domingo, 4 de septiembre de 2011

LE DI TODO, PORQUE NO ME PEDIA NADA.


Oscar sigue reclamando mi atención, dentro de su cabreo hay una pizca de humildad, eso me suena. Preparo el desayuno, me siento frente a él, desde que Miguel a entrado en mi vida, él está frente a mí.

-he comenzado una relación con otro hombre.

Se encoge de hombros, creo que no le importa mucho.

-es el alcalde, me gustaría dejar zanjado lo nuestro, no va a entender que te vea todas las mañanas en la cocina, con Manuel podía hablar de estas cosas, era distinto, con Miguel ni lo voy a intentar. Tienes que entender que tengo que seguir adelante con mi vida. No quiero seguir viviendo en el pasado, el pasado pasado queda. Con Manuel resolví muchas cosas pero no llegué hasta ti, no hubo tiempo.

-¿porqué no lo hiciste conmigo?

-el qué.

-hablar, como lo hiciste con el otro.

-no lo sé, entre tú y yo no llegó a haber esa confianza, tenía la sensación de que siempre me juzgabas. Culpa mío seguro, sé que soy muy complicada.

-no conseguí llegar a ti.

-no fue tu culpa.

Oscar llora. Me parte el corazón.

-no fue culpa tuya, lo siento, se que siempre te he culpado a ti de mi falta de confianza, no se los motivos por los que Manuel consiguió llegar a mí y tu no, sean los que sean, son cosas mías, no tuyas, soy yo la que tengo muchos problemas, los dos teníamos muchas cosas sin resolver.

-te hubiera apoyado.

-ya.  Lo siento. Manuel entró en mi vida en un momento en el que quizá, estaba preparada para afrontar mis miedos, me agarré a él como mi tabla de salvación, tenía que seguir viviendo, apareció él, supo tener paciencia, me escuchaba sin interrumpirme, provocaba situaciones, me hacia reaccionar, me enseñó a pensar por mí misma, Oscar, yo creo que ese es el motivo, no había miedo en él a mis pensamientos, a mis reacciones, sabía que le quería, no era egoísta, tus miedos te hacían egoísta, eso tienes que reconocerlo. Simplemente me tendió su mano sin pedirme nada a cambio, por eso se lo di todo, porque no me lo pedía ni exigía, solo cogía lo que yo estaba dispuesta a darle, tu sabes que no tengo punto medio, lo doy todo o nada, con Manuel fue todo, contigo lo intenté pero no pude. No te puedo culpar por ello, soy yo.

-si hubieras confiado en mí, te hubiera apoyado.

-lo sé.

He dado por terminada la conversación, sin estar de acuerdo. Oscar aprovechaba mis fallos, mis meteduras de pata para sentirse superior a mí, para tener un motivo para humillarme. Pero eso es pasado, no merece la pena seguir con ese tema, es superficial.

Ha pasado el día, no sé nada de Miguel, si de algo me he dado cuenta es que no le gusta mucho dar explicaciones, que no las tiene porqué dar, lo que quiero decir es que le gusta andar a su aire, yo soy igual, no tengo nada que decir al respecto. He ido a andar sola, he parado en casa de María, su marido sigue ingresado en el hospital,  le quedan horas, reprimo mi llanto al ver la tristeza de sus ojos, no pierde su sonrisa, dice que le ha salido un comprador para el caserío, me alegro por ella. Me acabo de enterar de que la casa de la innombrable está en venta, que María tienes intenciones de comprarla ¡tela! ¿Saldrá de mi vida definitivamente esta mujer? No es que ya me moleste mucho, la verdad, Manuel se encargó de ponerla en su sitio, pero vaya, cuanto más lejos mejor.es la única persona que me ha dado problemas, reales en este pueblo, lo curioso es que vinimos las dos casi a la vez a vivir, no se que tenia esta mujer conmigo, en fin, que desaparezca rapidito

-¿qué tal con Miguel?

Me dice sin miramientos María.

-bien, ¿pues?

-por ahí se dice que tenéis algo.

-la gente habla por hablar ¿no tienen nada mejor que hacer?

-cuando el rio suena……. –dice riendo

-agua llevará, que no quiere decir que tenga que ver con nosotros, solo somos amigos.

Doy por finalizada la visita, me asquean estas cosas, desde luego María no se corta ni un pelo a la hora de preguntar y digo yo, si casi no sale, vive a un kilometro, más menos del pueblo. ¿Cómo hará para estar enterada de todos los cotilleos? Yo que vivo en el pueblo y no me entero de nada, en fin, que me da lo mismo.

Ya estaba con el pijama puesto para irme a la cama, Miguel me llama para salir, lo siento pero no, le he dicho, estoy cansada. Mañana será otro días, me voy a la cama.

Hasta mañana. Agur



MARIAN

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