domingo, 18 de diciembre de 2011

¡MI CUERPO ARDE¡


-¿un café?

-como quieras.

Entramos en el bar que en esos momentos está abarrotado, una oleada de calor recorre  mi cuerpo, me quemo, todos mis órganos están ardiendo, me abanico con las manos, no es suficiente, ¡qué calor! ¡Por Dios! En cuestión de segundos mi cuerpo está empapado de sudor, uff, me quito la cazadora, esperando sentir alivio, pero no, el calor surge de dentro de mi cuerpo, es mi cuerpo el que lo produce, ardo.

-¿qué pasa?

Pregunta Miguel al ver mi agitamiento.

-tengo el termostato estropeado.

Ríe a carcajadas.

-tienes cada salida, consuerte.

-los  hombres no entendéis de esto, necesito refrigerarme, ¡qué sofoquina! Seguro que si abro mucho la boca salen llamas de ella, como a los vampiros.

-¡¡¡vampiros!!!

-es que no me sale como se llaman, así que suelto lo primero que se me ocurre, ya me entiendes.

-dragones, consuerte, se llaman dragones.

-eso quería yo decir. ¡Dios qué calor! Esto no hay quien lo aguante.

Con las ganas que tengo de estar con él, pero en este momento no quiero que ni se me acerque, me siento incómoda, sudada, me molesta todo, ¡Dios qué calor!

Con una carta de menú, comienza a abanicarme. Yo ardo, pero a él le da un escalofrío. Ese brillo de sus ojos……

-estoy destemplado.

-¡ya! Aquí hace calor.

-yo tengo frio.

-¡ya! ¿Estás bien?

-un poco cansado

Mi cuerpo cambia de temperatura en segundos, el sudor se vuelve frio, ¡Dios qué frio! En mi cabeza resuenan las sirenas de alguna ambulancia seguida de la policía, bomberos, protección civil,  central nuclear,etc., etc.

-vámonos.

Termino con el café de un trago, está tan caliente que mi boca arde, vuelve los sudores, la calorina. Sus manos están frías pero su frente arde.

-vamos a casa.





HASTA MAÑANA. AGUR

MARIAN

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