martes, 16 de agosto de 2011

NADIE ME HA DESPERTADO

El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos
 William Shakespeare



Vuelvo a levantarme con un humor de perros, le he reñido al cara borde, pero como no me replica, me aburre. ¿Qué sentido tiene una conversación si nadie te contesta? No es una conversación, es un monologo. ¿Algún día desaparecerá de mi vida? Sí, cuando sepa por qué está. Tema pendiente. Le he invitado a la cabaña, no sé si vendrá, como no me contesta.

Salgo de casa y me encuentro al hijo de Miguel, me he sorprendido al verle, tiene los mismos ojos que su padre, me ha sonreído y me ha dicho.

-dice mi padre que te pregunte si todo está bien.

No he podido evitar rearme

-¡cómo!

-que si todo va bien –me ha repetido –Cosas del viejo.

-dile que todo va bien.

-me he dicho que te dé el teléfono por si necesitas algo.

He memorizado el número en el móvil, pero no le he dado el mío.

Me ha cambiado el humor, se podría decir que ahora estoy contenta, saber que alguien me tiene en cuenta es una agradable sensación. He dudado si irme a la cabaña o no, me he quedado a lo mejor vuelve con otro recado de su padre.

Me ha cambiado tanto el humor que me he pasado toda la mañana de cháchara con los clientes. Hasta Luisa se ha extrañado de mi actitud, normalmente ella habla y yo escucho, hoy ha sido al revés, hasta me ha preguntado si ha pasado algo que ella no sepa. Le he dicho que no, que simplemente me he levantado de buen humor, desde luego no pienso contarle nada de Miguel

Al final he decidido irme ¡qué indecisa soy! En fin.

Cuando he llegado a la cabaña me he dado cuenta de que no le he dicho nada a nadie. Si alguien me echa de menos ya me llamará he pensado.

¡Sorpresa, sorpresa! Vicenta me ha llamado, preocupada, nunca lo hubiera imaginado, vive en la casa de enfrente a la mía, al no verme pasar se ha preocupado, siempre llego a casa a la misma hora. No sabía que tenía mi teléfono, me he alegrado de su preocupación. Alguien me echa de menos, he pensado, dándole las gracias por ello. Me cae bien esta mujer, habla poco, tiene una cara muy dulce y es muy discreta. Cuando vuelve iré a verla.

Estaba casi dormida cuando me ha llamado Vicenta, me he desvelado, como hacía mucho calor he salido a la calle con una linterna y el libro, me he quedado dormida sin darme cuenta, me he despertado muerta de frio, hoy nadie ha tocado mi cara para despertarme ¡qué pena! Lo he echado de menos.

Hasta mañana. Agur.

MARIAN.
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