jueves, 8 de septiembre de 2011

¡A TI TE LO VOY A CONTAR!


El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda




Me levanto con una imagen y una frase en mi cabeza “no la he tocado”


Oscar me da los buenos días, le contesto de muy malas maneras, no sé porqué, quizá por la impotencia de no ser capaz de resolver su presencia.


-hablemos.


-DE QUÉ.


-de eso que ronda por tu cabeza.


-a ti te lo voy a contar.


-¿no confías en ti?


-¿a qué viene eso?


-tú piensas que estoy en tu cabeza, con lo cual no podría contárselo a nadie ni queriendo.


-¿porqué no puedo dejar de verte?


-Eso lo sabrás tu, a lo mejor si hacer ahora lo que no hiciste cuando vivía…..


-olvídame.


-¡cobarde!


-a la mierda contigo.


Dando un portazo me he largado. No puedo ni quiero darle una explicación lógica a mi comportamiento, solo puedo decir que estoy cansada de esta situación. Bien es cierto que de esta manera no voy a resolver nada, con enfadarme y mirar a otro lado, no conseguiré deshacerme de él. Esto se me está atascando, me da rabia encontrármelo todas las mañanas, me agobia, lo mismo que cuando estaba vivo, no me dejaba en paz, me controlaba todo lo que hacía, no podía mover un brazo sin que él lo supiera, para todo tenía que darle una explicación, siempre pendiente del teléfono, que me llamase y no le hiciera caso…..


Ahora que lo pienso, Manuel en ese aspecto era igual, pero no me llamaba para pedirme explicaciones, al final creo que se las daba, pero formando parte de la conversación, todo lo que Manuel hacía me gustaba, era su forma de hacer las cosas, sé que soy rara, complicada, pero se preocupó de conocerme ¡mierda de vida! Sabía lo que decía y porqué lo decía, no se enfadaba conmigo por tonterías ¡Dios cuanto le echo de menos! Estoy rabiosa ¿porqué esta mierda de vida me enseña algo bueno para luego quitármelo? ¿Por qué me muestra un camino que luego ha de cerrar? ¡Hay Dios mío! Oscar perdía el control de sí mismo a la mínima, luego no era nadie, pero había que aguantar las tormentas, de su boca podía salir cualquier cosa, conmigo ¡claro! Dejarme echa una mierda ¡VALE! voy mal, Oscar no está, Manuel tampoco,  no puedo estar todo el días pensando en ello, ni comparándolos, cada uno somos como somos, yo perfecta precisamente no soy, si quiero que a mí me toleren y respeten, tendré que hacer yo lo mismo. Hasta que no me mentalice que el pasado es pasado, no voy a poder avanzar, hasta que no lo mire a la cara y lo enfrente, seguirá atascado.


 


Hasta mañana. Agur.




Me MARIANlevanto con una imagen y una frase en mi cabeza “no la he tocado”

Oscar me da los buenos días, le contesto de muy malas maneras, no sé porqué, quizá por la impotencia de no ser capaz de resolver su presencia.

-hablemos.

-DE QUÉ.

-de eso que ronda por tu cabeza.

-a ti te lo voy a contar.

-¿no confías en ti?

-¿a qué viene eso?

-tú piensas que estoy en tu cabeza, con lo cual no podría contárselo a nadie ni queriendo.

-¿porqué no puedo dejar de verte?

-Eso lo sabrás tu, a lo mejor si hacer ahora lo que no hiciste cuando vivía…..

-olvídame.

-¡cobarde!

-a la mierda contigo.

Dando un portazo me he largado. No puedo ni quiero darle una explicación lógica a mi comportamiento, solo puedo decir que estoy cansada de esta situación. Bien es cierto que de esta manera no voy a resolver nada, con enfadarme y mirar a otro lado, no conseguiré deshacerme de él. Esto se me está atascando, me da rabia encontrármelo todas las mañanas, me agobia, lo mismo que cuando estaba vivo, no me dejaba en paz, me controlaba todo lo que hacía, no podía mover un brazo sin que él lo supiera, para todo tenía que darle una explicación, siempre pendiente del teléfono, que me llamase y no le hiciera caso…..



