se sentía fortalecida, pero a la vez sabía que sin él no era nada.
Volvió a rozarla con los labios en la mejilla, mientras la abrazaba con tanta fuerza, que creyó pertenecer a su cuerpo, le pertenecía por completo.
-eres lo mejor que ha pasado por mi vida.
-¿quien yo?
-sí, tu gatita loca.
-ya.
Escuchó su risa mientras la mecía con el movimiento de su cuerpo causado por la carcajada.
-he conseguido dejarla sin palabras ¡bien por mi!- decía riendo.- ¡lo que me ha soltado en un momento! Has cogido carrerilla y no había manera de pararte.
Se sumergió en esa risa que tanto le gustaba escuchar.
-nena, reacciona.
-déjame, sigue riendo.
-¡pero bueno!
-ríete un poco más.
-vamos a seguir paseando.
-no, sigue riéndote.
-pasas de un lado a otro como si nada,
-algo bueno he tenido que hacer, para que algo tan bonito me esté pasando.
-ser tu misma, gatita.
        Estaba sentada en la cocina con las dos mujeres tomándose un caldo y escuchando su charla. Carmen hablaba mezclando el castellano con el euskera.
-¡cómo le ha cambiado la cara a Manu! ¡Lo que hace el amor! Está hasta guapo.-las dos mujeres rieron a carcajadas.
-no está guapo, es guapo.-dijo Marian riendo
-Yo siempre he dicho que este chico se encontraba muy solo, ha desaparecido la melancolía de su cara, las veces que le habré dicho que necesitaba una mujer en su vida, una fija por lo  menos, siempre me contestaba lo mismo, no quiero una mujer más de dos noches seguidas. Perdona que te diga esas cosas, Marian, pero me ha sorprendido cuando nos ha dicho que se había casado.
¡Ya metí la pata hasta el fondo!-pensó- eso le pasa por hablar en euskera. En fin ya le recompensaré con creces, que ganas tengo de quedarme a solas con él.
-como le brillan los ojos, eh ama- dijo pícaramente Carmen.
-como dos luceros, me alegro muchísimo de verlo así. Ya sabía yo que algún día tenía que aparecer alguien en su vida, yo siempre lo he dicho ¿no es así?
-si ama.
Que pocas cosas sabia de él, lo conocía más que a nadie en el mundo, sabia como era, como reaccionaba, conocía su interior, sabia de él todo lo que hay que saber de una persona, lo que importa de verdad, pero de su día a día antas de estar juntos sabia muy poco. Momento ideal para cotillear, pensó.
-¿lo conocéis de hace mucho?
-de toda la vida, somos del mismo pueblo, hasta fuimos juntos al colegio.
-ya. ¿Cómo era cuando era niño? Me encantaría saber cosas de él.
-siempre ha sido tan bruto como bueno. Yo siempre lo recuerdo con algún moratón, no sé lo que andaba. Muy alegre, siempre riendo, hasta que pasó aquello- Carmen le dio con el brazo.
-ya se la historia.
-mejor, así es la mejor forma de conocerle, de saber porque hace algunas cosas. Maldita la hora en que aquella mujer apareció en su vida.
-¡ama! No hay porqué revolver el pasado.
-Carmen yo pienso lo mismo que tu madre. No se merece nada de lo que pasó.
-¡claro que no!  Hacía más de dos años que no se le veía por aquí, me ha encantado ver cómo le ha cambiado la cara, me recuerda a cuando era niño. Andaban siempre juntos, mi hijo, el primo y él. ¡Vaya trío! ¡Las que habrán liado!
-¿Fermín?
-Fermín, si, que también hace unos cuantos años que no le veo. Yo rara vez voy por el pueblo, Carmen ya suele ir de vez en cuando.
-no recuerdo haberla visto, pero bueno yo soy muy despistada.
-yo a ti ya te he visto con Manu en la plaza, pero no tenía ni idea de que erais pareja. El mes que viene, Alfonso vendrá a pasar unos días, podíais venir con Fermín y Luisa, así conoces a mi hermano, tiene un restaurante en Burgos.
-ya lo conozco y a  Asun también, antes de navidades estuvimos comiendo en el restaurante.
-pues entonces no hay nada más que hablar, os quiero ver un día a aquí a todos, ya va siendo hora de normalizar las cosas.-dijo la madre.
-aquí estaremos, ya hablaré con Fermín y Luisa.
Se escuchaban gritos en el bar.
-ya están- dijo Carmen- que exagerados son.
-estarán hablando de futbol- dijo Marian riendo- si estuvieran hablando de mujeres se les oiría reír.
-¡hombres!
-no os podéis quejar ninguna de las dos, tenéis buenos maridos.
Convencidísima estaba de ello, se asomó al bar para verle. Parecía que le iba la vida cada vez que hablaba de futbol, Estaba sentado encima de una mesa, con una cerveza en la mano ¡qué guapo es! Cruzaron un momento sus miradas y sin parar de hablar y gesticular le guiñó el ojo. ¡Madre mía! Con lo agusto que  apoyaría mi espalda en él, meterme en ese hueco que hay entre sus piernas, sintiendo todas las emociones que corren por su cuerpo cuando habla de futbol o de coches. ¡En fin!
-poner la mesa que la comida ya está, Marian di a esos voceras que la comida ya está en la mesa.
-si, si, ahora voy- dijo riendo. Las dos mujeres le siguieron la risa.
Esperó a que se sentara para colocarse a su lado. Alberto había cambiado completamente su actitud con ella, la miraba con respeto- algo le ha dicho, seguro, como si le hubiera escuchado, lo conozco como si lo hubiera parido- se sintió complacida por ello.
La comida trascurrió entre bromas, muchas risas, cientos de chascarrillos, de los vecinos de la zona. Ella aprovechaba cada oportunidad que tiene para tocarle, deslizaba la mano debajo de la suya, sentir su contacto, acariciar su pierna sintiendo la calidez de su mirada, no necesitaba mirarlo para sentirla ternura reflejada en sus ojos, aunque tampoco desaprovechaba la oportunidad de mirar sus ojos,.. Cuando ella se despistaba un momento, es él el que acaricia su espalda o le pasaba el brazo por la cintura, buscando el incondioso michelin que le sale al sentarse, que a él le encantaba masajear.
Le da tanto, ha cambiado tanto mi vida, desde que le abrí mi puerta, me hace tanto bien su compañía, sus charlas, la cantidad de cosas que he sido capaz de hacer estando con él, esos abrazos en los que me siento protegida, apoyada, la persona más querida del mundo, la mujer más deseada del planeta, mi vida sería imposible sin él, moriría de tristeza. Solo ruego al jefe supremo, que me ayude a hacerle feliz, a ser capaz de hacerle sentir lo que yo siento por él, nunca he sido egoísta pero ahora siento que lo soy, recibo más que doy, pero quiero ser capaz de devolverle lo que él me da con creces, tengo que ser capaz de transmitirle todo el amor que llevo dentro, es enteramente suyo, es todo para él, y así quiero que lo sienta.
-Marian, te están hablando.
-¡eh! Perdón.
Manuel la mira intentando meterse en su cabeza, hay tanta ternura en esa mirada, que tiene que hacer un esfuerzo supremo para no llorar, para no abrazarse a él y darle las gracias por todo. La sonríe y acaricia su mejilla, sabiendo el esfuerzo que está haciendo.
-¡guapa!
Sonríe tragándose las lágrimas.
-¿una copa Marian?
-no, ya he bebido suficiente, que luego me entra la risa floja, y este se aprovecha de mi.
-Manuel, tu sí.
-no, yo también voy servido, un chupito, para no hacerte el feo.
-quien te ha visto y quién te ve, Manuel, ¿un chupito? ¿Desde cuándo tomas tus chupitos?
-desde que me dedico a vivir, ya no necesito emborracharme para olvidar.
-te estás amariconando ¿qué estas haciendo con él Marian?
-quererle.

