lunes, 5 de septiembre de 2011

SOLO UN POCO MÁS DE TIEMPO


El dolor es algo temporal, puede durar un minuto, una hora, un día, o un año, pero al final se acabará y otra cosa tomará su lugar. Sin embargo, si me rindo ese dolor será para siempre




Ayer me estaba tomando una mente para irme a la cama cuando viene Miguel. Siempre me alegro de verle, hace que mi mal humor cambie, ayer no tuve buen día, la verdad.

-¿porqué no me has llamado en todo el días? –pregunta.

-tu tampoco has llamado.

¡Vaya conversación tonta! pienso.

-¿pasa algo?

-no.

-¿qué has hecho hoy?

-lo de siempre, nada especial, trabajar ir a andar sola venir a casa….

-Marian, te he echado de menos, me gustaría pasar más tiempo contigo.

No sé qué decirle, tengo mal día, lo único que me apetece es meterme a la cama, así se lo digo.

-vale, pues pasamos la noche juntos.

-como quieras.

-Cómo queramos los dos será ¿no? Te veo muy apagada ¿qué te pasa?

-un mal día, ya te lo he dicho. Vamos iba a acostarme ya.

Es la primera vez que Miguel duerme en mi casa, se que serán cosas mías, pero me da la sensación de que no hago bien, como si estuviera traicionando a Manuel, ya sé que no tiene sentido, por eso no digo nada y acepto, la verdad es que me gusta su compañía, yo también lo he echado de manos.

Un portazo me despierta, me incorporo y salgo corriendo de la cama asustada. La puerta está cerrada, la abro y corro calle  arriba, no sé el porqué pero no puedo dejar de correr, el aire no llega a mis pulmones, pero sigo corriendo.

-Marian.

-qué

-tienes una pesadilla.

-lo sé. Voy a levantarme.

Me preparo una tila, sorbito a sorbito, voy relajándome, quitándome de la cabeza esa carrera onírica que tanto me ha trastornado ¿a quién perseguía?  ¿a mi conciencia? ¡Hace falta ser boba! Si lo que necesito es que me deje en paz. No tiene ningún sentido.

Miguel se sienta a mi lado.

-¿más tranquila?

-sí.

-¿tienes muchas pesadillas?

-últimamente, normalmente ni me cuerdo de lo que sueño.

-¿desde que estamos juntos?

Hago un gesto con los hombros, no creo que él tenga nada que ver con esto.

-hablas poco de tus cosas, Marian, yo te cuento un montón de cosas, pero tu no sueltas prenda.

-no callo.

-ya, pero hablas muy poco de ti, de tus sentimientos, de tus deseos ¿qué le pides a la vida Marian? ¿Cómo estás?

-yo bien, vamos a la cama.

Me mira impotente, sonrío.

-¿confías en alguien?

-necesito un poco más de tiempo. Esta mierda de vida se está portando mal conmigo. Solo necesito un poco más de tiempo.

-para qué

-vamos a la cama.



Hasta mañana. Agur.



MARIAN

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