jueves, 10 de enero de 2013

SIGO, SIGO……


Le llamo y no coge, eso me pasa por boba, por no hacerle caso al diablillo malo. Pues hoy no pienso comer sola, este come conmigo, con morros o sin morros, él decide, pero come conmigo.
Voy al pueblo ha hacer guardia, ya vendrá. Me siento fuera  del bar con un marianito a esperar. Mª Carmen, una mujer con una larga vida a sus cincuenta y cinco años, me encanta hablar con ella, percibo su cariño y respeto hacia mí, correspondo de igual manera. En plena charla de economía estamos cuando vemos pasar a Maika, la guay. Se une a la conversación, resulta que tuvo dos tiendas, por un momento, muy corto, la tomo enserio y la escucho interesándome por su vida. Pronto pierdo el hilo de la conversación pues me aburre soberanamente, yo que sumo y resto rápido llego a la conclusión de que su vida es justo al revés de lo que intenta aparentar. Dime de qué presumes y te diré de qué careces, pienso mirándola fijamente.
Son las dos y de Miguel ni su sombra, llamo esperando que por fin pueda hablar con él.

-¡hola guapo!
-¡por fin! ¿Dónde andas?
-en el pueblo. ¿Tu?
-a una hora de camino. ¿Esperas y comemos juntos?
-llevo una hora esperando…….
-yo llevo días esperando ver tu cara…
-ya, ya. No quiero discutir. Te echo de menos me apetece un montón pasar el día contigo ¿me escuchas?
No obtengo respuesta, llamo de nuevo, apagado o fuera de cobertura escucho. Va conduciendo, paciencia.
Frustrada vuelvo a la conversación, la guay ya lleva tres vinos y se le nota.  La conversación ha cambiado completamente, ahora hablamos de sexo, más bien habla ella. Seducir, seducir, seducir, no habla de otra cosa y mirándome siempre a mí, intentando darme lecciones de cómo tengo que comportarme para tener contento a mi marido. Ella, dice que está sexualmente satisfecha que su chico se lo hace de maravilla. Ya harta del teme le digo.
-conozco suficientemente a mi marido para saber qué es lo que tengo que hacer cuando quiero tema. Estoy sexualmente y emocionalmente satisfecha ¡y él también!
Mª Carmen me mira y sonríe.
Por fin aparece el hombre fantástico que dice que es su pareja y se lleva a la satisfecha guay a casa. ¡No la soporto! ¡No soporto su conversación!
Suena el teléfono.
-te decía que hoy no quiero discutir, que te echo de menos, que quiero pasar todo el día contigo, que dejes de lado tus obligaciones y me hagas caso ¡SOLO A MI! ¿TE HAS ENTERADO?
Mª Carmen me mira y sonríe.
-si te hubieras molestado…..
¡Se cortó! ¡Qué frustración! ¡DIOS! ¡COMO ODIO ESTOS APARATOS!
-¿qué pasa con esta chica?
Le digo a Mª Carmen intentando disimular mi frustración.
-no está bien, tiene muchos problemas.
-eso ya me lo imaginaba yo.
-le han dado muchas palizas.
-¿su padre?
Deduzco, nunca habla de él.
-su ex.
-¡madre mía! ¡Pobre!
Mi conciencia me señala.
-lo malo es que no se deja ayudar.
-ya, siempre hablamos de que hay que ser fuertes y decir basta, pero no pensamos en el rastro que deja esa violencia en la mujer o por lo menos yo no.
A lo mejor sí, pero eso me lo callo. Voy a por otro marianito me queda media hora de espera.

Hasta mañana. Agur.

MARIAN

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