sábado, 12 de febrero de 2011

capitulo 91 SOBRE DOSIS DE CAFEINA

-¿qué te pasa?
-¡nada! –contestó de muy mal humor.
No sabía muy bien porqué, o si, el caso es que tenía ganas de reírse. ¡Toma!
-¿se puede saber de qué te ríes? ¡Nena!
-de ti, que no contigo.
-no tienes ni idea de lo que has hecho.
-¡YO! ¿Qué qué he hecho yo? ¡Pues mira el gallito del corral! ¡Tendrá morro!
-¿qué es eso de “Marian la amiga de Manuel”?
-Pero tú de qué vas, llevo una hora viendo cómo te pavoneas y TU ¿me vas a pedir a mi explicaciones? ¡TÚ me vas a mí a llamar a mí la atención! Con piedra dura has dado. Tú que me has estado ignorando toda la mañana, a ti se te va la olla. ¡Gallito! ¡Tú me vas a decir a mi algo, cuando he visto como le mirabas el culo a la gallina clueca! ¡Qué pasa no te gusta el mío o ¡QUE¡ ¿esa también ha pasado por la cabaña? No te fastidia el tío, que encima pretende llamarme a MI la atención ¿qué pasa no te ha gustado como me ha mirado el baboso? ¡ Pues te AGUANTAS! No tienes nada que decir de mi comportamiento, no puedo yo decir lo mismo de ti.-lo que había empezado en risas se estaba convirtiendo en una monumental bronca. Hablaba tan rápido que a veces tenía que parar a vocalizar-Desde que estamos juntos, siempre ¡SIEMPRE Manuel! Me has presentado como tu mujer, ¿qué es eso de que esta es MARIAN?
-¿has terminado?
-¡SI! Que sea la última vez, que me llamas la atención por no hacer ¡NADA! Y que no se te vuelva a ocurrir mirarle el culo a la clueca.
-¿has terminado?
-¡SI! ¿Qué pasa? ¿Mi culo no te parece suficiente?¡ Pues es lo que HAY y PUNTO! Al baboso le ha gustado ¡QUE LO SEPAS! ¡Capullo!
-¿YA?
-¡SI! ¿Qué relación has tenido con la clueca esa? ¿ Qué confianzas son esas? ¿Por qué no me contestas? ¡DI ALGO!
-si me dej….
-¡qué pasa! ¿Te molesta que te diga estas cosas? ¡PUES ES LO QUE HAY! A ver si tienes huevos de volver a llamarme la atención ¡GALLITO! ¿Por qué no me contestas?
-mmmmmmmmmmm……….
-¿porqué te callas? ¿Qué ocultas? Tú no eres de los que se queda callado,.
-¿te apetece otro café?
-MIRA pues SI, y un cigarro también, ¡que no se te vuelva a ocurrir quitármelo! ¿Te has enterado?
-¿ya puedo hablar?
-¡no te estoy diciendo que contestes, ¿me estas tomando el pelo? Vete a tomarle el pelo al clueco haber si te aguanta.
-¿no preferirías una tila?
-la tila te la tomas TU! ¿Qué te crees? Que porque me tome una tila vas a dejar de ser un capullo. ¡PUES TE EQUIVOCAS! ¿Podemos cambiar de calle? Es la tercera vez que pasamos por aquí.
-la cuarta, esto es el pueblo.
-¡ya está el quisquilloso, poniéndole el punto a la i! ¡Puntilloso!
-¿te apetece saltar a la comba?
-me vendría bien, y a la clueca también.
-no me puedo creer que estés celosa de Carmen- dijo riendo y plantándose delante de ella.
-pues sí, me puedo sentir celosa de cualquier cosa a la que prestes demasiada atención, ¡ESO TU YA LO SABES! No me mires con cara de no haber roto un plato ¿HAS ROTO TODA LA VAJILLA! Tonto del culo.

