jueves, 21 de julio de 2011

TENGO LO QUE ME MEREZCO


Voy a dar una vuelta, aunque el tiempo no acompañe, parece que va a llover, no me apetece quedarme en casa, le echo mucho de menos así que la mejor forma de que pasen rápido las horas es dándome una caminata, tendría que haber ido con él, no tenía más que pedírselo, mejor que no, más vale poco y bien que mucho y mal. Estoy un poco depre, estaría mejor con él, él hace que se me pase, ya vale, voy a dejar de pensar en lo mal que estoy, cambio de pensamiento. Si no está conmigo imaginaré que está, muchas veces lo hago, de momento voy a llamarle, pues no me coge, es raro, en cuanto vea la llamada perdida enseguida me llamará. Me voy. Me dan ganas de meterme en la cama abrazar la almohada como si fuera él, no es buena idea cojo el chubasquero por si llueve y a la calle, una buena caminata me vendrá bien. Cambio mi pensamiento ahora mismo, imaginar algo agradable ¿qué hay más agradable que estar con mi marido? Pasear con él de la mano, la verdad es que paseamos poco, los días laborables rara vez, me he dado cuenta de que cuando sale de trabajar le gusta estar un rato tranquilo, llega a casa se pone el pijama, va directo a la sala pone la tele, le llevo su cervecita, necesita como una hora de tranquilidad, me quedo en la sala con él pero le dejo tranquilo, aprovecho para sentarme en el ordenador, así le veo sin molestar, no me mira directamente pero sé que me observa igual que yo a él. El último traguito de la cerveza lo da mirándome, buscando mis ojos, le sonrió, me digo “ya está, ahora yo”. Los sábados los dedicamos a compras y compromisos varios. Los domingos son nuestros, no hacemos nada especial o si depende, disfrutamos de estar juntos, tan sencillo y difícil como eso. Me lo merezca o no él es lo mejor que me ha pasado en mi vida, no es cierto es lo segundo, lo primero fue ser madre, pero no pude concluir mi labor, el orden natural cambió, no es justo que los hijos desaparezcan antes que los padres, pero no puedo cambiarlo, es una pena con la que tendré que vivir el resto de mi vida, lo siguiente mejor de mi vida es él ¿porqué no me lo voy a merecer? Si se supone como dice Luisa que las cosas malas que me han pasado me las he merecido o buscado, ¿qué pasa con las buenas? El mismo razonamiento, me lo merezco, algo bueno habré hecho, seguro, porque ahora es bueno lo que me está pasando, muy bueno. ¿Por qué no me lo voy a merecer? Me lo merezco, ya está bien de tantas miserias, esto me lo he buscado, es mío y me lo merezco, convencida estoy de ello, si todavía me queda alguna duda, voy a hacer que desaparezca, tan mala no habré sido. Yo también he llegado a la madurez con lo que siempre he deseado, un hombre como él a mi lado, no necesito nada más que eso. ¡Como le echo de menos! Lo que daría ahora mismo por un abrazo suyo. Ya me siento un poco mejor ,si es que no hay nada como hablar con él, pensar en él, aunque no esté a mi lado en este momento es como si estuviera, siempre está ahí.

¡Ese silbido! ¡Es él! Mira por dónde viene, me lo merezco sin duda.

-¿cómo has sabido donde estaba?

-siempre haces lo mismo, nena, dices que yo soy un aburrido porque siempre hago lo mismo ¿y tú? Qué

-ya, es verdad. Te he llamado y no me has contestado.

-¿a no? ¿Dónde tienes el teléfono?

-¡qué desastre ¡ me lo he dejado en casa, lo siento, ya me parecía raro.

-no sé qué voy a hacer contigo.

-un beso y un abrazo por ejemplo.

¡Qué necesidad de él! Me aporta tanto, me da tanto que no se cómo agradecérselo, ni aunque viva mil vidas podré compensarle todo lo que hace por mí.

Los labios de Manuel buscan su boca, la ofrece deseosa de esa expresión de amor y deseo.

-aio, pareja.

-agur Miguel.

-aio, Miguel.

-siempre me cruzo con él

-lo sé, sigamos a lo nuestro.
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