jueves, 1 de septiembre de 2011

LA QUE ESPERA DESESPERA


Por lo pasado y presente adivina el que es prudente





La que espera desespera, así que he pasado la tarde con Luisa, que me mira con ojos de algo pasa que no me cuentas, ni intenciones tengo de momento, más que nada porque no hay nada que contar.

Yo no soy de tiendas, de ir a ver escaparates, quiero decir, pero ella sí, sabe donde me he comprado la ropa y hasta lo que he gastado ¡tiene una habilidad para esas cosas!

Íbamos a por el segundo café cuando me he arrepentido, quiero estar bien, no histérica perdida, me he tomado una tila, mi cuerpo ya está generando cafeína o lo que sea que haga que este alterada, ansiosa, no voy a introducirle más excitantes, ya vale con los que yo fabrico.

A las cinco le he dicho.

-me voy.

-¿Dónde vas?

-ehhhh, a dar una vuelta.

Se ha acercado a mí, me ha desabrochado un par de botones.

-así está mejor – me ha dicho.

Yo lo he dejado en uno, una cosa es insinuar y otra enseñar, tiene que ganarse que me desabroche ese botón y los que haga falta, por falta de ganas no es.

Por fin le he visto a parecer, ¡qué manera de mirarme! No me ha quitado el ojo de encima en toda la tarde, ¡madre mía! Sus ojos también son muy expresivos, sus gestos. Hoy cae, he pensado, no sé cómo va a acabar esta historia, pero estoy deseando que empiece, por lo menos eso. Puedo acabar enamorada de él, es peligroso. Mi experiencia en hombres, es poca, pero cuando doy el paso, me entrego completamente, vivo para ellos, no dar con la persona correcta, puede hacerme sufrir. Confiemos en mi buena suerte, que todo vaya bien, que no salga dañada de esta historia, ya no hay marcha atrás.



Hasta mañana. Agur.

MARIAN




¡NECESITO DESAHOGARME!




¡Buenos días! Necesito desahogarme, la cena fantástica, muy buena, la cocinera se portó, quien quiera que sea, el camarero, la mar de atento, no nos faltó de nada. Miguel un ¡SOSO! ¡Con las mirada que me echó! Y le eché ¡madre mía! Le pillé un montón de veces mirándome y no precisamente a los ojos. Estaba convencida de que era el día, me preparé para ello. ¡PUES NO! NO ME HA TOCADO NI UN PELO, ni un simple roce de manos. ¡Con lo suelta que estaba yo! Tiene que ser él, el que dé el primer paso ¡SI SOY CAPAZ DE AGUANTARME! ¡COÑO!

¿Tendrá algún problema? No es por comparar, que no viene al caso y no es justo pero con Manuel hubiéramos acabado en el baño, o donde sea. ¿No se dará cuenta o es que se está haciendo el duro conmigo? Pues no pienso ser yo la que dé el primer paso, lo lleva claro, aquí la que busca excusas tontas ¡SOY YO!, a la que a lo mejor le duele la cabeza ¡ES A MI! ¡ME PONE DE LOS NERVIOS SU PARSIMONIA! Pero es que esa forma de mirarme, no va acorde con su actitud. No sé a dónde me va a llevar esta historia, pero yo a este me lo calzo ¡como que me llamo Marian! ¡COÑO YA!

Hasta luego.

MARIAN

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