viernes, 30 de noviembre de 2012

¿SERÁ CIERTO QUE SOMOS ASÍ?








Un poquito de alegría en el hotel, para el fin de semana de la constitución, tenemos lleno, todo a última hora ¡menos mal!  Porque ni a un bajando los precios parecía que íbamos a trabajar. Dios a escuchado mis suplicas. Muchas gracias a él  a nuestro trabajo y paciencia. Dicen que dios aprieta pero no ahoga, la agonía se hace muy larga, a veces es mejor que te ahogue de una vez para así poder comenzar de nuevo. Es mejor morir, aprender y resucitar, que esta agonía que no nos lleva a ningún lado. Dicho lo cual, este mes hacemos caja, que buena falta nos hace.
Hoy en el café, otro efecto colateral porque antes pasaba de largo después de saludar, el caso es que la conversación giraba en torno a la guay, ya se ha quedado con ese nombre. Nadie la invitó se pegó como una lapa, escucho la conversación analizando los hechos.

Recién llegada al pueblo. Todas o casi todas las del café hemos pasado por eso, pero se nos a olvidado. Todas, incluida yo, nos hemos sentido solas en algún momento. Antes de mi atasco emocional, yo misma me sentí observada. Es un pueblo pequeño muy cerrado, cuesta muchísimo relacionarte. A pesar de que esta chica me agobia, ahora, después de escuchar las conversaciones en torno a ella, me da pena. Creo que habría que darle una oportunidad y así lo manifiesto, menos mal que yo no vengo mucho pienso. Después de una larga discusión, donde se dice, con motivos, que es insoportable, que avasalla, que es la típica que sabe de todo, bla, bla, bla. Se decide darle una oportunidad. Así que me voy a casa sintiéndome un poco mejor.
Hasta que llego a casa y se lo cuento a Miguel.
-No me gustaría estar en su pellejo.
-si pone algo de su parte no veo el problema. ¿Sabes de quien te hablo?
-no tengo ni idea, no me he fijado en ninguna cara nueva ¿Cómo es? es fea, con garrapatas, los dientes podridos ¿le huele el aliento?
-¿tu flipas? Es una chica normal, bueno es guapilla, está bien.
-a lo mejor ese es el problema.
-no va por ahí la cosa, te equivocas. El problema no es que sea guapa o fea, es que se cree san Dios, avasalla.
-ya, ya. No tengo el gusto de conocerla, pero ya se muchas cosas de ella. Tiene unos treinta y cinco años más menos, morena, delgadita pero con curvitas,…. No me lo ha contado ningún hombre. Dile que si quiere que la hagan caso se ponga el chándal gris que llevaba el otro día, parece ser que le sienta fatal, eso le ayudará.
-te equivocas, no va por ahí la cosa, además ni me he fijado en su cuerpo.
-tú no, pero las demás sí.

Hasta mañana. Agur.

MARIAN.
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