miércoles, 17 de agosto de 2011

¿Qué SIGNIFICA SU PRESENCIA?

Para el investigador no existe alegría comparable a la de un descubrimiento, por pequeño que sea
 Alexander Fleming


Me he despertado y el cara borde sentado en mi cama ¡me ha dado un susto! Le he mandado levantarse inmediatamente, no se que se ha pensado, pero se equivoca ¡completamente! Nadie le ha dado confianza para eso. Se ha sentado en su silla con la cabeza gacha, mirando al suelo. Me ha dado un poco de pena. Me he dado cuenta de que cojea levemente, lleva pantalones vaqueros. Le he pedido que levante la cabeza, no me he hecho caso, antes de que me sentase a desayunar ha desaparecido ¿qué coño quiere decirme? ¿Qué significa su presencia? Hoy me ha hecho sentirme mal. En fin, a ver qué pasa mañana.

El teléfono me ha sacado de mis pensamientos. La voz del hijo de Miguel me ha puesto nerviosa, cero que hasta roja.

-perdona que te moleste, me han dado tu numero en el hotel por insistencia de mi padre. Cuando el viejo se empeña en algo no hay quien lo pare. Dice que te pregunte si todo está bien.

Aguantando la risa le he dicho que todo bien, le he dado las gracias por preocuparse. Me han dado ganas de llamarle la atención por llamar viejo a su padre, evidentemente no lo he hecho. Lo que sí puedo decir es que mi humor a cambiado, me he puesto a cantar, hasta el tiempo me ha hecho un guiño, no es que el día sea perfecto pero se ve que acabará levantando, se asoma entre las nubes. He pasado la mañana en la calle, leyendo, disfrutando de los tímidos rayos de sol.

Soy muy despistada, hoy me he dado cuenta de que la casa y el terreno están bien atendidos. La casa ventilada, no como la primera vez que vinimos, que llevaba muchos años cerrada y costó mucho que el olor ha cerrado y humedad se fuese. La hierba está cortada y bien mantenida ¿quién se encarga de eso? No es difícil imaginarlo. Cuando Manuel estaba soltero traía mujeres para que Andrés, el marido de Carmen se entretuviese, así lo definió, de casado pongo la mano en el fuego de que no lo hizo. Es posible que este hombre además de cuidar del terreno y la cabaña, la esté utilizando para sus escarceos amorosos. No seré yo la que me meta ahí, problema mío no es. De aquí en adelante cuando venga avisaré, no vaya a ser que los dos nos llevemos un mal rato. Mañana iré a hacerles una visita, de paso  que sepa que estoy aquí, les pediré el número de teléfono y dejaré el mío. Le daré las gracias por el mantenimiento de la casa. He venido varias veces desde que Manuel  se fue, hasta hoy no me había dado cuenta del detalle ¡qué despistada soy!

Tengo que arreglar el camino, tarea pendiente de Manuel, bueno pues lo haré yo.

Es curioso han cambiado mis sentimientos cuando hablo de él, no sé explicarlo, tengo que pensarlo. Creo que ya no está conmigo, serán cosas mías.



Hasta mañana. Agur.

MARIAN.
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