viernes, 15 de julio de 2011

CELOS


Ufff, tengo cuatro llamadas perdidas de Luisa ¿la llamo? Sí, voy a ponerme la coraza primero.

-Luisa, ¿qué tal?

-mal, lo siento, me he pasado veinte pueblos, no pienso nada de lo que te he dicho, de verdad, es que estoy pasándolo mal, lo he pagado contigo.

-olvídalo, en parte lo he provocado yo, ¿un café en mi casa?

-vale.

Voy a ajustarme mejor la coraza, está nerviosa, esta no es la Luisa que yo conozco, se palpa la ansiedad por la que está pasando, en fin, a ver qué se puede hacer.

-hola guapa, dame un beso, de verdad que lo siento.

-olvidado. ¿Cómo estás?

-mal por lo de esta mañana, mal por los problemas que tengo, voy a acabar con una úlcera de estómago.

-la única solución es seguir hablando del tema.

-déjalo, cuando no estoy bien, siento mucha rabia y sé que suelo ser mala, hago daño.

-no te preocupes por eso, tienes que sacar lo que llevas dentro. Di lo primero que pase por tu boca.

-no estoy para juegos.

-no es ningún juego. Fermín lo hizo por Manuel, Manuel lo hizo conmigo, yo lo hago por ti, todo queda en familia.

-esto no tiene nada que ver con vuestras historias.

-suelta la primera palabra que venga a tu cabeza.

-indignación, estoy indignada ¿porqué mi vida se ha torcido de esta manera? Puta mierda de vida, por un mal paso todo se va al garete, no es justo. He pasado de llevar una vida tranquila y confortable a estar al borde de un  precipicio. Vivía tranquilamente hasta que apareciste y tuve que competir contigo, dejé de ser la reina mi casa y de la de Manuel, siempre me ha respetado, nunca se ha mostrado abiertamente cariñoso conmigo, pero tenía sus detalles, lo hacía a su manera. Ahora le veo contigo y se me llevan los demonios, al principio me alegré por él, necesita de alguien pensaba, pero nunca imaginé que se comportaría así. Pensaba que ibais a durar poco, él no está acostumbrado a vivir en pareja, no se va a adaptar, volverá la normalidad, pero no. Nunca he conseguido acercarme a él, lo he intentado de mil formas, pero nada, ahora le veo contigo y no puedo, siento rabia, cuando veo como te mira, como te sonríe, como está siempre pendiente de ti. Te tiene en un altar, nunca se ha comportado así con nadie, ni de cerca, yo he hecho muchas cosas por él, pero rara vez he conseguido una sonrisa. No creas que estoy enamorada de él, te equivocas, siempre ha estado entre Fermín y yo, tuve que aceptarlo aprendí a vivir con ello, he sido como su hermana, lo he cuidado, asistido. El siempre a marcado distancia, pensaba que era su forma de ser. Ahora me doy cuenta que no, cuando le veo contigo, me llevan los demonios. Es mejor que me vaya.

-no tenía ni idea de que estaba pasando esto, estás celosa.

-no estoy celosa, siento que he dado mucho y no he recibido de él casi nada. No es justo, pensaba que era su forma de ser, lo acepté. Cuando tú apareciste en su vida, hasta me dijo que ya no era necesario que fuera por su casa, que se encargaría él. Desde entonces no he hecho otra cosa que competir contigo. No sé qué has hecho con él, no es el mismo. Ya sé que vas a ir corriendo a contarle esta conversación, llorando como una magdalena.

-lo que tú y yo hablemos será cosa nuestra, no voy a contar nada. No lo conoces a él ni desde luego a mí. Hace mucho que nos conocemos, que tomamos café juntas mejor dicho, porque yo tampoco te conozco, nunca hubiera pensado que compites conmigo, ni lo entiendo tan siquiera, no tiene sentido ¿qué es lo que pretendes con eso? ¿Ocupar mi lugar?

-no, el mío, el que nunca me ha dado.

-no te entiendo.

-pareces tonta.

-ya, pero no lo soy, así que habla clarito.

-he intentado ser su amiga, su hermana, Fermín me contaba muchas cosas, siempre he sido discreta, le he apoyado en todo, hasta intenté acercarme a ti por él, ni una muestra de agradecimiento por su parte, nada.

-creo que te equivocas, quizá no lo haya hecho abiertamente, a mi si me ha reconocido esas cosas que tú dices que has hecho.

-me aguanta por ser la mujer de Fermín, no por mí. El problema radica en que yo pensaba que él era así, ya me he dado cuenta de que no, me llevan los diablos cuando le veo como se comporta contigo, no lo puedo evitar.
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