lunes, 30 de julio de 2012

LE HE DAJADO CON LA PALABRA EN LA BOCA.


Aun imaginando su reacción me he presentado en el ayuntamiento, me han dicho que no estaba ocupado así que he entrado en su despacho sin llamar.
-de hoy no pasa Miguel,  no se te ocurra irte y dejarme con la palabra en la boca. Sí es importante que sigamos juntos, pero así no, no estamos juntos, ¡ya está bien! No me muevo de aquí hasta que no hablemos. Seguimos o rompemos ahora mismo, así no voy a seguir, llevas un mes ignorándome, ni un día más, dime lo que me tengas que decir o calla para siempre. ¡Pero ya vale! Estoy cansada de ir todos los días a casa de tu madre  y meterme en tu cama como si fuera una intrusa, no soporto que me ignores, así que lo arreglamos o no pienso volver a meterme en la cama contigo, si eso es lo que quieres, dilo claro y terminemos ya de una vez con esta tontería, a mi me está haciendo daño. Si no quieres que hablemos aquí, lo entiendo, pero te espero al mediodía, quiero que vengas a buscarme, ¿me escuchas? O lo arreglamos hoy o se acabó. Te espero al mediodía.
La que le ha dejado con la palabra en la boca y con un acara de alucinado impresionante, he sido yo. Me he ido a trabajar con un nudo en el estómago que ni desayunar he podido.
En la oficina estaba hablando con Andrés, cuando a aparecido, ha entrado sin llamar a la puerta.
-es de buena educación llamar antes de entrar.
Le he dicho sin pensar.
-aplícate el cuento.
Me he perdido en sus ojos, en esa mirada que ha cambiado por completo, que vuelve a ser la que era. Me he olvida do de Andrés, he aguantado como he podido las ganas de llorar, no voy a darle ese gusto, he pensado. Se ha sentado frente a mí.
-de aquí no me muevo hasta que hablemos.
-estoy trabajando.
-vale, por aquí andaré, cuando quieras, me haces caso.
-¿te apetece un café?
-como quieras.
-deja de mirarme así.
-¿Cómo te estoy mirando?
-déjalo.
Cuando he pasado por su lado para salir de la oficina me a agarrado del brazo.
-¿has pensado enserio en cortar la relación?
He negado con la cabeza Mirando sus ojos, que me pierden, me desarman, me hablan, me desnudan interiormente.
-me debes un beso, llevo toda la semana esperando que me hagas caso cada vez que me acerco a ti a besarte, la que me has ignorado ha sido tú. Pasas todos los días por el pueblo, sabes que estoy y no paras ¿quieres que siga? ¿Quién ignora a quien, Marian?
-dejémoslo en un cincuenta por cien.
-tenemos algo que celebrar ¿no te parece?
-no, este mes no cuenta.
-para mi cuentan todos los días , meses o minutos pasados contigo, buenos o malos,  me jode que hables así.
Me suelto de él y camino hacia la puerta ¡ya estoy haciendo el idiota! Pienso y vuelvo a su lado.
-tenemos algo que celebrar.
Digo buscando su boca y forzando un abrazo, que llega.
-te quiero.
-yo también, consuerte.

Hasta mañana. Agur
MARIAN
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