sábado, 20 de agosto de 2011

¡ME HE QUEDADO DE UN DESANGELADO!

Vivir sus deseos, agotarlos en la vida, es el destino de toda existencia
Me he levantado con Miguel instalado en mi cabeza ¿Cuándo vendrá? Lleva diez días fuera, a lo mejor cuando vea a su hijo se lo pregunto, no me lo creo no yo.
Al cara borde ni caso, hasta se me ha olvidado sacarle el café, no puedo estar en todo, mi cabeza anda por otros lares.
Me gustaría volver a vivir con la ilusión de tener alguien a mi lado, alguien con quien hablar, pero no sé si es Miguel la persona, quizá todo son películas mías, hasta hace un momento pensaba que podría ser el primer candidato, pero ya no estoy segura. Quiero alguien a mi lado, pero no sé quién. Además quien me dice a mí que Miguel quiere algo conmigo, todo está en mi cabeza, él no ha dado muestras nunca de nada, solo porque se preocupe por mí, no tengo porqué sacar esas conclusiones, definitivamente todo es un montaje de mi cabeza, que ya la está liando.
De momento me voy a trabajar para que el día pase rapidito y sin molestar mucho. Su hijo no ha dado señales de vida ¿significará que ya ha venido? A saber. Lo dicho que el día pase rapidito.
He ido al banco y justo delante de la puerta estaba el todoterreno de Miguel, me he puesto un poco nerviosa, pero he pensado que a lo mejor lo ha usado el hijo, cuando iba a entrar casi me choco con él, lo he tenido a un palmo de mi nariz. Me ha agarrado del brazo.
·         ¡hola Marian!
·         hola – me ardía la cara.
·         ¿todo bien?
·         todo bien.- le he contestado con mi mejor sonrisa, aguantando las ganas de reír.
·         nos vemos, gero arte.
Se ha ido, ¡me he quedado de un desangelado! No esperaba nada, la verdad, hasta seguramente  es mejor así. ¡Qué soso!
A la vuelta de la caminata no lo he visto, así que nada, yogur, cama, abrazo a la almohada.
Hasta mañana. Agur.

MARIAN.

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