domingo, 13 de noviembre de 2011

IRÉ ENCANTADA


Seguimos sin luz, la noche va ganando terreno. La oscuridad de la casa me impresiona, me llega un extraño olor que no se definir, será cosa de la humedad, pienso. Bajo las escaleras a trote, freno al notar el barro de nuevo en mis pies desnudos, siento asco, temor a que me engulla. ¿Por qué me habré quitado las botas? Acelero el paso y salgo pitando de la casa. Creo que voy a tardar en volver, es la segunda vez que tengo esa sensación, pero sé que volveré mañana, tengo muchas cosas que hacer, mucho que limpiar, tirar, ordenar, voy a cambiar la casa por completo. Sí, mañana tempranito aquí estaré, tengo muchas cosas que hacer.

No veo a Miguel, que se suponía me esperaba, la visión de su todo terreno me tranquiliza, muy lejos no andará. Le veo hablando con Vicenta, respiro tranquila, me acerco con la maleta en la mano.

-¿te vas?

Pregunta Vicenta con cara de susto.

-no, pero no me voy a quedar en casa tal y como está, Miguel me ha invitado a su casa.

-puedes quedarte aquí si quieres.

-no es necesario, gracias.

-tengo la cena casi lista, agua caliente para que os podáis duchar, de la electricidad se está encargando Ramón, está enchufando el aparato ese que tiene que tanto ruido hace, pero que viene bien en estos momentos.

-no es necesario, gracias- respondo con ganas de irme.

-nos quedaremos encantados, Vicenta, nos vendrá estupendamente esa ducha con agua caliente, por no hablar de la cena, casi no hemos comido,  con olorcito que me llega se me está haciendo la boca agua. Voy un momento a casa a por mis cosas.

Vicenta sonríe complacida.

-no me apetecía nada quedarme, estoy cansadísima. Con la cantidad de cosas que tengo que hacer mañana, prefería irme a la cama lo antes posible.

Me quejo, camino de su casa.

-mira, consuerte, este pueblo, pecará de muchas cosas, pero ante una desgracia, todo el mundo actúa, se solidariza, cada uno hace lo que puede, Vicenta y Ramón son dos personas mayores, no pueden ir a achicar agua o limpiar el barro de las calles, pero quieren colaborar, así que hay que darles la oportunidad.

- lo siento, tienes razón. Iré encantada.



Hasta mañana. Agur.



MARIAN




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