viernes, 11 de febrero de 2011

capitulo 90 EL GALLO Y LA GALLINA CLUECA


Entraron en el bar que tenia de todo. Detrás del mostrador había una efusiva mujerona, entrada en carnes y en años, que saludó a Manuel cariñosamente, hablando en euskera, no entendió mucho pero si lo suficiente para saber que por ahí andaba una tal Carmen. Salió de la trastienda, otra mujer algo mayor que ella, regordeta,  que miró a Manuel adorándolo con sus ojos y sus gestos. Continuaron hablando en euskera, empezó a impacientarse. ¿Quién sería esta tipa? ¿Por qué no me presenta como hace siempre? ¿Porqué habla en euskera si sabe que yo no los entiendo y menos el navarro cerrado que hablan ellos? Aquí hay gato encerrado. Carraspeo para hacerse notar, no estaba acostumbrada a que Manuel la ignorase desea forma, no le estaba gustando ni un pelo.
-¿un café? – le preguntó casi sin mirarla

-si, por favor- contestó fríamente.
No se dio por aludido. Se sentó apartada del grupo a saborear el café, ya que nadie la prestaba atención, por lo menos se tomaría el café tan ansiado. Por cierto ¡buenísimo! Solo que se le estaba atragantando, el café, la actitud de Manuel, las miraditas que esa tal Carmen echaba a su hombre, y las sonrisitas de la mujer mayor, que tenía toda la pinta de ser la madre de la tipa. Se estaba poniendo negra, Manuel estaba de espaldas a ella, le dieron ganas de darle una colleja en el pescuezo, ¿será posible que me ignore de esta manera? Este se entera hoy de lo que vale un peine, ya vendrá, ya. No estaba dispuesta a aguantar ese desaire, se levantó.
-¡Manuel! Que me voy a dar una vuelta por el pueblo, cuando quieras me buscas.
-Marian, espera que voy contigo.
-no, no, tu tranquilo, quédate hablando con tus amiguitas, que ya paseare yo sola.
Manuel sonrió, -pues ahora tu sonrisa no me gusta, si te has creído que yo te voy a sonreír, lo llevas claro, a mi a seca no me gana nadie, tonto del culo-pensó. Sonrió.
-ahora vamos, cariño, ¿te has terminado el café?
-sí- contestó intentando guardar las formas, pero echándole una mirada asesina.
Manuel volvió a sonreír.
-esta es Marian-
¡esta es Marian! ¡La que vamos a tener¡…….. ¡ Esta va a ser sonada! Espera que te pille solo, Marian a secas y un huevo.
Se acercó a las mujeres con su mejor cara, las saludó y hasta le dio dos besos a cada una.
-Marian no sabe euskera, mejor si hablamos en castellano.- la miraba de reojo.
Ella ya había decidido no mirarle a la cara,
-¿te ha gustado el café Mariana?
-me llamo Marian, estaba buenísimo, ya me tomaría agusto otro.
Me voy a pillar una sobre dosis de cafeína que no me voy a aguantar ni yo, este se entera de lo que vale un peine, ya vendrá, ya.
-si es descafeinado mejor- dijo Manuel.
-perdone usted, señor Manuel, mi café si no le importa lo elijo yo.
-estas chicas modernas cómo son- dijo Manuel.
Le rió la gracia, ella y las dos mujeres. ¡Hay majo, ya verás que rapidito te corto yo el rollito  gracioso con migo! Suelta otra que verás.
-¿no le echas azúcar al café?- le preguntó la tipa.
-no, me gusta amargo, con el azúcar pierde todo el sabor.
-yo sin endulzarlo no me lo podría tomar- rió- yo le echo cuatro azucarillos.
Por eso tienes el doble de culo que yo- pensó- ¡culona! Que dentro de poco lo vas a arrastrar. Sonrió. Te va a comer la celulitis.
-A Marian le gustan las emociones fuertes, todo puro, sin artificios.
No supo muy bien como tomárselo, puro el que te vas a fumar tu solo esta noche ¡capullo! Mira se me acaba de ocurrir, me voy a fumar un cigarro, a ver si tiene narices de llamarme la atención.
-¿vendéis tabaco?
-si, ¿qué marca quieres’
-ducados, por favor-
No le miró en ningún momento, soy la perfecta ignoradora, pregúntaselo a mi vecina.
Encendió un cigarro, pero como llevaba tiempo sin fumar le sentó  fatal, le dio por toser.
El quitó el cigarro de la mano. Le echó la mirada asesina, Manuel sonrió- pero bueno, este es tonto o qué, ¿a qué  viene tanta sonrisita? ¡Está haciendo el tonto! Mejor dicho se está haciendo el majo delante de la tipa esta, huy………. La que vamos a tener. Este duerme sentado en una roca, como que me llamo Marian, que no Marina.
Controló la tos, encendió otro cigarro, este ya le entró mejor: como se le ocurra quitármelo, le quemo un ojo, y a la culona le escondo el azúcar ¡menuda soy yo! Estos no me conocen.
-Me pones otro café – dijo amablemente.
-¿no estás tomando mucho café , nena?
- me tienes castigada ¿Qué quieres? Para un día que puedo tomar un buen café tendré que aprovechar, nene.
Volvió a sonreír.-¡pero bueno ¡ este es tonto o qué . Como me vuelva a sonreír, ya sé lo que le voy  a hacer, le voy a dar un morreo, haber que hace. Le voy a cortar yo el rollito guay con la tipa esta, estos no me conocen. Volvió a echarle la mirada asesina y sonrió. ¡Toma! Para falsa yo
La charla era fluida, pero a ella no le interesaba lo más mínimo, solo observaba gestos.
