martes, 6 de septiembre de 2011

UNA TONTERIA DE LAS MIAS


El ave canta, aunque la rama cruja, porque conoce lo que son sus alas




Oscar me mira, no pienso hacerle caso, Miguel está en casa, solo faltaría que me viese hablar sola, sale huyendo o me mete en un siquiátrico. Cómo le explico yo que veo a mi primer difunto marido todas las mañanas en mi cocina, mejor no lo intento.

Te guste o no voy a seguir con mi vida, pienso mirándole a los ojos. Esta noche has sido tú, tú has dado el portazo, tu eres mi conciencia, no hace falta que me  contestes, has sido tú, no me cabe la menor duda.

Tengo que irme a trabajar, Miguel duerme, me voy sin molestarle. ¿Y si Oscar le hace algo? Oscar solo está en mi cabeza, pero me inquieta ese pensamiento aunque sé que no tiene sentido. ¡una tontería de las mías!

A las nueve suena el teléfono, es él. ¡Tiene una voz más dulce al teléfono!

-hola preciosa ¿qué haces?

-trabajar ¿tu?

-saliendo de tu casa. ¿Paso a recogerte a la una?

-vale.

Ya la me siento más tranquila, voy a tener que hacer algo con este tema, no puedo seguir así, la idea de ir a un sicólogo no me hace gracia, pero no le veo otra solución, ya lo intenté y de nada sirvió. Quiero seguir con mi vida, deseo vivir ya de una vez tranquila, no puedo seguir penando sin saber el motivo ¡yo que pensaba que ya iba encarrilando mis cosas! ¡Hay Señor! Volvemos al empezar desde el principio. ¡Qué agonía! ¿Cómo le cuento yo a Miguel mis cosas? Sale huyendo, seguro, como si lo viera. Si es que mal que me pese no estoy bien para poder llevar una relación, medianamente normal, con Manuel salió bien, muy bien, ahora estoy perdida, no se por donde seguir, qué camino tomar, él lo hacía todo fácil, sabia como hablarme, qué decirme para que mi cerebro funcionase, ¡lo que tuvo que aguantar! No tenía nada más que mirar a mi lado, ahí estaba él, siempre esperando, siempre pendiente de mí, de mis reacciones, ¡mierda de vida!



Hasta mañana. Agur.



MARIAN

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