martes, 8 de febrero de 2011

capitulo 87 ¡A BAILAR....................!


Estaba agotada, mental y físicamente, su cuerpo había perdido toda la vitalidad.
-me voy derecha a la cama, necesito dormir.
Mientras Manuel le abría la cama, se fue desnudando.
-¿quieres que te prepare un café con galletas?
Sonrió complacida por las atenciones.
-no, solo necesito dormir un rato.
-Descansa- dijo mientras  deslizaba la mano por sus ojos y le daba un beso en la mejilla.
        Una suave melodía la fue despertando, entreabrió los ojos, la casa estaba casi en penumbra el fuego de la chimenea proporcionaba una tenue claridad a la estancia. Se incorporó.
         La silueta de Manuel se mecía delante del fuego, las llamas se reflejaban en su rostro creando un momento mágico. Por su respiración intuía que estaba dormido. Se levantó sigilosamente, se sentó en el suelo frente a él ¡qué guapo es! Su rostro reflejaba serenidad, el vaivén de las llamas daban a su tez un color carmesí ondulante, era un rostro muy bello, lleno de fuerza, curtido por la vida, la barba de dos días le sentaba de maravilla, le daba cierto aire salvaje, desaliñado , lo que le  hacía más atractivo a sus ojos. Deseó tocarle la incipiente barba, sentir la dureza del bello, acariciar su mejilla, pasar su dedo por la comisura de sus labios, besar sus labios. Respetó su descanso.


        Su estómago reclamó su atención, se incorporó para prepararse un café, echó un leño al hogar para darle fuerza al fuego y encendió unas velas. Encima del hogar Manuel había dejado cena hecha, se sirvió su ración y se sentó a disfrutar de los manjares que Manuel había dejado para ella.

-¿está bueno?
-buenísimo, perfecto, como todo lo que tú haces.
-¡zalamera!
-¡guapo!
Comía con apetito, como siempre que se llevaba un mal rato, cuando volvía la calma, necesitaba comer. Se sentó en la mesa con ella.
-¿has cenado?
-si, hace rato.
-¿qué hora es?
-la hora mágica de las brujas.
-¡qué guay! Me encanta.
-Antiguamente habitaban muchas brujas por estos parajes, tú hubieras acabado en alguna hoguera.
-¡a la! Menos mal que nadie conoce lo que me pasa. Yo no hubiera acabado en la hoguera, me habría llevado a los inquisidores al huerto.
-¡ya le ha pegado el subidón! -
Tenía muchas ganas de reír.
-¿hacemos una fiesta?
Manuel rió con ella.
-música ya tenemos.
-¿ganas de bailar?- dijo mordiéndose el labio inferior.
-¡cómo se ha levantado la cachorrita!
-Vital, con mucha energía, con ganas de hacer muchísimas cosas ¡estoy que me como el mundo! Vamos a aprovechar el momento porque a lo mejor dentro de nada es el mundo el que viene y me come.
-que se le ocurra acercarse a ti, va al fuego con las guarras.
-¡eso!
-¡cómo te brillan los ojos, nena! Ha vuelto mi cachorrita loca.
-estoy contenta ¿algún problema?
-ninguno, no hay más que ver tu expresión, ¡madre mía! ¿Bailas?
Una balada, invitaba a unir sus cuerpos y moverlos al compás de la música.
-ven a mi cachorrito guapo- dijo tirando de él.- envuélveme en el dulce calor de tus brazos, hazme sentir ese deseo que me vuelve loca de pasión, acaricia mi cuerpo hasta que caiga rendida a tus pies, pon tus labios sobre los míos hazme vibrar con las caricias posesivas de tu lengua.
Manuel la miraba desconcertado a la vez que hechizado.
-lo que te quiero decir, Manuel, es que me des un morreo, por si no te habías enterado-dijo riendo.
Calló su risa, poniendo sus labios encima de su carcajada. Revolucionó su cuerpo, y su cabeza, la llevó derecha al paraiso donde el amor se puede palpar con las manos, donde el deseo es un sentimiento noble, donde no hay lugar para la basura, donde la alegria es un sentimiento común pues la tristeza no se ha inventado, donde no hay culpa puesto que no existe la maldad.
   Se sintió como una niña llena de alegria cantarina, se dejó llevar por esa sensación, empezó a recrrer la casa bailando de un lado para otro, su cabeza reproducia una canción.