Carmen no paraba de reír, le reía todas las gracias como si fueran la mar de ingeniosas.
Manuel parecía un gallo en el corral, o eso le parecía a ella y la culona la gallina clueca.
El café  era delicioso, estaba haciendo su efecto, huyyyy………la que voy a liar.
Se escuchó una voz masculina dentro de la trastienda, las dos mujeres entraron para adentro. Al momento salió un hombre que por la edad o era hermano de la culona o su marido.
Sonrió toda simpática. El hombre la miró de arriba abajo. ¡Será cerdo! Vaya mirada de salido que me ha echado, Fue directo a darle la mano a Manuel. Marian ofreció su mano.
-Marian, amiga de Manuel- se presentó.
El hombre le plantó dos besos,- ¡baboso!-pensó- me estoy pasando, estoy celosa perdida y me estoy pasando veinte pueblos. Esto va a terminar mal o no. A lo mejor me divierto,
-es el marido de Carmen- dijo Manuel, mirandola con cara de pocos amigos
Vaya, osea que la culona tiene marido, vaya, vaya. Mirándolo bien , no tiene mala pinta, macho, macho, como me gustan a mí, con pelos en el pecho, bueno igual tiene demasiados, me gusta más el mío, pero se va a enterar ahora, yo voy a ser la gallina clueca.
Volvieron a salir las mujeres, le pareció que Manuel miraba el gran culo de la tipa. ¡Le está mirando el culo! ¿Pero este de qué va? ¡Que le está mirando el culo! Huyyyyyyyyyy…….. La que vamos a tener.
-¿os quedareis a comer no?-dijo la madre.
-no teníamos intenciones, solo veníamos a tomar un café y a comprar algo.
-Quedaros, será un placer, hace mucho que no te vemos, Manuel. –dijo el hombre mirando a Marian.
¡Será viejo verde! Qué manera de mirarme.
-¿Marian?-
Este está esperando que sea yo la que dice que no¡ja! Lo lleva claro, me voy a divertir un rato, si soy capaz de aguantar la mirada asquerosa de este baboso.
-por mí no hay problema.
-¿vamos a dar una vuelta?- dijo Manuel
-no, yo estoy bien aquí, ya me tomaría otro café.
-ni hablar- dijo mirándola a los ojos- ni tomas más café ni fumas más.
Marian rió agusto, por primera vez desde que habían llegado ¡vaya, vaya! Mira cómo cambia la cosa. Está claro que me voy a divertir.
-nos vamos a dar una vuelta- dijo cogiéndola de la mano.
Se soltó antes de salir del bar.
- perdona que soy solo Marian, no me cojas la mano.
-ya, perdona yo a mi mujer yo le cojo la mano donde, cuando y como me salga de los huevos.
-te estás pasando, majo, tú no me has presentado como tu mujer, así que ahora no me vengas con chorradas.
-eso lo dirás tu.- entro en el bar de nievo- Alberto, Marian es mi mujer, llevamos casi un año casados
¡Pero qué ridículo! No es que me importe, yo estoy encantada de ser su mujer y lo que haga falta ¡será capullo! Mira qué manera de marcar territorio, este se entera, ¿Qué pasa con la culona?

capitulo 89 ¿SIETE O CUARENTE Y SIETE?

Entró en la casa, acercó una banqueta a la ventana, se sentó a leer un rato, mientras Manuel se despertaba.
Imposible leer ¡qué manera de roncar! No podía concentrarse ¡por favor! Parece un lobo aullando. Como se le acurra decirme que no está fumando, ¡mentiroso! Como si no lo conociera ya! ¡La madre que lo parió! Debe estar llamando a la loba, no pudo evitar reírse, cualquier día le gravo, dirá que él no ronca ¡por favor! Qué pasada.
Se acercó a la cama, se le ve muy a gusto, emitió un sonido para intentar que se callara, según decían funcionaba, a Manuel no, se quedó un momento observándole y aguantando la risa.
Si que se le ve a gusto, se metió en la cama   colocó su cara frente a él, cada vez que roncaba imitaba el sonido, por si está llamando a alguna loba, que sepa que estoy yo aquí, aguantó la risa como pudo, a cada ronquido había replica.
-¿qué haces?
-acabo de inventar otra forma de comunicación, un lenguaje nuevo.
-¿a si?
-es divertidísimo.
-ya veo que te lo estás pasando bien.
-genial, contesto a tus ronquidos.
-yo no ronco.
-cualquier día te gravo, pareces un lobo aullando, te sale mejor que a mí.
-tienes muy buena cara.
-y eso que me falta un buen café, no te puedes hacer ni idea de lo que lo echo de menos.
-¿quieres que nos vayamos?
-yo no he dicho eso. Una ducha también me daría bien a gusto...
-y yo contigo, mientras  enjabono tu cuerpo con mis manos, acaricio tus pechos jugando con los pezones, todo duros, esto a mi no se me da muy bien, lo que yo quiero es echarte un polvo, nena.
-ya me estoy dando cuenta, prepárame el desayuno primero, estoy hambrienta.
-podías prepararlo tú, para variar, quítate la ropa primero, para que no se te manche.
-desayuno más a gusto cuando lo haces tú, tus tostadas son las mejores que he comido en mi vida, por no habla de esa forma tuya de untarlas  ¿qué piensas cuando estás esparciendo la mantequilla?
-me imagino que la estoy esparciendo por tu cuerpo ¡me estoy poniendo malísimo! No  te apetece algo rapidito, solo para quitar un poco las ganas.
-no, primero desayuno- salió de la cama esquivando sus manos traviesas.
-eres mala.
-te compensaré por ello.

