lunes, 22 de agosto de 2011

ME HE CARGADO A MI PITI-PITI

Una situación se convierte en desesperada cuando empiezas a pensar que es desesperada
 Willy Brandt

Faltan dos días para que puedo entrar en el apartamento, pero ya no aguanto más me largo, ya veré como paso estos dos días, algo haré.

He preparado la maleta, he llamado a Luisa y Andrés y salgo del pueblo, hacer kilómetros con mi piti-piti.

Llagaba a Burgos cuando el coche se ha parado, sin más, no se le ha encendido ninguna cosa, tampoco es que tenga muchos chivatos, la verdad. Se paró. He llamado a la grúa y lo ha llevado al taller más próximo, situado en un pequeño pueblo, mientras lo miraba me he dado una vuelta, no está mal, he pensado. Será el destino, a lo mejor me quedo aquí las dos noches. El mecánico me ha llamado, dice que el arreglo del coche es complicado que al ser tan viejo es difícil conseguir piezas, me ha hablado de otro taller que se suele dedicar a coches antiguos, no me lo he pensado, cueste lo que cueste le he dicho, pero hay que ponerlo en marcha.

Me he sentido muy mal, es el coche de Manuel, es una reliquia que yo me he empeñado en utilizar, es muy anciano, no puedo tratarlo como lo hago, me siento fatal, lo meto por pistas casi sin asfaltar, me empeño en hacerle un montón de kilómetros, cuando lo que él necesita es reposo, darte una vuelta con él pero sin maltratarlo, es que está mayor, hay que respetar su vejez. ¿Por qué estaré tan obcecada por este coche? Si Manuel estuviera esto no hubiera pasado, no me hubiera permitido tratarlo así, él lo mimaba, le dedicaba su tiempo para mantenerlo en buenas condiciones, entonces yo lo usaba pero no lo metía por malos caminos, si salíamos del pueblo o nos perdíamos por esos caminos íbamos con el otro coche ¡ahora qué! Me lo he cargado por irresponsable. ¡Imbécil!

Me ha llamado el mecánico dice, que lo puede arreglar, pero que las piezas tardarán mucho en llegarle, un mes o dos, hemos hablado de dinero, me va a salir por un pastón, me da lo mismo solo es dinero, quiero ese coche en el garaje de nuevo, cueste lo que cueste.

He alquilado un coche para poder seguir con mis planes, me ha dado mucha pena dejarlo allí, pero aquí no pinto nada, así que me voy.

Me he hecho el propósito de tratarlo como se merece, bien, como lo que es, una reliquia. Cuando vuelva a casa me pasaré por el concesionario y miraré algún coche al que pueda maltratar, a mi piti-piti nunca más. Casi puedo sentir la mirada de cabreo de Manuel, ¡con lo que era él con los coches! Bueno pues tranquilo, no volverá a pasar, no hay que enfadarse. A este lo recupero con dinero, a ti no ¡mierda de vida!

 Hasta mañana. Agur.

MARIAN.

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