lunes, 13 de febrero de 2012

YO NO SOY LA CULPABLE


El móvil suena y suena y no le hago ni caso, estoy ocupada. Miro reservas, echo de menos a mucha gente, estamos en temporada baja, lo sé, ¿qué fue de aquel tipo que equivocó mi mirada? Creo que ese se fue por mi culpa, solía venir por estas fechas, bueno por mi culpa no, por su cabeza calenturienta, lección aprendida, aquí también estoy en el punto de mira, tengo que tener cuidado con lo que hago, por algo soy la jefa, para lo bueno y lo malo, hasta que el dinero nos separe, ese es mi objetivo, dinero para mis planes, así que mucho cuidadito con las miraditas.

El teléfono fijo suena ¡qué pesadez! Estoy trabajando, ¡Miguel! Seguro que es él. Para él siempre tengo tiempo.

-hola alcalde.

-hola, consuerte ¿porqué no coges el teléfono?

-lo siento estaba ocupada, ni he mirado quien me llamaba.

-¿todo bien?

-sí, bueno no sé. A lo mejor me he venido un poco arriba.

-me alegro de ello, busca tu sitio. Saca esa mala leche que sacas conmigo, seguro que te funciona.

-he mandado hacer el trabajo sucio a otros, de momento me libro, aunque estoy dispuesta a sacar el genio si es necesario.

-¿comemos juntos?

-como quieras ¿aquí?

-vale

Ha pasado la mañana sin que me dé cuenta, salgo fuera a fumarme un cigarro, no me he acordado del tabaco en toda la mañana, curioso. La culpa le tiene Miguel, es el causante de que me acuerde del tabaco, sonrío ante ese tonto pensamiento, estoy buscando culpables para todo, la culpa es mía, él casi no fuma, yo soy una fumadora empedernida, no fumo me como los cigarros, pienso en el presupuesto de cada calada, dos paquetes al día por tres noventa y cinco, son casi trescientos euros al mes, una pasta. Esto me recuerda a antaño, me pasaba el día haciendo cuentas, para todo, no se me escapaba ni una, me pasaba el día con la calculadora en la mano, ahora lo tengo más fácil, no tengo más que meter cifras y el ordenador hace el trabajo él solo. Voy a seguir con mi táctica de controlar cada euro que manejo, es la única manera. Después de pasarme toda la mañana entre números y reservas hay algo que me cierra el estómago, algo que no sé si voy a ser capaz de  hacer, las cuentas no salen, ¿de quién me deshago? El erizo haciendo de las suyas, a la mierda erizo, nadie te ha llamado, sal de mi estómago. Son todos del pueblo y alrededores, los conozco a todos, sus historias, sus vidas, sus familias, ¡dios ¡¿porqué habré dejado que esto pase? Son malos tiempos para todos, para mí la primera, está en juego mi casa, la casa de mis sueños, no puedo permitir que me la quiten, pero tampoco quiero ser responsable de que se la quieten a los demás. ¡Qué difícil decisión! ¡Para erizo! ¡Nadie te ha llamado! Deja mi estomago en paz.

Llega Miguel sonriente.

-te juro que yo no tengo la culpa, de lo que sea que te pase.

-no estoy muy segura. Bésame como dios manda ¡rancio! Y dame un abrazo.

-¿delante de todo el mundo?

-sí, que todo el mundo sepa quién eres, para que no se equivoquen, te quiero aquí a menudo, señor alcalde, lo estoy pasando mal.

-no hay más que ver tu cara, tus hombros caídos, estás quieta, si no, irías arrastrando los pies. La vida no es fácil, consuerte, es lo que hay, aprende a vivir.

-¿de quién me deshago? Miguel no puedo hacer eso.

-antes de tomar una decisión, habla con la gente, exponles la situación.

-¡qué difícil!

-no, aquí somos todos gente sencilla, todos sabemos sumar y restar, habla con ellos, intenta buscar las solución con ellos.

-¿cómo he podido permitir que pase esto?

-no está en tus manos, de lo único que eres responsable de de no haber estado aquí para ver lo que estaba pasando. No busques culpables, busca soluciones, ni tu ni yo ni la gente que aquí trabaja, tiene la culpa de nada. ¿No serás tú la culpable de la crisis no?

-soy especialista en sentirme culpable por todo,  pero de una crisis así, por muchas vueltas que le dé, creo que no es mi culpa.

-ya es algo, he generado una duda en ti.

-¿qué duda?

-dices que crees.

-Es una forma de hablar, yo no tengo la culpa de este desastre.

-Eso está mejor, mucho mejor. Deja de  flagelarte, contra los culpables no podemos hacer nada de momento, hay que buscar soluciones.

-vale ¿ese beso?



Hasta mañana. Agur.



MARIAN

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