jueves, 25 de agosto de 2011

EL CARA BORDE A CAMBIADO DE SITIO

No confíes tu secreto ni al más íntimo amigo; no podrías pedirle discrección si tú mismo no la has tenido
Ludwig van Beethoven

Hoy no he visto al cara borde sentado, me ha extrañado tanto que lo he buscado por toda la casa, tiempo perdido, no lo he visto. He desayunado pendiente de él. Cuando he salido me lo he encontrado sentado en el porche, me ha dado un vuelco el corazón, su mirada era hoy mucho más intensa, con un cabreo impresionante. Siempre está cabreado pero hoy es distinto ¿qué le pasará ahora? ¿Qué habré hecho para ese cambio? No tengo la menor idea. Le he preguntado qué hacia ahí, no me ha contestado, como siempre, no he insistido pues estaba en la calle, solo me falta que alguien me escuche hablando sola, mejor estas cosas las dejo para casa. Además Luisa venia a buscarme pues estoy sin coche. Me he sentado a su lado a esperar pero he hecho como que no lo veía.

Me he pasado por el concesionario, no sé qué coche cogerme, es la primera vez que voy a comprarme un coche nuevo, hasta ahora todos los que he tenido han sido heredados, primero de Oscar, yo los cogía cuando él los dejaba, tres en concreto tuve, luego mi PITI-PITI. Me enamoré de él, en cuanto lo vi, mi coche se había estropeado, Manuel me lo ofreció mientras decidíamos que se hacía con mi coche viejo, desde entonces el PITI-PITI ha sido mi coche. Ahora no tengo ni idea de qué coche cogerme, solo quiero que sea pequeño. Lo he dejado en manos de Fermín, él se encargará, el que sea me parecerá bien. Me costará  hacerme a él, siempre me pasa, es que a mí no me gustan los cambios, pero no me queda más remedio que aceptar esto también.

Es curioso, me enamoré de la casa de Manuel mucho antes de imaginarme que él iba a ser el gran amor de mi vida, cambié la ruta de mis caminatas por pasar delante de esa casa, me encantaba mirarla. Al tiempo,  mucho tiempo después, me encontraba a Manuel sentado todas las mañanas en el porche esperando a verme pasar para darme los buenos días, me enamoré de él perdidamente, fue mucho más que un enamoramiento, muchísimo más. Luego fue el coche que él compro como un capricho, el que yo me apropié, también me enamoré de él. De todo esto solo me falta él, lo más importante para mí, lo dejaría todo por tenerlo de nuevo a mi lado, pero no es posible.



Hasta mañana. Agur

MARIAN


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