lunes, 21 de enero de 2013

VOY A CALENTARLE LA PUNTA DE LA NARIZ







Le cuento mi sueño a Miguel, me informa de que no es un sueño, de que es lo que pasó. De que yo me hice cargo de todo, que se habló mucho de mi fortaleza en esos momentos.
Yo ahora solo tengo la certeza de que así paso, pero no el recuerdo.
A partir de ahí no me permití caer, tenía a Oscar tras de mí, muy mal, aguanté por él, intenté ayudarle sin pensar en mis sentimientos. Parecía que el único que había perdido una hija era él, así que viví para él. Para consolarle, hablarle, mimarle….. Incluso la gente le trataba con más cariño, no sé si esta es la palabra correcta, que a mí. Parecía que yo no necesitaba nada, que estaba bien, que lo llevaba bien, él era el que daba pena, al que había que apoyar y consolar.



Hasta que él decidió que tenía que irse y se fue. Dejándome sola. De los cuatro años  posteriores no tengo casi recuerdos, simplemente porque morí con ellos. Hasta que apareció Manuel en mi vida. Comencé  escribir, cuando él también se fue. Como una necesidad, no podía dejar de hacerlo. Intenté contar nuestra historia, que fue muy particular, mezclé historias, él dirigió mi mano haciendo enfrentarme a mis miedos, a mis vivencias olvidadas. Reviví momentos inolvidables vividos con él. Fue una bonita historia de amor, de pasión sin límites, lo dimos todo.


Ahora estoy aquí, con Miguel a mi espalda viendo la tele, preguntándose qué coño escribiré en el ordenador, sé que lo hace. Tapado hasta las orejas, dice que cuando se le enfría la punta de la nariz se destempla. Voy a tejerle una especie de funda para la nariz. Va a ser divertidísimo, a mi hija le hubiera encantado, porque ninguna de las dos sabíamos llorar, pero reír todo, nos moríamos de la risa ante cualquier bobada. Yo ya he aprendido a llorar, lo mío me ha costado, lo hago muy bien.
 Me pega pataditas es la espalda para llamar mi atención. No se acerca, nunca mira lo que escribo. Le miro.
-¡estate quieto!
-deja ese puto ordenador.
-no me gusta la tele.
-pues mírame a mí.
Así que nada, voy a calentarle la punta de la nariz, que dice que se destempla si la tiene fría.

Hasta mañana. Agur

MARIAN
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