domingo, 29 de julio de 2012

LO IMPORTANTE ES QUE SIGAMOS JUNTOS ¿A QUÉ PRECIO?


El día ha pasado con normalidad, he pasado medio día hablando con clientes para que pasase lo más rápido posible, esperando llegar a casa y saber algo de él. No me ha llamado en todo el día. Esta situación me está desesperando, no me gusta como actúa, al final me voy a enfadar yo y el tema se va a complicar, va a ser un enfado al cuadrado, cuando a él se le pase, la que va a estar enfadada voy a ser yo, a ver qué le parece, le voy a pagar con su misma medicina, aunque creo que eso es precisamente lo que él está haciendo. Paciencia, señor, paciencia. Tengo lo que me merezco, ya pasará.
¿Qué ropa ha llevado? No echo nada de menos, eso significa que no va a tardar nada en volver, a lo mejor hoy, así que esperanzada vuelvo a casa de su madre, esperando verle aparecer. Me he quedado dormida esperando, le he oído llegar, tomarse un café, picar algo, meterse en la cama, darme un beso en la mejilla que me ha sabido a gloria, me he hecho la dormida, voy a hacerme la dura, he pensado, no le voy a hablar hasta que él no lo haga, lo lleva claro. Eso sí he dormido mucho mejor con el  bulto a mi lado, pues el único contacto físico que ha habido es ese dulcísimo beso que me ha abierto de nuevo las puestas del cielo.
Me he levantado antes que él, ¡pero qué absurdo! He pensado, bueno es lo que hay, he preparado el café, cuando volvía a la cama a hacerme de nuevo la dormida hasta que se vaya, me he encontrado encima de la mesa una rosa roja junto con una rama de una planta de nuestro jardín que tiene las mismas espinas o más que le rosa.  No sé el motivo pero los he separado, se están haciendo daño, he pensado, así que las he puesto en dos jarrones diferentes. He vuelto a la cama.
Estoy pendiente de sus movimientos, esperando pacientemente a que se levante y se vaya para después hacerlo yo, sigo haciéndome la dormida es mejor así.
Con los ojos cerrados estaba cuando lo he sentido junto a mí, retirando dulcemente los pelos de mi cara con suaves caricias que ha culminado con un dulcísimo beso. He seguido haciéndome la dormida sonriendo para mis adentros, paciencia, me he dicho, vamos por buen camino, ya va pasando.
Esto no puede seguir así me digo, ya está bien, tenemos que hablar. Antes de que se vaya he levantado.
-Miguel, hablemos, ya vale. No me castigues más.
-lo importante es que sigamos juntos.
Ha dicho saliendo por la puerta y dejándome con la palabra en la boca.
¿Qué día es hoy? ¿Por qué seré tan despistada? ¡Qué desastre! Hoy hace un año que estamos juntos. ¡Qué rabia! Llevo fatal esto de las fechas. Más a mi favor, tenemos que arreglarlo, ¡claro! Lo de la rosa es por eso.
Ha vuelto a juntar la rosa con la rama de espinos ¿porqué no hablará claro? He dudado que hacer, los he separado.

Hasta mañana. Agur.
MARIAN
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