sábado, 5 de noviembre de 2011

¡QUE ME ESTAS CONTANDO!


-esa casa lleva tu nombre antes de que iniciases tu relación con Manuel. ¿A qué no sabias eso?

-no sé de qué me hablas.

-Manuel sabía que le quedaba poco tiempo de vida, lo de la caída solo precipitó las cosas. Solía decir, la casa es para la rubia, ya que no consigo que me haga caso en vida, que piense en mi cuando la palme.

-¡madre mía! ¡Qué me estás contando! Siempre pensé que estaba enfermo, muchas veces intenté convencerle para que fuera al médico. ¡Madre mía! Ahora entiendo muchas cosas, ¡qué pena! ¿Fermín sabia esto?

-solo lo sabíamos Fermín y yo.

-ahora entiendo porqué se llevó las manos a la cabeza cuando le dije que a lo mejor vendía la casa.

-la casa le gusta, decía, la mira y remira casi todos los días, como se me ocurra salir cuando se queda mirando sale corriendo, no saco de ella, ni un hola.

-eso es verdad, pero bueno al final consiguió que le saludase y mucho más.

-¿empezaste con él por la casa?

-¡NO! ¡Qué dices! Ni mucho menos.

-vale, vale, no te enfades. Presente, es más interesante, ya tienes la casa de tus sueños.

-me alegro haber compartido con él sus últimos dos años ¡qué pena! No sé porqué me rio, tengo la sensación de que lo escucho a él riéndose, como si todo hubiera sido una broma del destino.

-seguro que donde está, se está partiendo, menudo cabrón, estaba hecho.  Murió feliz, tú fuiste la causante de ello. Cuando yo no esté, cuídala, me decía, dale tiempo a que asuma mi marcha, luego acércate a ella, si agobiarla, poco a poco sin asustarla. Es una joya, decía y tenía razón.

-gracias.

-porqué

-por hacerle caso.

-está claro que te conocía bien.

-es la persona que mejor me conoció y solo en dos años.



Hasta mañana. Agur.



MARIAN

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