 Concepción Aren



Me levanto con una imagen y una frase en mi cabeza “no la he tocado”

Oscar me da los buenos días, le contesto de muy malas maneras, no sé porqué, quizá por la impotencia de no ser capaz de resolver su presencia.

-hablemos.

-DE QUÉ.

-de eso que ronda por tu cabeza.

-a ti te lo voy a contar.

-¿no confías en ti?

-¿a qué viene eso?

-tú piensas que estoy en tu cabeza, con lo cual no podría contárselo a nadie ni queriendo.

-¿porqué no puedo dejar de verte?

-Eso lo sabrás tu, a lo mejor si hacer ahora lo que no hiciste cuando vivía…..

-olvídame.

-¡cobarde!

-a la mierda contigo.

Dando un portazo me he largado. No puedo ni quiero darle una explicación lógica a mi comportamiento, solo puedo decir que estoy cansada de esta situación. Bien es cierto que de esta manera no voy a resolver nada, con enfadarme y mirar a otro lado, no conseguiré deshacerme de él. Esto se me está atascando, me da rabia encontrármelo todas las mañanas, me agobia, lo mismo que cuando estaba vivo, no me dejaba en paz, me controlaba todo lo que hacía, no podía mover un brazo sin que él lo supiera, para todo tenía que darle una explicación, siempre pendiente del teléfono, que me llamase y no le hiciera caso…..

Ahora que lo pienso, Manuel en ese aspecto era igual, pero no me llamaba para pedirme explicaciones, al final creo que se las daba, pero formando parte de la conversación, todo lo que Manuel hacía me gustaba, era su forma de hacer las cosas, sé que soy rara, complicada, pero se preocupó de conocerme ¡mierda de vida! Sabía lo que decía y porqué lo decía, no se enfadaba conmigo por tonterías ¡Dios cuanto le echo de menos! Estoy rabiosa ¿porqué esta mierda de vida me enseña algo bueno para luego quitármelo? ¿Por qué me muestra un camino que luego ha de cerrar? ¡Hay Dios mío! Oscar perdía el control de sí mismo a la mínima, luego no era nadie, pero había que aguantar las tormentas, de su boca podía salir cualquier cosa, conmigo ¡claro! Dejarme echa una mierda ¡VALE! voy mal, Oscar no está, Manuel tampoco,  no puedo estar todo el días pensando en ello, ni comparándolos, cada uno somos como somos, yo perfecta precisamente no soy, si quiero que a mí me toleren y respeten, tendré que hacer yo lo mismo. Hasta que no me mentalice que el pasado es pasado, no voy a poder avanzar, hasta que no lo mire a la cara y lo enfrente, seguirá atascado.



Hasta mañana. Agur.



 


Ahora que lo pienso, Manuel en ese aspecto era igual, pero no me llamaba para pedirme explicaciones, al final creo que se las daba, pero formando parte de la conversación, todo lo que Manuel hacía me gustaba, era su forma de hacer las cosas, sé que soy rara, complicada, pero se preocupó de conocerme ¡mierda de vida! Sabía lo que decía y porqué lo decía, no se enfadaba conmigo por tonterías ¡Dios cuanto le echo de menos! Estoy rabiosa ¿porqué esta mierda de vida me enseña algo bueno para luego quitármelo? ¿Por qué me muestra un camino que luego ha de cerrar? ¡Hay Dios mío! Oscar perdía el control de sí mismo a la mínima, luego no era nadie, pero había que aguantar las tormentas, de su boca podía salir cualquier cosa, conmigo ¡claro! Dejarme echa una mierda ¡VALE! voy mal, Oscar no está, Manuel tampoco,  no puedo estar todo el días pensando en ello, ni comparándolos, cada uno somos como somos, yo perfecta precisamente no soy, si quiero que a mí me toleren y respeten, tendré que hacer yo lo mismo. Hasta que no me mentalice que el pasado es pasado, no voy a poder avanzar, hasta que no lo mire a la cara y lo enfrente, seguirá atascado.



Hasta mañana. Agur.



 

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