domingo, 28 de agosto de 2011

A POR EL TERCERO


La base de la urbanidad, de la buena educación, es moral: no hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti




Miguel, vuelve a ser mi  primer pensamiento del día. No estoy hecha para estar sola.

Oscar, con su cara de cabreo, ahora parece decirme “di algo”, como ya he dejado de hablarle, tiene que aburrirse. Que hable él, hablaba mucho, para no decir nada, eso también es cierto, para él tiene que ser una faena no poder decir nada, eso es un castigo, seguro.

Mis dos hombres anteriores están conmigo, ninguno de los dos me ha dejado, los dos son muy distintos, tanto en vida como después. Manuel me sonríe, no lo veo, pero cuando mira para arriba puedo sentir su sonrisa. Oscar, tiene un mosqueo importante conmigo, para liarla más ahora hay otro en mi cabeza, esperemos que si esto prospera, este me dure más, lo mío ya va siendo demasiada mala suerte. En fin, el tema no es para hacer guasas. Podría escribir una novela negra con mi vida y mis amoríos, todos han acabado bajo tierra ¡con qué pensamientos me he levantado hoy! Menos mal que a pesar de todo no me falta el humor, es lo que me salva de no caer en una depresión. Lo dicho vamos a por el tercero, no he comenzado nada con él y ya estoy pensando en que a lo mejor tengo que despedirme de este también, con mi experiencia es normal, aunque suene macabro. ¡Vale ya!¡coño!¡qué manera más tonta de divagar! Me largo a trabajar. Va a ser lo mejor.

Hasta mañana. Agur.



MARIAN

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