miércoles, 31 de agosto de 2011

¡ME ESTÁ TIRANDO LOS TEJOS!


Lo que tiene precio, poco valor tiene. - Anónimo





-¿me quisiste?

Me ha dicho Oscar al entrar en la cocina.

-buenos días –le he contestado.

He preparado los desayunos y me sentado.

-sí, fuiste el primer hombre de mi vida, he vivido más vida contigo que sin ti.

-¿qué nos pasó?

-no lo sé, de verdad, la vida se nos hizo grande, ni tu supiste vivir conmigo ni yo contigo.

Se me ha atragantado el desayuno y me he ido a trabajar.

La mañana se me ha hecho larga y tediosa, no sé ni para qué vengo, la verdad, me he pasado la mitad de la mañana en la oficina de un humor horroroso, sin ganas de ver a nadie. Hasta Andrés me he esquivado hoy, casi ni le he visto. Me he ido al pueblo de al lado, me he dado por mirar escaparates, me he comprado algunas cosas, poco a poco mi humor ha ido cambiando, he ido a casa me he arreglado, me he mirado y remirado al espejo, hasta que he quedado satisfecha con el resultado. Me he ido a la plaza a comer.

No había empezado a comer cuando le he visto salir del ayuntamiento y dirigirse derecho hacia mí.

-¡hola!

-¡hola preciosa! ¿Has comido?

-no.

-¡bien! ¿Vas a poner alguna excusa tonta para no comer conmigo?

No he contestado, pero me he reído a gusto.

-ahora vuelvo.

Enseguida a aparecido con una botella de vino y dos copas, las ha llenado y hemos brindado.

-he ido a las ventas, no estabas.

-ya, he ido a dar una vuelta ¿porqué no me has llamado?

-porque me gusta ver tu cara cuando me das calabazas.

¡Está atacando! No he contestado.

-te has puesto muy guapa.

Me estoy muriendo de la vergüenza, se ha dado cuenta de que me he preparado para él. Este de tonto no tiene un pelo.

La camarera ha traído una tabla de ibéricos.

-yo no he pedido esto.

-yo sí.

El vino ha conseguido que afloje la tensión, que ría sin inhibiciones, que sea capaz de sostener su mirada, hasta e coqueteado, con dos copas de vino dejo de ser fiable. Me doy cuenta de la tontería que me está entrando y dejo de beber. No quiero provocar nada, lo que tenga que ser será.

-¿te incomodo?

-no, es que en el fondo soy muy tímida.

-ya me había dado cuenta. Tienes unos ojos preciosos, una mirada muy expresiva.

Lleno mi copa y le doy un buen trago.

-¿todo bien?

No puedo evitar reírme a carcajada limpia. Este Miguel no tiene nada que ver con el que me llevo cruzando unos cuantos años ¡madre mía! Entre miradas, risas e insinuaciones, hemos terminado de comer y me dice.

-tengo que ir a trabajar.

Intento disimular mi frustración, por lo visto sin éxito.

-a las cinco y media termino, paso a buscarte y nos vamos por ahí.

-no sé si podré, tengo una reunión.

-¡qué pena!

-¿a las seis en mi casa?

-a las cinco y media mejor.

-vale.

CONINUARÁ…………..
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