martes, 3 de enero de 2012

¡TENGO UN MOSQUEO!


¡Vaya mosqueo que llevo encima! Pero va a ser la última vez, qué se ha pensado el huevón este, conmigo no puede, no sé cómo ha llevado su vida hasta ahora, pero en esto, ya puede espabilar. Se levanta, desayuna y se va. ¿Qué pasa con el desorden de la casa? Ya recogeremos mañana, dijo todo campante, ahora estamos cansados, vamos a la cama. ¡No hizo nada! ¡Solo mandar! No recogió ni un vaso, no movió un plato ¡cansado de qué! Cansada yo, ¿él de qué? ¿Se habrá pensado que soy boba? Con piedra dura ha dado. Esto yo lo hablo, ¡hombre que si! Espera que venga. No me importa que las reuniones familiares se hagan en casa, lo entiendo, no me importa organizar, comprar, cocinar, que no me gusta pero lo hago, lo que no pienso hacer es recoger yo sola, que si a él no le gusta a mi tampoco.

Si no fuera por el beso que me dio, le llamo ahora mismo y me escucha. ¡Coño! No puedo quitarme ese beso de la cabeza ¡medre mía! Después de las doce campanadas iba a coger la copa de cava para el brindis de rigor, “primero yo” me dijo. No es de los que muestran sus sentimientos en público, es muy reservado, es el primer beso que me da en público ¡qué publico! ¡Qué beso! Delante de su familia, no sé lo que duró, pues para mi desapareció todo el mundo, solo él y la vorágine de sentimientos que me trasmitió en ese beso. Mi cabeza lo revive una y otra vez, si no fuera tan huevón…..

Quiero dejar de pensar en ello, porque si no, se me pasa el mosqueo con él, y no quiero, que ya me conozco, es mejor dejar las cosas claras desde el principio, hablarlo. Si se me pasa el mosqueo quitaré importancia al asunto, hasta la próxima vez, que está claro que volverá a pasar como no lo hable. Así que yo mosqueada hasta que le vea, aunque me cueste, aunque sienta todavía sus labios sobre los míos, sus manos sobre mi cuerpo.  Aunque me haya regalado la mejor noche vieja y año nuevo que recuerde, porque atento es, cariñoso, hasta su forma de mandar es cortes. Si no fuera tan huevón…..

Este hombre me gusta, en todas las facetas que conozco de él, puedo decir que he llegado a quererle, me ha besado mil veces, ha hecho que me sienta bien muchas veces, pero el beso del otro día fue especial, no sé qué me dio, no sé que me hizo, me he hechizado, no puedo quitármelo de la cabeza.

He pensado, que ya reorganizaré la casa en otro momento, que ya que no me ayuda, que me invite a un café, voy a ver si lo veo por el pueblo, otro beso ya sé que no le voy a sacar, pero una mirada de las suyas sí. Voy a hacerle una visita al alcalde en funciones, a ver que le saco. Ya recogeré más tarde, que si a él no le gusta a mí tampoco.

Hasta mañana. Agur.



MARIAN.

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