domingo, 15 de enero de 2012

¿ME ADOPTAS?


Me encamino hacia la casa de Rosario, mi suegra, sin saber muy bien el motivo, nunca voy por las mañanas. Abro la puerta, tengo llaves, no me gusta el olor que me llega, a casa sin ventilar, soy una maniática para eso.

En el sofá, la cuidadora tumbada, se incorpora de un salto al verme.

-¿Rosario?

-está acostada.

-¿se encuentra mal?

Hace un gesto con los hombros.

Voy a la habitación, el olor a heces me echa para atrás, soy muy escrupulosa. Está despierta, me indigno, la riño mientras abro las ventanas. Salgo de la habitación, me estoy equivocando, no es a ella, a la que hay que reprender. Me encaro con la cuidadora, que vuelve a encogerse hombros, sin miramientos y de muy malas maneras la pongo de patitas en la calle.

Me doy un momento para que pase la rabia que siento, percibo la humillación de Rosario, vuelvo a la habitación. Le hablo con cariño, limpio sus partes, aguantando las arcadas, yo no sirvo para enfermera. Me mira sin decir nada, avergonzada, con un gesto humilde que me hace daño, me hace sentir rabia y pena a la vez. Lleno la bañera con agua calentita y la meto. Lavo su menudo cuerpecito con todo el amor de que soy capaz, paso la esponja dulcemente por cada rincón de su cuerpo, su cara de agradecimiento el brillo de sus ojos, me emocionan y me pongo a llorar.

-¿Miguel sabe esto?

-mis hijos están muy ocupados con sus vidas, no quiero molestarles.

-¿te ponen pañales para que no molestes? ¿Es cosa de la chica?

-ya ves lo que cuesta moverme, es mejor así.

-a mi no me ha costado nada, si se paga a alguien es para que haga su trabajo, se ocupe de ti como es debido.

Seco su cuerpo y su pelo, la ayudo a vestirse y la siento en la silla de ruedas.

-estás guapísima, te he cambiado de look.

Se ríe, mirándose al espejo

- Voy a tener que adelantar la visita a la peluquería.

-ahora ya es tarde, mañana vamos. Tú eres muy coqueta ¿no? ¡Vaya pelazo que tienes!, ya le gustaría a más de una. ¿Vas todas las semanas al salón de belleza?

Se ríe a carcajadas, me encanta oírla reír.

-le voy a decir a Jesusa que le has llamado salón de belleza a su cuartito.

-¿vas donde Jesusa? ¡Venga hombre! Serás tú su única clienta.

-yo y Josefina. Marian, no le cuentes nada de esto a Miguel.

-si se lo voy a contar, tiene que saberlo, no es normal que una mujer tan guapa como tu vaya a que Jesusa le ponga los rulos. Por supuesto que le voy a decir al huevón de tu hijo cuatro cosas bien dichas. Por cierto yo no tengo madre ¿me adoptas?

Quería hacerla reír, pero se ha puesto a llorar, me ha partido el corazón.

-dame un abrazo, que yo no tengo hijas.

-si no le cuento esto a Miguel se va a enfadar conmigo, bueno la verdad es que ya debe estar enfadado conmigo, pero por otro tema, que no viene al caso, ya lo arreglarnos. Me ha dado el cuarto de hora y lo he dejado plantado en el coche, me he bajado dando un portazo.

-¡pobre! Se habrá quedado con la boca abierta.

-no sé, he preferido no mirarlo.

-es muy bueno y te quiere mucho.

-ya, me he dado cuenta, debería de llamarle ¿no?

-yo creo que sí, andará perdido, sin saber qué hacer.

-como si lo viera. Le voy a llamar, tienes un hijo muy guapo, lo digo por si no lo sabías.



Hasta luego. Agur.



MARIAN

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