-no tengo la menor duda.
Tenía ganas de jugar, saltar, salir corriendo, Le hubiera encantado tener una cuerda para saltar, le dieron tentaciones de darle un azote en el trasero y salir corriendo para que la persiguiera. ¡Ya empezamos! Se sentó tranquilamente a esperar el desayuno, ojeando una revista de coches que andaba dando vueltas por la casa. No le interesaba mucho, pero tenía que controlar los impulsos que le estaban dando, iba intentar pasar un día lo más normal posible.
-¿desde cuándo te interesan los coches?
-desde nunca, lo único que me preocupa de un coche es que me lleve, bueno ya puestos a pedir que tenga climatizador, elevalunas eléctrico lo de darle a la manivela para abrir la ventana resulta un poco incomodo, si me pones esas dos cosas  en el escarabajo sería perfecto, lo demás me da lo mismo, con que ande vale. ¡Cómo me gusta ese coche! Con lo que me chuleo yo en verano con la capota bajada, me paseo bien por el pueblo para que me vean. Le da mil vueltas al tuyo que lo sepas.
-ya, por eso cuando hace frio solo quieres montar en el mío.
-por eso te estoy diciendo que quiero un climatizador, y que conste que tiene buena calefacción, lo que le pasa es que solo le funciona en verano.
Manuel estaba apoyado en el hogar mirándola lanzándole la red, desvió la mirada -¡madre mía! ¡Que agusto le untaba yo con mantequilla y mermelada! Mira que es guapo está para comérselo con patatas- le guiñó el ojo.
-¿te acuerdas del día que me enseñaste el escarabajo?
-como si fuera hoy, Y de lo que hicimos ese día en el coche, también me acuerdo.
-ya, ¿por cierto qué pasó con mi coche?
-pasó a mejor vida.
-estaba muy viejito, es la primera vez que dejo un coche sin despedirme de él.
-¿Qué les hacías, una fiesta? ¡Mira que eres rara!
-cómo un perro verde, que le vamos a hacer. Siempre me ha dado mucho pena deshacerme de los coches, no sé porqué,  los coches que han pasado por mis manos, todos, cuando los he dejado a sido porque ya no se los podían resucitar. Les he llorado a todos, menos al último ¡pobre! Ya dirá, qué rápido se ha olvidado de mí.
-¿porqué no me miras cuando me hablas?
-porque eres demasiado guapo, me tienes loca perdida, tengo unas ganas de tocarte que no sé cómo me controlo, te untaría de mantequilla y te lamería todito sin dejar ni un rincón, besaría tu boca con mermelada en mi lengua para saborearla contigo, ¿no hueles a quemado?¿ Soy yo o las tostadas?.
Manuel aparto las tostadas del fuego más negras que tizones.
-¿hago otras? O mejor pasamos ¿por donde íbamos?
-no sé, estábamos hablando de mis coches viejos creo recordar.
-pues yo tengo sabor a mermelada en mi boca, ya me gustaría saber cómo ha llegado ¿no tendrás tu algo que ver?
Lo miró durante un buen rato metiéndose en su cerebro. Manuel se reía a carcajadas.
-¿eso era lo que tú estabas pensando?
-si, por ahí iban mis pensamientos, un poco más obscenos, pero si, te estaba comiendo como a una tostada. ¡Esto es incluible!
-he hecho que se te quemen las tostadas, has dejado de ser el hombre perfecto.
-para pensar en las tostadas estaba yo escuchando esas cosas de tu boquita, nena, ni soy el hombre perfecto ni soy de piedra, más bien todo lo contrario.
-de piedra ya sé que no eres, bien demostrado que lo tienes, me estas descentrando con tus pensamientos, no puedo pensar por mí misma, me estás haciendo el amor mentalmente.
-llevo un buen rato haciéndolo, tu tampoco eres de piedra, pero me tienes un poco desconcertado.
-Llueve, ¡qué pena con el día tan bonito que hizo ayer! Saca galletas ya que hoy lo de la tostada no va a poder ser. Me encanta sentir como me deseas.
-no me mires así, cachorrita, que te como toda enterita. ¿Este bien?
-perfectamente, solo que tengo una lucha conmigo misma.
-soy todo oídos.
-tengo un problema de identidad.
Manuel rió a carcajadas.
-¡acabáramos! Me lo acabas de aclarar.
-no te rías de mi, tonto del culo.
-¡ehhhhhhhhhh!, nena, sin insultar,  que no te unto más galletas, trátame bien.- dijo embadurnándole la nariz con mantequilla.
-no provoques, estoy perdida entre los siete años y los cuarenta y siete.
-¡vaya dilema! Yo me quedo con la de cuarenta y siete, tienes razón hay algo infantil en tu mirada, eso es lo que me desconcierta.
-tengo ganas de jugar y a la vez de hacerte el amor. ¿Por dónde empezamos?
-déjate llevar por lo que te salga, yo te sigo, podemos jugar a escondites o echar un polvo, lo que salga ¿tu que harías en este momento?
-saltar a la cuerda, pero no tenemos. Además me parece ridículo, tanto hacerlo como pensarlo.
-no reprimas, nena, puede ser divertido, ¿quieres que te lleve al pueblo a comparte una cuerda? ¿Quieres una bolsa de gusanitos?- dijo riendo.
-¡venga ya! No me vaciles, vamos al pueblo a tomar un café ¿Habrá bar?
-si, son la mar de prácticos, puedes tomarte un pelotazo mientras compras lechugas, calcetines o tornillos.
-¡que guay! ¿Tendrán goma para saltar?
-¿la que se utiliza para las bragas? Seguro que si ¿quieres que te compre una? desayunamos y nos vamos.
-va a ser divertido, venga termina ya, que te estás comiendo todas mis galletas. ¿Lo hacemos antes de irnos?
-hacer qué- dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡qué guapo eres ¡cuando me sonríes así se me para hasta el corazón.
-¡zalamera! No vamos a hacer nada hasta que no te definas, no me vas a pillar en ese renuncio.
-¿porqué me dices eso?
-me gustan las maduritas, no lo haría ni con una veinteañera, menos aún con una niña de siete años.
-no sé cómo tomarme eso que me has dicho.
-tal cual te lo estoy diciendo, conociendo tu historia, no se me ocurriría ponerte la mano encima en este momento.
-¡qué tontería!
-prefiero ir a comprarte una goma para saltar.
-vamos a dejarlo que no me está gustando nada esta conversación.
Se montó en el coche de morros.
Manuel la miraba y se reía.
-¿de qué te ríes?
-de tu boquita de piñón.
-será tonto del culo.

