miércoles, 15 de febrero de 2012

NO ENTIENDO NADA


Me horroriza mi imagen del espejo, solo distingo mis ojos de niña asustada, llorosa, sintiendo lastima de sí misma. Un rojo intenso  cubre mi cara, no siento ningún dolor físico, algo se  fragmentado dentro de mí, no sé qué ha pasado, porqué me encuentro en ese estado.

Abro los ojos, son las doce de la noche, estoy sola en la cama. Me levanto a por un vaso de agua, el sabor a sangre en mi boca me da asco. Tengo que deshacerme de él. Miguel está en la sala viendo la televisión. Como no tengo ganas de charla voy al baño a por el agua, así prescindo verle, camino de puntillas evitando hacer ruido. No sé porqué pero no quiero verle. Sé que lo que acabo de vivir no ha sido un sueño,  que aunque no lo recuerde conscientemente, es una vivencia.

Me miro al espejo, intento recordar el antes del momento, solo me llega una sensación, mi padre está en la habitación contigua. Por mucho que me esfuerce en recordar, no consigo visualizar ningún acto violento por parte de él. En algún lugar de mi cerebro, está escondido el recuerdo de ese acto que ahora intuyo.

Vuelvo de puntillas a la cama, cierro los ojos.

El sueño llega arrullada entre los brazos de mi madre, mientras escucho su llanto.

No entiendo nada, se suponía que era al revés.



Un grito desgarrador, me despierta. Mi corazón late aceleradísimo, esto sí es una pesadilla. Abro los ojos. Miguel está a mi lado, me acerco a él buscando sus brazos, su protección. Son las tres de la madrugada. Cierro los ojos, la imagen de esa chica rodeada de sangre no me permite volver a conciliar el sueño en toda la noche. Me levanto angustiada, pongo la tele, no consigo quitarme la imagen.

El amanecer llega con mi alma encogida, con la horrible sensación de que mis temores se han hecho realidad. No aguanto más y despierto a Miguel, sin saber muy bien cómo explicarle lo que pasa. Nunca le he hablado de estas sensaciones mías.



Hasta mañana. Agur



MARIAN

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