martes, 20 de diciembre de 2011

ESTA NO SE LIBRA DE QUE LE TOME LA TEMPERATURA


Me meto en su cama con la tranquilidad de estar vacunada contra la gripe, que no de espanto. Estoy preocupada, no puedo evitarlo, aunque pudiera contagiarme, no me hubiera separado de él en ningún momento. Estoy muy a gusto con él, somos opuestos él tan tranquilo que a veces me desespera, yo puro nervio, como él dice. Me he acostumbrado e él, a sus cosas, a su vida. Quizá no sea el amor apasionado que viví con Manuel, estoy en otro momento. Me adapto a todo, lo único que necesito es sentirme querida, comprendida y eso me lo da a raudales. No haremos el amor todas las noches, pero dormimos abrazados, menos cuando me da la calorina y lanzo las mantas al otro lado de la habitación, esperemos que esto no dure mucho, porque cualquier día salgo ardiendo.

No pierde la compostura, algún día le enseñaré una aguja, solo por verle un poco nervioso. Me siento afortunada, consuerte, como diría él. Me encanta como me mira cuando me pongo nerviosa o histérica, puedo ver el interrogante en sus ojos, seguro que piensa “¿qué le pasará ahora?” termina haciéndome reír o llorar depende del momento.

Se agita mucho en la cama, eso hace que no le pierda ojo, no puedo dormir. No puedo evitar el temor a perderle, a quedarme sola de nuevo, así que aquí estoy, desvelada, pendiente de cada movimiento suyo, ya dormiré cuando él esté mejor. Creo que ya no tiene fiebre, mañana mismo compro un termómetro, este no se libra de que le tome la temperatura, en cuanto abran la farmacia ahí estoy.

-Marian.

-qué

-¿no duermes?

-tengo que cuidarte.

-estoy bien, ven acuéstate, no me quiero que te preocupes por mi sin motivos, ven mi vida déjame que te achuche y te consuele, ya verás cómo mañana estoy perfectamente.

-si he de serte sincera, no me importa que estés un poco malo, así te tengo todo el día para mí.

-entonces aprovecharemos la escusa de la gripe, para pasar más tiempo juntos. Mañana voy al médico y pido la baja.

-¿no pensabas pedir la baja?

-no, siempre voy a trabajar sea como sea. Pero ahora prefiero estar contigo, que me cuides, no me mal interpretes, pero me ha gustado ver tu preocupación, eso significa que me quieres.

-¡claro que te quiero! Un montón además. Mucho muchísimo, tanto que ya no puedo dormir sin ti, habrá que hacer algo al respecto.

-¿lo nuestro va enserio?

-¿no?

-por mi parte si, ¿quieres que vivamos juntos? ¿Quieres ser mi mujer? ¿Quieres compartir tu vida conmigo? No quiero agobiarte, consuerte, se que necesitas tu espacio. A mí me encantaría ver tu cara todas las mañanas al levantarme, organizar mi vida contigo.

-si quiero.

-¿te encargaras de que no nos falten las naranjas?  De hacer todas esas cosas que hacéis las mujeres para que las cosas marchen bien. Yo soy un desastre con la casa.

-ya me he dado cuenta, pero si lo que necesitas es una interina, te equivocas conmigo.

Sonríe.

-tú te equivocas, no necesito una interina,  ya la tengo, te necesito a ti para que las cosas se hagan como dios manda. No necesito una mujer para que se ocupe de mis cosas, me las arreglo muy bien solo, te quiero a ti, quiero que seas tú la que se ocupe de mis cosas, lo haces con tanto cariño, cuando te veo trajinar en la cocina, cuando cambias el orden de las cosas, los gestos que haces, pienso, si no me quisiera no lo haría. Te quiero consuerte, no te quiero solo en mi cama, te quiero en mi vida. No quiero que te sientas presionada. Tu solo has hablado de cama, yo te hablo de vida en común, solo quiero que aceptes cuando creas que debes hacerlo.

-¿dudas de mis sentimientos?

-no, pero hay veces que no se si hago bien las cosas, hay veces que te noto distante, si yo estuviera seguro de que es lo que quieres, me quedaría todas las noches contigo. Hay veces que por tu actitud, pienso que lo que quieres es estar sola.

-no tiene nada que ver contigo, soy así, tengo mis momentos tontos, pero sé que estás ahí y me gusta, cuando te vas me quedo triste. ¿Sabes lo que necesito cuando estoy así? Un abrazo. ¡UFF qué calor! Ahora sepárate un poco, ¡dios qué calor! ¿Durará esto mucho? Tengo que hablarlo con Luisa. ¡qué calor!

-ya te abanico.





Hasta mañana. Agur



MARIAN

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