lunes, 2 de enero de 2012

HAN SIDO UNAS NAVIDADES MUY ESPECIALES


Comenzamos nuevo año, nueva vida con muchísimos retos,  planes y una enorme ilusión por el futuro.

Han sido unas navidades muy especiales, me he sentido apoyada, querida por casi todo el mundo, me he reído como loca como hacía tiempo que no lo hacía.

Mi nueva suegra ¡para escribir un libro con sus cosas! ¡Madre de Dios! Me ha encantado. Lo que más me ha gustado es una frase de Miguel “ama, aquí manda Marian, así que deja de dar órdenes” y la sonrisa socarrona de esta mujer. Creo que me ha mirado como diciendo ¿esto lo ha dicho mi hijo? No creo que me equivoque. ¿Cuántas veces soñé con esa frase en boca de mi primer marido? Nunca la escuché, por cierto. ¡Pasado!

Me queda un buen sabor de boca, hasta ganas de volver a verla, ¡que yo diga eso! ¡Cómo cambia la vida!

También tengo que decir, que no todo han sido alegrías, está la niña, Nahia, me va a costar acercarme a ella, si he de ser sincera, entiendo sus sentimientos, así que intentaré ser comprensiva con ella. El hijo, Manes, encantador, como el padre. El hermano, callado, casi no le he escuchado hablar, bueno ya habla la madre por él y yo que con el vino se me soltó la lengua.

También he de decir, que el  señor Miguel ¡tiene unos……! Lo lleva claro conmigo, he de decir. Porque a su madre le calló la boca pero ¡menudo mandón está hecho! Saca, pon, trae, quita…… porque no tenía ganas de discutir en ese momento, que si no…. Ya me escuchará cuando se levante el señor alcalde, cuatro cositas le voy a decir. ¡A mandar al ayuntamiento! Aquí mando yo, y ya puede espabilarse con lo de ayudar a recoger. Que esta vez se ha librado por que yo estaba de buen humor, aunque alguna que otra miradita ya le eché, pero claro él también le había dado al tintorro y se hizo el tonto.

Cuando nos quedamos solos, fue fantástico. ¡Me dijo cada cosa! ¡Madre mía! Me iba hinchando por momentos, así que se me olvidó reñirle por ser tan mandón y huevón, ya lo haré, de momento no voy a recoger, tengo puesto el añillo que me regaló. No lo voy a manchar, ni me lo voy a quitar en mucho tiempo. Lo miro y remiro ¡con una ilusión!

Solo le pido a quien sea que organice mi destino, que me deje un poco tranquila, que ya está bien, que ya he pagado por lo quesea que haya hecho, que ya que me da una tercera oportunidad, que sea de verdad que no me quite la miel de los labios, que me deje levantarme por las mañanas con ilusión, con esperanza, que pueda mirar a este hombre que ronca, como un descosido, a mi lado con una sonrisa que salga de dentro y puede ver la suya que sin dudarlo sale de dentro.



Hasta mañana. Agur



MARIAN

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