miércoles, 9 de mayo de 2012

SI ÉL SUPIERA……


Y salió, después de un mes en la clínica, más pa yá que pá cá, con un pie en el otro lado decidió que aún no le había llegado el momento. Comenzamos la lucha, porque su cuerpo es fuerte, pero su cabeza por la falta de riego va fatal, solo tiene dos pensamientos “bebe que la vida es breve” y “al centro no voy, me voy a mi casa”. Si él pudiera saldría corriendo, como ve que no sale con la suya se pone hasta violento, siempre lo ha sido, lo ha ocultado muy bien. Intenta convencerme de mil formas para que lo traiga a mi casa cosa que no haría por mil motivos, no pienso esclavizarme a él, ni lo merece ni lo merezco. Allí, en el centro está bien atendido, en casa seria una lucha constante contra el alcohol, es su obsesión, siempre lo ha sido. Así que haciéndonos sentir como unas malas hijas, llegando incluso  a insultarnos, lo dejamos en la ambulancia que lo envía de nuevo a su infierno, como él dice, pero que es donde mejor está.

Retomo mi vida, mi trabajo, con un sentimiento tremendo de culpa,  ¿por qué tendrá ese poder sobre mí? ¿Porqué he de pulgar yo por sus errores? Son suyos no míos, el día que consiga no absorber su culpa habré conseguido ponerlo definitivamente en su sitio. Todo se andará. Creo que tardaré un tiempo en volver a verle, tengo que alejarlo de mis pensamientos, me absorbe demasiado.
Miro a mi chico guapo, lo tengo delante, él si consigue que me sienta bien, querida por lo que soy, respeta todas las facetas de mi vida. Tengo lo que siempre he querido, un compañero a mi lado, esa parte de mi vida está bien, muy bien diría. Muchas veces me ve aporreando el teclado, no sabe lo que escribo, no tiene ni idea de que me paso el día hablando de él, de nuestras cosas. Algún día le daré la clave de mi blog para que conozca esa parte de mi vida que aunque son cosas de los dos, la llevo yo sola, por timidez. Aunque mucho me ha costado, sabe mis secretos inconfesables. Quizá ya no tiene sentido seguir ocultando esta faceta mía. Lo que él no sabe es que muchas discusiones nos hemos evitado, pues antes de hablar con él, cuando estoy mal, lo escribo, discuto con él virtualmente, para evitar hacerlo personalmente. Saco mi rabia aporreando el teclado. Muchos malos momentos he evitado de esta forma, cosas mías.
Ahora lo tengo sentado frente a mí, con una copa y un cigarro en la mano, últimamente fuma más, tendré que echarle la bronca por ello, pero hoy no. Le tengo tantas ganas que hasta me gusta su forma de hacerlo, llevamos unas cuantas noches sin dormir juntos, viéndonos a ratitos,  no ha faltado ni un solo día al hospital ni a su trabajo, se las ha apañado para cumplir con todo, hasta si ha sido muy necesario ha hecho parte de mi trabajo. ¡Tengo una suerte! Porque yo lo valgo, como dice el anuncio.
-¿vamos a la cama?
Espero su respuesta perdiéndome en esos ojos color miel, que me cautivan.
-¿has terminado?
Me dice sin acercarse respetando este momento.
-si
-apaga ese puto ordenador, pasa más tiempo con él que conmigo.
Me rio, si él supiera….
-llevo casi un mes sin sentarme delante de él, a ti te he visto todos los días.
Digo provocando no sé muy bien qué. Quizá escuchar de sus labios que tiene tantas ganas como yo de pegar su cuerpo al mío, que me ha echado de menos tanto como yo a él, aunque nos hayamos visto a ratitos. Con su mirada me lo dice, con sus gestos. Así que hasta mañana.

Hasta mañana. Agur

MARIAN
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