miércoles, 7 de septiembre de 2011

A BUEN ENTENDEDOR…………..

¿Por qué es tan difícil querer, siendo tan sumamente fácil desear? Porque en el deseo habla la impotencia, y en el querer la fuerza
 Gustav A. Lindner


Hoy me he levantado con mi padre instalado en mi cabeza, sé que he soñado con él, pero no recuerdo qué, venzo la tentación de llamar a mi hermana y preguntar por él. No sería la primera vez que sueño con él, antes de que le pase algo, una vez soñé que mi madre me decía que cuidásemos de mi padre que estaba enfermo, o algo así, hace mucho no recuerdo bien el sueño, el caso es que a los pocos días casi se larga al otro barrio, por una hemorragia intestinal, estuvo a un paso de seguir el camino de mi madre. Otra vez soñé que estaba en el hospital, a los pocos días estuvo en el hospital por una infección. ¿Le pasará algo? Bueno como está en una residencia de ancianos si algo le pasase enseguida alguien se dará cuenta. Ya sé que esto suena mal, a mala hija, pero es lo que hay, todavía no puedo ir a verle, ya llegará. De todas formas no recuerdo el sueño, así que poco puedo hacer.

Oscar en la cocina, con morros, eso me suena, tenía mucha costumbre de ponérmelos, la mitad de las veces no tenía ni idea del porqué, a todo se acostumbra una. Esto es otro detalle, hasta hoy su boca era inexpresiva.

-siempre pensaste que poniéndome morros conseguirías de mi lo que quisieras, no te dabas cuenta de que yo no discuto, pero hago lo que me da la gana, sobre todo cuando alguien intenta manipularme como tú lo hacías, en tus mal logrados intentos por anularme. ¿Te extraña que no confiara en ti? Conmigo fuiste un cabrón, encontraste en mi lo que te merecías, me tratabas como un felpudo. Sabes lo que te digo, que hoy no me da la gana de prepararte el desayuno, ¿me has oído bien? No-me-da-la-ga-na.

Así voy mal, pienso mientras voy a trabajar, pero me apetece mostrarme chula ante él, ¡que le den!

A mitad de camino veo el coche de Miguel parado. Me sale a la carretera y me hace señas de que pare, como si fuera la guardia civil.

-buenos días señora, documentación.

-no la llevo.

-¿sabe que le puedo multar por eso?

-haga usted lo que crea conveniente.

-salga del coche ¿va armada?

-su labor consiste en averiguarlo.

-eso lo haré más tarde, de momento me conformo con un beso.

-¿me está usted pidiendo que le soborne?

-no, solo te pido que me quieras.

¡Madre mía!

-ya te quiero.

-más. Nos vemos poco, quiero pasar más tiempo contigo.

-esto es lo que conlleva llevar una relación a escondidas, perdemos muchos momentos de estar juntos.

-voy a Pamplona ¿vienes?

Me hago un poco la dura, como que dudo, pero la verdad es que me apetece estar con él, me olvido de mis paranoillas, pero me siento incómoda con esta relación que llevamos. ¡Me siento tan a gusto en sus brazos! Es muy cariñoso conmigo, eso es precisamente lo que necesito, sentirme querida, me puedo resistirme a la tentación de pasar el día con él, de irme con él donde sea.

-parecemos dos amantes.

-tiene su cosa, sé que es pronto, pero yo quiero algo más, Marian.

-ya, pues lo primero que deberíamos hacer es dejar de escondernos.

 -¿eso es lo que te está molestando?

- parece que estamos haciendo algo malo. ¿Qué hay de malo en querer estar juntos?

-nada en absoluto, ¿qué estamos haciendo aquí?

-dar la nota.

-a buen entendedor pocas palabras bastan.



Hasta mañana. Agur



MARIAN

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