lunes, 19 de noviembre de 2012

ALGO ESTÁ CAMBIANDO


De nuevo haciendo frente a la rutina a los problemas reales. Cada día me cuesta más, trabajo sin ilusión, siento que estoy metida en una guerra que no es mía, que nada tiene que ver conmigo. Doy mucho más de lo que recibo y no me refiero al tema económico, que también. Este hotel se está convirtiendo en una carga para mí.
Hace un año que el rio invadió parte de mi casa y para mi vergüenza poco he hecho al respecto, la verdad es que rara vez voy, siempre que paso por delante me quedo mirándola, como al principio, antes de que fuera mía. Soñaba con esa casa, imaginaba que vivía en ella, que paseaba por el jardín. Si tuviera dinero la arreglaría, pero no lo tengo. Lo que si tengo son dos manos para limpiarla y mantenerla en buenas condiciones, como cuando vivía en ella. Quizá no sea el momento de hacer obras, no lo es, pero sí de retomar mis planes, no necesito tanto para llevarlos a cabo, solo maña y ganas. Lo haré. Voy a empezar a dedicarle las tardes. No puedo seguir con este tema atascado.
La semana pasada con Miguel y sus amigos ya pasó, es evidente. Al final realicé con gusto y agrado mi papel, algo debe de estar cambiando en mí, no es normal que me preocupe tan afanosamente de que todo esté como a Miguel le gusta, que lo atienda con ganas. Hasta he aprendido a cocinar paloma, solo porque sé que a él le gusta que lo haga. Me gusta ver su cara de satisfacción cuando….. le pongo todo el cariño que me sale para complacerlo. Le digo que me está perdiendo, que yo no soy así. Desde que te conozco lo haces, me dice, pero yo sé que algo está cambiando, antes lo hacía porque era mi obligación, porque no me gusta  la suciedad ni el desorden y él se beneficiaba de ello, ahora además de eso, hago cosas pensando en agradarle. Antes las cenas, es la única comida que compartimos, la hacia sin ganas solo por obligación. Ahora me esmero, le pongo ganas para que él disfrute de ese momento. Algo está cambiando, sin duda. Se ríe cuando le digo estas cosas, algún día me declararé en huelga y tendrás que ser tu el que cocine y limpie, que lo sepas, le digo. Me encanta ver su cara de satisfacción y su sonrisa. `¡Capullo! Creo que me estoy convirtiendo en ama de casa por convicción, cosa que nunca he sido, para mi la casa y demás siempre han sido una carga más. A lo mejor es que me voy haciendo mayor y son cosas de la edad.
Quedan cuatro días para mi cumpleaños, no voy ha decir nada, a ver si se acuerda.

Hasta mañana. Agur

MARIAN
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