sábado, 17 de diciembre de 2011

NO ME GUSTA QUE ME IGNORE


Estaba en la clase de pintura, mi ratito semanal, perdida entre pinceladas y matices, ¿la nieve es blanca? No, tiene muchísimos tonos, reflejos, un mundo de colorido. Pintando aprendes a mirar la vida de forma diferente. Yo no soy de normas, rebelde por naturaleza, siempre dentro de una armonía, pero dejando clara mi personalidad en cada cosa que hago, la pintura me permite hacerlo, aunque mi profesor no siempre está de acuerdo. “primero hay que aprender  a mirar y pintar lo que ves, luego podrás hacerlo a tu manera” dice. ¡Cómo me cuesta eso! Con lo que me gusta hacer las cosas a mi manera.

En ello estaba cuando escucho la voz de Miguel fuera, no lo esperaba hasta la noche, llevamos tres días sin vernos. A entrado en la clase, saludando cordialmente a todo el mundo, una decima de segundo más me ha dedicado a mí, se ha puesto a charlar con el profesor. ¡Qué mal llevo eso también! Esa forma suya de ignorarme sin ignorarme, se que está pendiente de mí, lo tengo enfrente, sé que me mira de reojo, no tengo duda, lo sé de cierto. Yo le miro sin pudor, todo el mundo sabe lo que hay entre nosotros, no hay porqué disimular. Ahora va de alcalde, es el alcalde, no sé muy bien qué hace aquí, pero es el alcalde, hay que tratarlo como tal. Es que para mí es Miguel, al que he echado muchísimo de menos estos tres días. Como sé que me mira de reojo le sonrío maliciosamente ¡madre mía qué guapo está! ¡Tengo un gusto con los hombres! ¡Qué tontería! Me mira un segundo con esos ojos color miel que tienen un extraño brillo, que malinterpreto. Mira los trabajos de mis compañeras de clase, ¿por qué no ha empezado por mí? Con las ganas que tengo de tenerle cerca, no pierde nunca la compostura, eso me puede. Cuando llega a mi me pongo chulita, hasta que siento la presión de su mano sobre mi hombro, me dejo llevar por la sensación de tenerlo cerca, me dedica un ratito más que a las demás, yo encantada.

-¿qué tal se porta esta?

Dice en tono jocoso. Todos le ríen la gracia.

-bien, bien.

Dice el profesor.

-te espero en el bar.

Me dice al oído, me da un ligero beso en la mejilla. Yo más ancha que ni sé, mirando como murmuran mis compañeras. Es mi chico además de ser vuestro alcalde majas, ha venido a verme a mí, pienso, aunque no estoy muy segura de ello.

Vuelvo a mi paisaje nevado, intentando retomar el trabajo,  no puedo, él está en mi cabeza, siempre está,  ahora más, es que llevo tres días sin verle, le echado muchísimo de menos.

Salgo cinco minutos antes de la clase, está esperándome fuera.

-¿te ha gustado la visita?

-me ha gustado verte, pero prefiero a Miguel, antes que a el alcalde.

-como Miguel no hubiera podido ir, como alcalde sí.

-sí, eso es cierto. ¿Has ido a verme? ¿Lo has hecho por eso?

-para verte a ti y al profesor, por si no lo sabía, ahora lo sabe, estás conmigo.

-te he echado mucho de menos.

-y yo a ti consuerte.





HASTA MAÑANA. AGUR



MARIAN

Publicar un comentario