martes, 8 de enero de 2013

FIN, POR FIN


Ya pasó la navidad sin pena ni gloria, trabajando más que disfrutando, cosa que no me apetecía, disfrutar sí pero no con la excusa de estos absurdos días que llaman de paz y amor. El año tiene trescientos sesenta y cinco días que son más largos que las falsas navidades, mejor quererse todo el año….. En fin no tengo nada de qué quejarme, me quieren tanto que se enfadan conmigo.
¿No quería hacer caja? Pues la hice con sacrificio, pero la hice. Para no ver un duro, se lo ha comido el banco y la seguridad social, otro día hablaré de hacienda que también anda mandándome misivas. La verdad es que fastidia y mucho trabajar tanto para no ver un duro, pero bueno eso menos que debo. Solo es dinero, maldito dinero. Todos tranquilos, la seguridad social y demás ladronzuelos, algún día conseguiré no volver a saber nada de vosotros.
En el hotel todo el mundo contento, todos han cobrado ¡que suerte tienen algunos! Porque yo no he visto ni un duro y el que dice que me quiere, que no lo dudo, está con un mosqueo importante. Le llamo. Hoy tengo fiesta tengo que intentar arreglar las cosas con él, pero no me coge. Le mando un wass(como se llame). Nada. Me pone de los nervios cuando actúa de esa manera. Voy a seguir quejándome otro rato y luego vuelvo a intentar que me haga un poco de caso.
El día de noche buena, no le hizo mucha gracia que no cenara en casa con todos, él se encargó de todo, la compra, hacer la cena (para una vez que lo hace no estoy). A lo que iba, lo dejó pasar, los morros fueron sutiles.
La comida de navidad lo llevó peor, había que ir a casa de su hermano. Pasé delante del regalo que me dejó el Olentzero juro que no lo vi, aunque estuviera en la entrada y lo apartase para coger las botas, no me di ni cuenta, iba a mis cosas. El regalo que dejó el Olentzero para él sigue en el coche dando vueltas, se me olvidó dejarlo. Tengo que admitir y lo admito que soy muy despistada y poco detallista. Cuando mi cerebro procesa mucha información a la vez, siempre deja algo apartado, en este caso a lo que más quiero en este mundo, menos mal que no tengo hijos. Si tuve una hija, entonces si que me gustaban las navidades, sobre todo los regalitos. Pasado que no olvidado. A lo que iba, no me llamó en todo el día, eso tenia que haberme extrañado y mucho, pues no me di cuenta hasta que entré en la oficina con la restos de comida y algún turroncito , me asomé por la ventana , vi que había oscurecido y recuperé su recuerdo ¡Miguel! Pensé. Le llamé.
-¡hola guapo!
-bjuikhytedfgbbjhytrretyujj,juyyttsgstwyeurifgofkdiwuetwrsfau,msjhwyueiiwiwiwiw etc., etc.
-ya, lo siento, es que ando muy liada……
-ieyrtdteyryeyeyey, iioopplliouyggd, loodteeadd.
-ya, ya, iré pronto a casa.
Ya tenía que estar acostumbrado, no soy familiar, ya tenia que saberlo. Mis hermanas lo saben y no me generan ningún problema por lo menos nada dicen, aunque lo hicieran no les haría ni caso y lo saben.
Hoy tengo que solucionar esto, tengo fiesta, llamo. No contesta. Me saca de mis casillas.

Hasta mañana. Agur.

MARIAN

Publicar un comentario