miércoles, 9 de febrero de 2011

CAPITULO 88 NECESITO UN CAFE Y UNA DUCHA

Amaneció un día gris, feo, carente de encanto. Negras nubes amenazaban tormenta.
Salió a la calle con una taza de café en la mano, se sentó en una roca.
Su ánimo no tenía nada que ver con eldía, estaba de un humor excelente, “pa comerse el mundo”
Le dio un sorbo al café.
-¡qué malo!
Era una maniática con los cafés, prefería no tomarlo, si no estaba como a ella le gustaba. Le gustaba el café cargado de los bares, esos que si te tomas uno más  de la cuenta, te come la ansiedad, te obliga a moverte sin parar de aquí para allá. ¡Cuando echaba de menos un buen café!
Antaño, cuando su vida era distinta, se llegaba a tomar unos diez café diarios. Si ahora hiciese eso, su estomago y su cabeza estallarían en mil pedazos, debido a la presión de la ansiedad. ¡Lo que daría en ese momento por tomarse un café en el bar!
Estaba a gusto en la cabaña, pero echaba de menos las comodidades, esas que pertenecían al día a día, las usamos de una manera tan habitual que no nos damos cuenta de lo que dependemos de ellas hasta que nos faltan. ¡Una ducha!  Si estuviera en casa, habría puesto la nesspreso y se habría tomado un café saboreando la espumita que queda al final, con ese delicioso sabor en la boca se hubiera metido en la ducha, dejando que el agua cayese por su cuerpo. El baño, con lo incomodo que es tener que salir a la calle a desalojar. Se acordó de cómo la gente solucionaba esos menesteres antiguamente. Su abuela por ejemplo solía tener un orinal debajo de la cama, ¡qué guarrada! Y eso que vivía en un piso, pero ella seguía con la mentalidad y las costumbres del caserío. Yo creo que era un poco gandula y todo lo hacía por no levantarse a media noche al servicio, ¡con lo cómodo que es tirar de la cadena y listo! ¿No le llegaría el olor del orinal? Cuando era pequeña, siempre que iba a su casa miraba debajo de la cama para ver si estaba el orinal. ¡En fin, sin comentarios!
Se acordó de los días pasados en el caserío ¿habrían puesto ya un baño? Era divertidísimo, para hacer las necesidades había un agujero que daba a la cuadra ¡lo que nos habremos reído mi prima y yo! ¡Las judiadas que imaginábamos que se podían hacer! Algunas las hicimos. Les tirábamos papel a las vacas, por aquel agujero, porque claro, no estábamos dispuestas a limpiarnos el trasero con papel de periódico, que eso era lo que se estilaba, decidimos que era mejor no limpiarse ¡qué marranas! Lo peor de todo era que cuando nos deshacíamos de nuestra basura intestinal, bajamos a comprobar si habíamos apuntado bien y le habíamos dado a alguna vaca. No pudo evitar reírse a carcajadas al recordar la escena ¡pero qué guarras! Poro claro ahí no solo había lo nuestro, intentamos adivinar  a quien podía corresponder cada tordo que veíamos ¡hace falta ser marranas! ¡Lo que nos habremos reído! Era vernos y empezar a reír, solían decir los mayores “es porque se alegran de verse” si, si.Muy malas no debíamos de ser, nos limitábamos a imaginarnos que hacíamos judiadas, alguna que otra caía, pero pocas, nos divertíamos imaginando. Sabíamos que teníamos que guardar las formas, éramos las del capi, las que íbamos a buenos colegios, pensábamos que eso nos daba derecho a mirar por encima del hombro a los hijos de los primos de mi padre, los pobres casi no sabían hablar castellano, les preguntábamos cosas solo para reinos de ellos ¡qué perversas! Seguro que ahora son arquitectos, abogados, o vete tú a saber. Mientras que nosotras las pajitas del capi, no hemos pasado ninguna de las dos del c.o.u... Una porque le pilló la época en que era más divertido pasearse por la parte vieja, moña perdida, y yo porque me eché novio muy joven, y pensé que tenía que acelerar mi madurez trabajando para irme lo  antes posible de casa, entonces no lo tena tan claro, pero las cosas fueron así.
Cuando era niña, los que vivíamos en el capi, lo del euskera, era cosa de viejos  o de la gente de los pueblos, eso sin meternos en política, el caso es que el euskera se hablaba en círculos muy reducidos. Por parte de la familia de mi padre, nosotros fuimos la única generación que no hablamos el idioma, los que viene detrás nuestro todos han pasado por la ikastola para recuperar la tradición lingüística  familiar.
¡Madre mía! Hasta donde me he ido, todo por esta porquería de café, que ni me lo pienso tomar, he acabado justificando mi falta lingüística  familiar.
Más vale que hoy me comporte de una forma lo más normal posible, o terminaré en un siquiátrico, ¡menos mal que aquí no hay vecinos! ¡Con la que lié ayer! ¡Vaya payasada! ¿Por qué me dará a mí por hacer esas cosas? Me lo pasé genial, me reí hasta dolerme el estómago, acabé muerta de cansancio, me sentía como si tuviera ¿siete u ocho años? Más o menos.
Es agradable pensar que en mi vida a habido algo más que miserias y malos ratos... ¿habré conseguido darle ya la vuelta a todo? ¡Ojalá! En el tiempo que llevo buscando en mi cerebro, las respuestas a mis malestares, lo único que he encontrado han sido malos recuerdos, malos momentos y de repente todo ha cambiado, ahora me cuerdo de cosas que tenia completamente olvidadas, pero que también forman parte de mi niñez. Porque también ha habido momentos fantásticos, en los que me he reído... Lo de ayer creo que fue un poco ridículo, pero me vino bien revivir esos momentos de mi vida, ¿abre abierto otra puerta? Ojalá. Espero que esto sea un  paso para adelante. Que así sea.

