sábado, 16 de julio de 2011

TRAGUITO, CALADITA


¡Qué raro que no esté en la cama! ¿Qué hora es? Las doce. Estará viendo la tele, ¡qué vicio tiene con la caja tonta! Me he desvelado, me he venido demasiado pronto a la cama, ya no tengo sueño, tengo que empezar a hacer vida normal otra vez, ya va siendo hora. Voy a ver que hace. En la sala no está, televisión apagada, cocina vacía, cojo un yogur. Está en el jardín, en la hamaca sentado, le veo de perfil ¡por Dios que guapo! Hace una noche preciosa, no me ha debido oír no mira, está fumando un purito (el que decía que cuando viniera a casa dejaría de fumar, ya sabía yo que no) caladita, trago a la copa. Se le ve a gusto, relajado, hace una temperatura estupenda ¡con el calor que ha hecho hoy! ¡Madre mía qué guapo! ¿Qué pensará? Me quedo con la ganas de acercarme a él, no lo voy a molestar, se le ve tan tranquilo. Debería irme a la cama, pero no puedo dejar de mirarlo. Traguito, caladita. ¡Qué suerte tengo! Que me dure mucho, toda la vida, algo bueno he debido de hacer, seguro. No le he dicho nada de la conversación que he tenido con Luisa, no sé que contarle, ya lo pensaré. Lleva la parte de arriba del pijama abierta, está recostado ¡qué sexi! Voy a por otro yogur. Es curioso cómo me gusta verle en pijama, será por la intimidad que eso conlleva, empezó a ponérselo cuando dejamos mi casa para venir a vivir a la suya y lo de fumar, la primera vez que me fijé en ese detalle, esa forma suya de fumar, estaba jugando a cartas, yo estaba sentada en otra mesa, lo tenía en frente, no podía dejar de mirarle, igual que ahora, cada vez que le daba una calada al puro me miraba, era como si me besase. En fin, mejor me voy a la cama, no quiero molestarle, traguito, caladita. Parece que está alargado el momento de retirarse a descansar, me como otro yogur y me voy. Se le ve satisfecho, el hombre que dice que ha llegado a la madurez con sus objetivos primordiales cumplidos, así está de guapo y sereno. Me gustó cuando lo dijo, me sentí orgullosa de ser parte de sus planes de futuro. ¡Tenemos ya tantas vivencias juntos! Han pasado dos años a veces la sensación es de que llevamos toda la vida, que lo conozco de siempre. Otras parece que el tiempo pasa demasiado rápido, que fue ayer cuando me pregunte qué significaba su mirada. Traguito, caladita. Desde luego me quedo con los buenos momentos vividos, han sido muchísimos. ¡Cómo ha revolucionado mi vida! De los malos momentos lo único que puedo decir es que casi todos los e provocado yo, con mis miedos y mis huidas hacia ningún lado. En fin que me voy a la cama, no quiero molestarlo. Traguito, caladita. ¿Cuándo se acabe este puro, encenderá otro? Desde luego yo no puedo comerme otro yogur, voy a acabar empachada, me da pena irme, me puedo quedar aquí, sin molestar, la noche está preciosa, temperatura ideal. Podría ir, dejar que me hiciera un hueco entre sus piernas, apoyar mi espalda en él, cerrar los ojos y disfrutar del momento, muchas veces lo hacemos. Mejor me voy, no puedo estar aquí mirándole, sin decirle nada, parece que lo estoy espiado. Traguito, caladita. Se pasa la mano por el tórax, juega con el bello, eso tenía que estar haciéndolo yo ¿se autosatisfará él? No creo, llevamos una vida sexual muy activa, pero nunca se sabe, mejor que me vaya a la cama.

-Marian.

-qué

-¿A dónde vas?

-a la cama, no quiero molestar.

-ven la noche está preciosa, ven a ver las estrellas conmigo.

-vale, hazme un hueco.

-¿cómo es posible que seas tan indecisa? Pensaba que entrarías con el primer yogur.

-dame un cigarro.

-no, sigue comiendo yogures. Problemas de calcio no creo que tengas a lo mejor al contrario.

-¿quieres dejar de tomarme el pelo?

-ni de coña, con lo que me gusta.
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