miércoles, 9 de enero de 2013

SIGAMOS


Negra como los angelitos de Machín me acerco al pueblo para ver si lo veo y obligarle a hablarme. Me tomo un café para impulsar más mis nervios y subo al ayuntamiento. No está ¡mierda! Nadie sabe dónde está. Ha salido y punto pelotas. Seguro que saben dónde está y no me lo dicen.
El único sitio en el pueblo donde venden tabaco está cerrado,¡ SOLO ME QUEDA UNO! Su madre estaba muy mal, a lo mejor a pasado a mejor vida, voy a la tienda y pregunto ¿se ha muerto la madre de Milagros? Aun no, me contestan, pues yo ya me la he cargado, pienso, más avergonzada que otra cosa por bocazas.
No me queda más remedio que coger el coche para proveerme de mi vicio, Milagros ha cogido una semana de vacaciones, no voy a contar lo que pensé, porque derecho tiene y mis pensamientos en ese momento fueron muy egoístas.
El siguiente punto de venta es el hotel al que no quiero ni acercarme, hoy es mi día de fiesta después de más de un mes sin salir de allí, mucho trabajo queda por hacer, que se las apañen, por lo menos ellos han cobrado, yo solo he trabajado. No he visto ni un duro ni a mi marido, solo he trabajado. Vuelvo  a intentar la comunicación con el mosqueado, llamo y me coge ¡bien!
-¡hola guapo! ¿Dónde andas? ¿Me compras tabaco? ¿Vas a tardar…..
Me cuelga.
Si supiera la rabia que me da cuando me hace estas cosas, creo que lo sabe, seguro que lo sabe. Pero le importa tres pimientos. Ya llamará, ya, entonces seré yo la que le cuelgue y le deje con la palabra en la boca.
Entiendo su mosqueo, pero ya está bien, ya tenía que saber que yo estas cosas no las hago con mala intención, es que soy así. Las navidades para mí no significan gran cosa y lo sabe. El día de noche vieja quedamos en que por lo menos la cena la haríamos juntos, comenzaríamos el año juntos, no fue posible se me fue el santo al cielo. Las doce me dieron camino de casa, llegué le di un beso, a él a mis hermanas y demás comité, una copa de cava sin cenar ni nada y volví al maldito hotel. El día de año nuevo comimos juntos, en casa de su hermano, pero creo sin equivocarme que no me miró recto ni una sola vez en toda la comida. Me fui a trabajar mal pero con la intención de arreglarlo por la noche. Se me hizo tarde y cuando llegué a casa ya estaba dormido, no quise molestarle además estaba muy cansada.

  Voy al hotel, entro de puntillas, cojo tabaco y me largo por donde he entrado. Pienso. Lo intenté pero la maniobra me llevó dos horas.
Es la una del mediodía, va siendo hora de pensar en comer. Voy a llamarle y veo cuatro llamadas perdidas de él ¡vaya por Dios! Un wass(como se llame) “cuando te salga de los ovarios me coges el teléfono”. El diablillo malo me instiga a esperar a que me llame y luego colgarle, el bueno me dice llámale y arregla hoy el desaguisado. Realmente lo único que hoy me apetece es pasar el día con él, comer con él, verle reír, reír con él, achucharle, besarle, ahí lo dejo, mi imaginación corre que vuela, pero de momento no he conseguido ni hablar con él.
Hasta mañana. Agur.

MARIAN
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