martes, 8 de febrero de 2011

CASCADA

capitulo 87 ¡A BAILAR....................!


Estaba agotada, mental y físicamente, su cuerpo había perdido toda la vitalidad.
-me voy derecha a la cama, necesito dormir.
Mientras Manuel le abría la cama, se fue desnudando.
-¿quieres que te prepare un café con galletas?
Sonrió complacida por las atenciones.
-no, solo necesito dormir un rato.
-Descansa- dijo mientras  deslizaba la mano por sus ojos y le daba un beso en la mejilla.
        Una suave melodía la fue despertando, entreabrió los ojos, la casa estaba casi en penumbra el fuego de la chimenea proporcionaba una tenue claridad a la estancia. Se incorporó.
         La silueta de Manuel se mecía delante del fuego, las llamas se reflejaban en su rostro creando un momento mágico. Por su respiración intuía que estaba dormido. Se levantó sigilosamente, se sentó en el suelo frente a él ¡qué guapo es! Su rostro reflejaba serenidad, el vaivén de las llamas daban a su tez un color carmesí ondulante, era un rostro muy bello, lleno de fuerza, curtido por la vida, la barba de dos días le sentaba de maravilla, le daba cierto aire salvaje, desaliñado , lo que le  hacía más atractivo a sus ojos. Deseó tocarle la incipiente barba, sentir la dureza del bello, acariciar su mejilla, pasar su dedo por la comisura de sus labios, besar sus labios. Respetó su descanso.


        Su estómago reclamó su atención, se incorporó para prepararse un café, echó un leño al hogar para darle fuerza al fuego y encendió unas velas. Encima del hogar Manuel había dejado cena hecha, se sirvió su ración y se sentó a disfrutar de los manjares que Manuel había dejado para ella.

