jueves, 18 de agosto de 2011

AL RIO A TIRAR PIEDRAS

El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos
 William Shakespeare


El móvil me ha despertado a las nueve en punto, el hijo de Miguel, no sé cómo se llama, que si todo va bien, me pregunta riendo. Todo bien le he dicho también riendo. Y digo yo, si tiene mi número ¿porqué no me llama él? No tiene sentido.

He desayunando monologando con el cara borde, sé que me escucha, lo bueno que tiene es que no me interrumpe, puedo coger carrerilla, hablar, hablar, como me decía Manuel “nena, coges carrerilla y no hay quien te pare” ahora mismo estoy escuchando su voz, cosas mías ¡cómo le echo de manos! Me voy a pegar una caminata para sacar todo lo que llevo dentro aunque con sudor. Me llevo el bikini, por si me da el impulso, iré hasta la poza, es un sitio precioso, idílico, el paraíso en la tierra. La poza del pueblo, está muy bien, antiguamente era el sitio donde todo el mundo se bañaba, hoy en día todo el mundo va a las piscinas y por allí no va nadie o casi nadie, un sitio muy tranquilo, pero no tiene nada que ver con esta, es natural, producto de la naturaleza, pocos humanos pasan por ella,  eso se nota. Tiene hasta una cascada. Es digno de verla, de bañarse, el agua es cristalina, se van hasta los peces. El sonido del agua te relaja hasta llegar a un duerme vela, fantástico. No lo he hecho nunca, pero es el sitio ideal para meditar, para investigar que hay en mi interior. Si Manuel estuviera conmigo, no quiero pensar en ello, no está, voy sola. Punto. Hay días en que su falta me duele, hoy es un día de esos, no va a ser buena idea ir hasta la poza, no, cambio de planes, me voy para el otro lado. Manuel no está ni va a estar por mucho que lo llame, por mucho que me duela. Se acabó no pienso pasar un mal día. Se acabó el auto compadecerme por hoy, le iba a pedir al cara borde que me acompañase, pero ya ha desaparecido, no sé como lo hace, visto y no visto.

Necesito llorar, gritar, aquí no me escucha nadie, voy a ir hasta el rio, necesito tirar piedras, es lo que voy a hacer, voy a dejarme llevar por el malestar que hoy siento, pero intentando desahogarme, sacando, sí, está decidido. Me voy hasta el rio. En la poza no podría sacar la rabia que llevo dentro, es demasiado idílico, no es buena idea.

Hasta mañana. Agur.

MARIAN.


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