viernes, 19 de agosto de 2011

GALLINAS

De vez en cuando vale la pena salirse del camino, sumergirse en un bosque. Encontrará cosas que nunca había visto
Alexander Graham Bell

Hoy me he levantado mucho mejor, ayer fue un mal día, hoy no lo voy a permitir. El día está precioso, me ha extrañado no ver al cara borde, a lo mejor es porque he madrugado demasiado, estará dormido ¡gandul! Aquí como no hay electricidad, me acuesto como las gallinas,  me levanto antes que el gallo. Cuando estoy aquí me gustaría tener animales, una gallina con sus huevos, una vaca con su leche fresca, alguna ovejita, no sé, lo suficiente para autoabastecerse. Cuando me jubile lo haré.

En el pueblo hay un caserío cercano en que tienen un burro, entre otros animales, durante el día no se le oye, pero a la noche ¡qué pasada! Lo que nos habremos reído Manuel y yo a cuanta de los rebuznos del burro. “ya está la innombrable, estará cachonda” solía decir Manuel. Si se llega a enterar de los comentarios, la que lía ¡con lo que es ella! Otro día contaré lo del funeral. Manuel tenía dos personalidades, cuando trabajaba era educado, no soltaba ningún taco, se trasformaba completamente, cuando salía los soltaba todos de golpe, bruto como él solo, mal hablado una barbaridad, en el pueblo podía a llegar a rozar la mala educación si le daba por ahí, no digamos nada si estaba con Fermín. Como todo en él, controlado, sabia donde cómo y con quien. Lo curioso es que cuando yo soltaba algún taco no le gustaba y me llamaba la atención, para fastidiarle la soltaba más gorda. Cambio de tema, que he empezado hablando de gallinas y animales y termino hablando de él, que no está ni va a estar, un poco animal si era a veces, lo hacía queriendo. ¡Qué pena! Con los buenos momentos que pasamos, lo que reímos Luisa y yo con sus barbaridades. Punto final.

Hoy no ha habido llamada ¡vaya vida aburrida que llevo aquí! ¿Salgo fuera y cacareo un poco? ¿Cuándo ponen los huevos las gallinas? Ahora sería el momento ideal para ir a recoger los huevos y desayunar. Mi madre lo hacía, teníamos un pequeño gallinero, se levantaba e iba a por huevos. ¿Les dolerá a las gallinas cuando expulsan los huevos? Si es así lo llevan claro, yo me declararía en huelga. ¿Qué hago hablando de gallinas? El gallinero que tenían mis padres también servía para guardar mi moto, ¡qué marranas! ¡Como me ponían la moto! La moto la heredé de mi hermana, se le compró ella, para perder el miedo a la carretera y luego sacarse el carnet de conducir, no se lo sacó, se conoce que no le fue bien con la moto. A me encantaba, con diez y seis años, era la de Dios, ¡qué libertad me daba! Lo que yo fardaba con ella.

Hoy no hago más que divagar, cero que ha llegado el momento de volver. Ahí está el cara borde, hoy le voy a sacar un café a ver qué hace ¿se lo tomará?

Hasta mañana. Agur.

MARIAN.



Publicar un comentario