En un país multicolor
nació una abeja bajo el sol
y fue famosa en el lugar
por su alegría y su bondad.

Y a la pequeña abeja le llamaron Maya,
la traviesa y dulce abeja Maya.
maya vuela sin cesar
en su mundo sin maldad.

No hay problema que no solucione Maya,
la traviesa y dulce abeja Maya.
maya, yo te quiero Maya,
Maya (Maya), Maya (Maya),
maya, ven y háblanos de ti.

No podia parar de reir y saltar, se sentia estupendamente.


 
Abuelito, dime tu:
¿Qué sonidos son los que oigo yo?
Abuelito, dime tu:
¿Por qué yo en la nube voy?

Dime ¿por qué huele el aire así?
Dime ¿por qué yo soy tan feliz?
Abuelito…
nunca yo de ti me alejaré.

Ialara hihu hihu,
Ialara, hihu, hihu, hihu….(bis)

Abuelito, dime tu:
lo que dice el viento en su canción.
Abuelito, dime tu:
¿por qué llovió, por qué nevó?

Dime ¿por qué todo blanco es?
Dime ¿por qué yo soy tan feliz?
Abuelito…
nunca yo de ti me alejaré.

Ialara hihu hihu,
Ialara, hihu, hihu, hihu….(bis)

Abuelito, dime tu:
si el abeto a mi me puede hablar.
Abuelito, dime tu:
¿por qué la luna ya se va?

Dime ¿por qué hasta aquí subí?
Dime ¿por qué yo soy tan feliz?
Abuelito…
nunca yo de ti me alejaré.

Ialara hihu hihu,
Ialara, hihu, hihu, hihu….(bis)
Manuel la paró.
-nena ¿qué está pasando?
-no tengo ni idea- dijo riendo y saltando.
-dejaté llevar salga lo que salga.
-¡a bailar! ¡baila conmigo! De esta te tienes que acordar
Terminó la canción y se quitó el jersey, un recuerdo de un jersey blanco de lana con cuello cisne, vino a su cabeza, se acordó de una foto.La retuvo en su memoria para luego hablar sobre ella. De momento lo unico que le apetecia era bailar……………
Se agarró a Manuel para bailar con pasos largos y exagerados, se sentia como una niña, llena de alegria, sin preocupaciones, solo con ganas de bailar y divertirse

Cantó, bailo, rió, hasta que quedó rendida, se sentó. Seguia teniendo una inmensa alegria en su cuerpo exausto de tanto vaiven, siguió cantando y aplaudiendo.
Habia una vez,un circo
que alegraba siempre el orazón
lleno de color,
un mundo de ilusion,
pleno de alegria y emosion
habia una vez, un circo
que alegraba siempre el corazon,
sin temer jamas
al frio o al calor,
el circo daba siempre su funsion

siempre viajar,siempre cambiar,
pasen a ver el circo

otro pais,
otra ciudad,
pasen a ver el circo

es magistral,
sensacional,
pasen a ver el circo

somos felices al conseguir a un niño hacer feliz
habia una vez un circo,
que alegraba siempre el corazón,
que alegra siempre el corazón

Reia y aplaudia como si tubiera a los payasos delante, los veia.
Manuel estaba sentado a su lado, aplaudiendo con ella.
-no ha sido tan mala tu niñez.
-ni mucho menos ¿porqué siempre te acordarás solo de lo malo?
-porque a ti te ha marcado mucho.
-ya, con lo bien que nos lo pasabamos en la terraza.
-hablame de ello.
-era una terraza compartida por dos viviendas, mis vecinas eran tres chicas, igual que nosotros, y de edades similares.Nos lo pasabamos en grande, bailabamos, reiamos, jugabamos a todo.La carretera pasaba por al lado, habia veces que tirabamos cosas a los coches, cuando pasaba el autobús de linea parabamos lo que estubieramos haciendo y saludabamos con la mano y a gritos a los viajeros, nos peleabamos muchisimo, si teniamos mal dia hasta nos tirabamos de los pelos, nos separaban y seguimos jugando como si nada hubiera pasado, eso no es del todo cierto, pero ahora no me apetece hablar de ello. Tengo en mi memoria una foto , ya te hablaré de ella en otro momento.
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