sábado, 14 de enero de 2012

SOY LA PERSONA MÁS RIDICULA DEL MUNDO.


Salgo del coche dando un portazo, sintiéndome la persona más ridícula del planeta. No quiero mirar para atrás por no ver su cara de “¿Qué le he hecho?” porque me siento tan mal en este momento que lo único que quiero es estar sola, la culpabilidad me corroe. Es cierto que he hecho del pueblo mi castillo encantado, me siento protegida, todo el mundo me conoce y acepta mis rarezas, nadie se mete conmigo, por lo menos no abiertamente,.

Ya no me aíslo entre las cuatro paredes de mi casa, he ampliado mi encarcelamiento, pero sigo aislada, prisionera en estas cuatro calles, sería capaz de recorrerlas con los ojos cerrados. Si no es con Miguel y para algo en concreto, no sé el tiempo que hace que no salgo del pueblo, ni se cuanto hace que no conduzco

Lo que más me duele, es que sé que tiene razón, he sido una irresponsable, que había tenido que ir hasta el final, cuando menos dejar las cosas arregladas y asegurarme de que así se hacían. Como siempre peco de confiada, esperando que las cosas funcionen por inercia.

Pues ahora me parece que tengo un gran problema o eso creo porque no sé hasta dónde llega la magnitud de la catástrofe, es mi conciencia la que me machaca, el saber que no he hecho lo que debía, que la responsable soy yo, que debía de haber estado ahí. Lo que me atormenta no es el problema en sí, si no haberlo provocado.



Mea culpa, mea culpa. Me acabo de meter en un buen lio por irresponsable, por empeñarme en vivir en las nubes. Haber como salgo de esto, no será la primera vez que me pasa ¿será la última?



Hasta luego. Agur.

MARIAN.

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