miércoles, 6 de julio de 2011

NO SE PORQUÉ PASA ESTO PERO LO VOY A AVERIGUAR

¡Vaya dolor de cabeza que tengo! No se si no tengo fiebre ¿Qué hora será? Las cinco de la mañana, no aguanto este dolor de cabeza, voy a levantarme a ponerme el termómetro y a tomar algo. Uff estoy hecha un trapo, no me extraña tengo treinta y nueve de fiebre, a la cama a ver si se me pasa rápido, yo creo que es infección de orina, por el dolor de cabeza más que nada, no suelo tener síntomas, pero este dolor de cabeza es muy característico. ¡Estoy muerta de frio!
-nena ¿no te levantas?
-no he oído el despertador, no me encuentro bien. Tengo fiebre.
-traigo el termómetro ahora mismo.
-no hace falta está aquí. Ya he tomado algo, ya pasará. Luego pido hora y voy al médico.
-vamos al médico, ¿qué notas a demás de la fiebre?
-dolor de cabeza, creo que es infección de orina.
-mal asunto, tienes treinta y ocho y medio, mejor nos vamos al hospital
-no, con antibiótico es suficiente, luego voy al médico.
-no quiero más sustos, voy a preparar algo para desayunar y nos vamos.
-no.
-nena, te estoy llamando y no me contestas.
-lo siento me he quedado dormida.
-come algo, te he subido el desayuno.
-no me apetece comer nada, me duele mucho la cabeza.
-nos vamos al hospital ahora mismo.
-que no.
-levanta, voy a sacarte un chándal para que vayas cómoda.
- que te he dicho que no.
-esa opción no entra, nos vamos ahora mismo.
-mira que eres pesado, no estoy para ir a ningún sitio.
-ya te ayudo, venga, gandulilla.
-que pesado eres de verdad, que no me apetece.
-vamos, venga cuanto vayamos antes acabamos, y volvemos a casa.
-no me vas a dejar tranquila, está claro.
-no, tu sabes que con eso no puedes jugar, solo te queda un riñón, hay que cuidarlo.
-que pesadez.
Me encuentro tan abatida que no tengo fuerzas para discutir, que haga lo que le de la gana.
- donde vaya ella, voy yo
No sé que está diciendo ¡dios cómo me duele la cabeza! Porqué me toca con esa mano tan fría.
-nena, háblame.
Si, si, para charla…
Otra vez la mano helada, que pesadez. ¿Por qué no le dejaran dormir a una?
-a ver Marian, ya vale de dormir.
Quien será está ¿estaré soñando? Que me deje dormir, solo un momento.
Pero porqué no me dejan en paz, que manía de darme cachetes en la cara, solo quiero dormir un momento.
-abre los ojos Marian. ¿Cómo te encuentras?
-¡no  podéis dejarme dormir!
-no. Ya has dormido suficiente, ¿sabes dónde estás?
-en casa.
-no, estás en un hospital.
-luego, después de dormir un rato.
-Marian estás en un hospital te ha traído tu marido.
-ya, ya. Luego, ahora dormir.
-se terminó el dormir, abre los ojos.
-¿Dónde está mi marido?
-si te quedas un rato largo despierta le dejo que entre.
-quiero que entre ahora mismo.
-¡vaya humos! Ahora pasará el médico a verte, luego entrará tu marido.
-dejas que entre mi marido o salgo a buscarle, tiene que estar preocupado, quiero que sepa que estoy bien.
-no es hora de visitas, tendrás que esperar.
La enfermera desapareció.

Ya lo he vuelto a hacer, ¡joder! La cosa es que no sé como lo hago, lo que si se, es que no va a ser como la vez anterior, ¡ni hablar!, no le puedo hacer eso. Tiene que estar preocupadísimo, tengo que verle y tranquilizarle, por todas las cosas que salen de mi cuerpo debo de estar en cuidados intensivos, por eso no le dejan entrar, tengo que salir de aquí. Me duele todo, mira la cabeza ya no.

-está toda enfadada ¡vaya despertar qué ha tenido! –escuchó

Enseguida vio a Manuel, contuvo las ganas de llorar al verle, el aparato que controlaba los latidos del corazón comenzó a sonar.

El aspecto de él la preocupo, volvían las negras ojeras bajo sus ojos, por su barba estaba claro que llevaba varios días allí.

-¡hola cariño!

-si no te tranquilizas sale.

-es que me alegro de verle, de verte.

-hola gatita ¿cómo estás?

-con ganas de salir de aquí, no teníamos que haber venido, este sitio me pone enferma.

Manuel rió moviendo la cabeza.

-¡increíble! Ponte bien y vámonos a casa.

-¿Cuántos días llevo aquí?

-cinco. Ahora pasará el médico y seguramente pasarás a planta.

-¿esto es cuidados intensivos?

-sí.

-tengo el cerebro un poco aletargado.

-pues menos mal –dijo Manuel riendo- ya viene el médico.

-¿puedes salir un momento?- dijo la enfermera a Manuel.

-mi marido se queda. ¿No está el médico que me atendió la vez anterior?

-Marian, vale, luego nos vemos.

¡Qué pesadez!

Contestó a las preguntas del médico, de mala manera y sin ganas, le daba lo mismo lo que pudiera decir el médico iba a salir de allí, dijera lo que dijera el tipo.

-luego te pasaremos a planta.

-estupendo, ir preparando el alta, mañana me voy.

-de eso hablaremos mañana.

-si me quitáis todo esto ya voy yo sola a planta, ya me ayudará mi marido.

-vas a tener que tener un poco de paciencia.

-no la tengo.

-así está desde que se ha despertado – dijo la enfermera al médico, que se encogió de hombros.

Me está entrando sueño, pero no me voy a dormir.

-nena, despierta.

-ya estás aquí ¿pequé me duermo?

-es la medicación.

-pues ya no quiero más.

-te llevan a la habitación.

-vale, dame la mano, te pones muy guapo cuando sonríes, pero esas ojeras que tienes no me gustan nada, tienes que irte a casa a descansar. ¿Cuánto hace que no duermas como Dios manda.

-tu ponte bien, es de lo único que tienes que preocuparte.

- y de ti

-cuando tu estés bien, lo estaré yo.

-he pedido el alta para mañana ¿por qué haces ese gesto con la cabeza?

-te irás cuando el médico lo diga, sin rechistar.

-¿no está el médico de la otra vez?

-¿porqué te interesa ese médico?

-porque tengo cuatro cosas que decirle y a ti también.

-¿por ejemplo?

-me dijo que si no pasaba por siquiatría, volvería a pasarme lo mismo, bueno pues quiero que sepas, que sí, que vale, que me ha vuelto a pasar, pero no va a ser igual que la otra vez, estoy mucho mejor, no sé por qué me pasa esto pero lo voy a averiguar. Tengo que decirle que he resulto muchas cosas contigo a mi lado, que no necesito nada más que eso, a ti, contigo lo voy a conseguir, no va a volver a pasar.

-vale, cariño.

-te vas a sentir orgulloso de mi.

-ya lo estoy.

-más.  Este subidón que tengo ¿no es normal verdad?

Manuel hizo un gesto con los hombros, sonriendo.

-no reprimas, déjate llevar por lo que salga, ese es el primer paso. Te ha debido sentar bien dormir tanto.
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