-¿está bueno?
-buenísimo, perfecto, como todo lo que tú haces.
-¡zalamera!
-¡guapo!
Comía con apetito, como siempre que se llevaba un mal rato, cuando volvía la calma, necesitaba comer. Se sentó en la mesa con ella.
-¿has cenado?
-si, hace rato.
-¿qué hora es?
-la hora mágica de las brujas.
-¡qué guay! Me encanta.
-Antiguamente habitaban muchas brujas por estos parajes, tú hubieras acabado en alguna hoguera.
-¡a la! Menos mal que nadie conoce lo que me pasa. Yo no hubiera acabado en la hoguera, me habría llevado a los inquisidores al huerto.
-¡ya le ha pegado el subidón! -
Tenía muchas ganas de reír.
-¿hacemos una fiesta?
Manuel rió con ella.
-música ya tenemos.
-¿ganas de bailar?- dijo mordiéndose el labio inferior.
-¡cómo se ha levantado la cachorrita!
-Vital, con mucha energía, con ganas de hacer muchísimas cosas ¡estoy que me como el mundo! Vamos a aprovechar el momento porque a lo mejor dentro de nada es el mundo el que viene y me come.
-que se le ocurra acercarse a ti, va al fuego con las guarras.
-¡eso!
-¡cómo te brillan los ojos, nena! Ha vuelto mi cachorrita loca.
-estoy contenta ¿algún problema?
-ninguno, no hay más que ver tu expresión, ¡madre mía! ¿Bailas?
Una balada, invitaba a unir sus cuerpos y moverlos al compás de la música.
-ven a mi cachorrito guapo- dijo tirando de él.- envuélveme en el dulce calor de tus brazos, hazme sentir ese deseo que me vuelve loca de pasión, acaricia mi cuerpo hasta que caiga rendida a tus pies, pon tus labios sobre los míos hazme vibrar con las caricias posesivas de tu lengua.
Manuel la miraba desconcertado a la vez que hechizado.
-lo que te quiero decir, Manuel, es que me des un morreo, por si no te habías enterado-dijo riendo.
Calló su risa, poniendo sus labios encima de su carcajada. Revolucionó su cuerpo, y su cabeza, la llevó derecha al paraiso donde el amor se puede palpar con las manos, donde el deseo es un sentimiento noble, donde no hay lugar para la basura, donde la alegria es un sentimiento común pues la tristeza no se ha inventado, donde no hay culpa puesto que no existe la maldad.
   Se sintió como una niña llena de alegria cantarina, se dejó llevar por esa sensación, empezó a recrrer la casa bailando de un lado para otro, su cabeza reproducia una canción.

En un país multicolor
nació una abeja bajo el sol
y fue famosa en el lugar
por su alegría y su bondad.

Y a la pequeña abeja le llamaron Maya,
la traviesa y dulce abeja Maya.
maya vuela sin cesar
en su mundo sin maldad.

No hay problema que no solucione Maya,
la traviesa y dulce abeja Maya.
maya, yo te quiero Maya,
Maya (Maya), Maya (Maya),
maya, ven y háblanos de ti.

No podia parar de reir y saltar, se sentia estupendamente.


 
Abuelito, dime tu:
¿Qué sonidos son los que oigo yo?
Abuelito, dime tu:
¿Por qué yo en la nube voy?

Dime ¿por qué huele el aire así?
Dime ¿por qué yo soy tan feliz?
Abuelito…
nunca yo de ti me alejaré.

Ialara hihu hihu,
Ialara, hihu, hihu, hihu….(bis)

Abuelito, dime tu:
lo que dice el viento en su canción.
Abuelito, dime tu:
¿por qué llovió, por qué nevó?

Dime ¿por qué todo blanco es?
Dime ¿por qué yo soy tan feliz?
Abuelito…
nunca yo de ti me alejaré.

Ialara hihu hihu,
Ialara, hihu, hihu, hihu….(bis)

Abuelito, dime tu:
si el abeto a mi me puede hablar.
Abuelito, dime tu:
¿por qué la luna ya se va?

Dime ¿por qué hasta aquí subí?
Dime ¿por qué yo soy tan feliz?
Abuelito…
nunca yo de ti me alejaré.

Ialara hihu hihu,
Ialara, hihu, hihu, hihu….(bis)
Manuel la paró.
-nena ¿qué está pasando?
-no tengo ni idea- dijo riendo y saltando.
-dejaté llevar salga lo que salga.
-¡a bailar! ¡baila conmigo! De esta te tienes que acordar
Terminó la canción y se quitó el jersey, un recuerdo de un jersey blanco de lana con cuello cisne, vino a su cabeza, se acordó de una foto.La retuvo en su memoria para luego hablar sobre ella. De momento lo unico que le apetecia era bailar……………
Se agarró a Manuel para bailar con pasos largos y exagerados, se sentia como una niña, llena de alegria, sin preocupaciones, solo con ganas de bailar y divertirse

Cantó, bailo, rió, hasta que quedó rendida, se sentó. Seguia teniendo una inmensa alegria en su cuerpo exausto de tanto vaiven, siguió cantando y aplaudiendo.
Habia una vez,un circo
que alegraba siempre el orazón
lleno de color,
un mundo de ilusion,
pleno de alegria y emosion
habia una vez, un circo
que alegraba siempre el corazon,
sin temer jamas
al frio o al calor,
el circo daba siempre su funsion

siempre viajar,siempre cambiar,
pasen a ver el circo

otro pais,
otra ciudad,
pasen a ver el circo

es magistral,
sensacional,
pasen a ver el circo

somos felices al conseguir a un niño hacer feliz
habia una vez un circo,
que alegraba siempre el corazón,
que alegra siempre el corazón

Reia y aplaudia como si tubiera a los payasos delante, los veia.
Manuel estaba sentado a su lado, aplaudiendo con ella.
-no ha sido tan mala tu niñez.
-ni mucho menos ¿porqué siempre te acordarás solo de lo malo?
-porque a ti te ha marcado mucho.
-ya, con lo bien que nos lo pasabamos en la terraza.
-hablame de ello.
-era una terraza compartida por dos viviendas, mis vecinas eran tres chicas, igual que nosotros, y de edades similares.Nos lo pasabamos en grande, bailabamos, reiamos, jugabamos a todo.La carretera pasaba por al lado, habia veces que tirabamos cosas a los coches, cuando pasaba el autobús de linea parabamos lo que estubieramos haciendo y saludabamos con la mano y a gritos a los viajeros, nos peleabamos muchisimo, si teniamos mal dia hasta nos tirabamos de los pelos, nos separaban y seguimos jugando como si nada hubiera pasado, eso no es del todo cierto, pero ahora no me apetece hablar de ello. Tengo en mi memoria una foto , ya te hablaré de ella en otro momento.