viernes, 11 de mayo de 2012

LA TONTERIA DEL DÍA


Entro en la oficina, ¿a nadie se le ha ocurrido ventilar? ¿Tanto cuesta abrir la ventana? ¡Por favor! ¡Pero si no se han molestado ni en quitar el polvo! Me parece que alguien me va a escuchar, no soy especialmente maniática con la limpieza, de hacho de la oficina me encargo yo, no necesito que nadie lo haga, pero si yo no estoy ¡joder! ¿Tanto cuesta darse una vuelta por aquí ventilar y quitar un poco el polvo? Sin enredar en mis cosas, eso sí, que no me entere yo que nadie curiosea en mis cosas, pero unos mínimos hay que cumplir ¡coño! alguien me va e a escuchar, el primero que tenga la mala suerte de tocar la puerta, que como siempre es Andrés.
-buenos días.
-buenos días ¿no se le ha ocurrido a nadie ventilar la oficina? Huele a tabaco. Pasar un poco un plumero también se podría haber hecho, ¿tanto cuesta?
-eso háblalo con Miguel, dijo que dejásemos todo como está.
Cuando tengo ganas de discutir no hay nada que me siente peor que me quiten los argumentos para ello ¡me da una rabia!
-¿qué tal tu padre?
-bien.
¿Y el tuyo? Le hubiera dicho solo por fastidiar. Cosa que por supuesto no hago.
Hablamos del trabajo de los huéspedes, que van subiendo poco a poco, si no trabajamos ahora malo, nos esperan unos buenos meses, eso espero. Hay que darle la vuelta a esto como sea. Hemos bajado un poco los precios, esperando que eso anime a la gente a alojarse en nuestra casa. Hemos añadido más actividades. Ruego a quien sea nos ayude a sobrevivir lo mejor posible para que podamos mantener el trabajo.
Joxetxo interrumpe la conversación. Me siento incómoda ante su presencia. Desvincularme de sus problemas me cuesta, pero no me queda otro remedio, le ofrecí una habitación en el hotel a un precio módico, lo justo para que nadie diga nada. ¿Qué haría Manuel en mi caso? En fin nunca tendré la oportunidad de saberlo. Charlo un memento con él, su situación cada vez es más precaria. Me hago el propósito de hablar de su caso con Nekane, al fin y al cavo es su tio.
Cuando se va llamo a Miguel, necesito escuchar su voz, eso me ayuda a ponerme en mi sitio.

-hola guapo.
-hola consuerte.
-¿estás ocupado?
-no.
-¿nos vemos?
-no puedo, tengo una reunión.
-¡qué pena! ¿Comemos juntos?
-no puedo.
-¿tengo que pedir hora para verte antes de la noche?
-inténtalo, puedo hacerte un hueco.
Me está poniendo negra.
-¿se puede saber porqué le has dicho a Andrés que nadie entre en la oficina? ¿de qué vas?
-hace un día estupendo.
-¿para qué? ¿Para pasarlo sola?
-asomaté a la ventana, deja que el sol broncee tu cara de mal genio.
-eso es lo que voy a hacer, me voy a tomar el sol, yo sola.
Mientras digo eso me asomo a la ventana, el dia es bueno, pero hace demasiado calor. Lo veo sentado delante de la ventana y escucho su risa contagiosa.
-mira qué bien se lo pasa él.
Le digo al telefono.
-como un enano. Sal por la ventana.
-no tengo nada mejor que hacer.
La conversación sigue telefonicamente.
-se valiente consuerte, haz una locura.
Sin pensarlo dos veces, cosa rara en mi, salto el metro que separa mi ventana del suelo.
Tres horas más tarde, tumbada en mi cama con una escayola en la pierna derecha, bajo los efectos de un calmante me dice.
-no sabes ni hacer locuras.
-las locuras siempre acaban mal.
-no, las locuras son divertidas siempre que sepas protegerte ¿cómo se te ocurre saltar con tacones? Te has lanzado como si saltaras al vacio.
-dejalo estar, no estoy para charlas serias. Una pastillita para drmir me vendria bien.
-¿de que sabor la quieres, fresa o menta?
-menta.
Hasta mañana. Agur.

MARIAN

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