martes, 5 de julio de 2011

HAY QUE SER VALIENTE Y DAR LA CARA




-Me gustaría hablar contigo de algo, pero tienes que prometerme que esta conversación no saldrá de aquí.
-nunca cuento nada de lo que hablamos, la duda ofende.
-esto no tiene nada que ver conmigo
-soy todo oídos.
-si te lo cuento no lo puedes contar aunque te parezca injusto.
-¿De qué estamos hablando? ¿Luisa?
-sí.
-¿qué pasa? ¿En qué está metida?
-no está metida en nada, ¿podemos confiar en ti? No le puedes decir nada a Fermín.
-eso lo valoraré yo cuanto sepa que está pasando.
-si no tengo la seguridad de tu discreción no puedo contártelo.
-a ver si nos entendemos, aprecio a Luisa, siempre me ha parecido una mujer de los pies a la cabeza, con sentido común, pero mi relación con ella, es por Fermín, con eso te lo digo todo. Si lo que me vas a contar considero que Fermín tiene que saberlo se lo digo.
-pues entonces tenemos un gran problema.
-tú o ella.
-ella.
-que le revota a Fermín.
-sí, pero con un poco de discreción podíamos solucionarlo y evitarle un disgusto.
-no le des la vuelta al asunto, que Fermín no ha pedido ningún favor.
-déjalo, olvídate del tema.
-nena, me voy a tomar muy mal si haces cosas a mi espalda.
-no voy a hacer nada que no deba.
-no es eso lo que te estoy diciendo.
-solo pretendo ayudar.
-la mejor forma de ayudarle es decirle que dé la cara y hable con su marido.
-a veces eso no es posible.
-lo tiene que arreglar con su marido.
-no todo el mundo es como tú.
-tú no eres la más apropiada para decir eso, conozco a Fermín de toda la vida. No quieras convencerme con zalamerías. No lo vas a conseguir, mi ética no me permite callarme si considero que él tiene que saberlo.
-no te falta razón esa es la razón por la que te quiero, por la que estamos donde estamos, podías intentar hablar con ella, a lo mejor lo entendías.
-si yo puedo entenderlo su marido también.
-déjalo, da lo mismo, no lo entiendes.
-no hay nada que entender, cuando se mete la pata hay que dar la cara y corregir el error con la persona a la que has fallado, hay que ser valientes, nena, si no lo único que se consigue es entrar en una vorágine de mentiras, que la final llevan a la verdad, pero de mala manera. Hay que dar la cara, siempre hay que hacerlo, una mentira te lleva a otra. Marian cuidado donde te metes, me lo voy a tomar muy mal, no tengamos tu y yo un problema por esto.
-claro y conciso, como siempre.
-así debe ser.
Vaya dilema que se me presenta, tiene razón, si estamos donde estamos él y yo, es por su integridad, él sí que es un hombre de los pies a la cabeza, por eso lo quiero, por eso estoy con él por la confianza que me da. Claro que esto tiene su vuelta, no puedo pretender que sea integro solo cuando a mi me interesa, si o no, no hay punto medio.
Pero yo quiero ayudar a Luisa, dar con la solución, el dinero no cae del cielo, se por lo que está pasando, es angustioso necesitar dinero y no tener medio de sacarlo por ningún lado, claro que  yo no tenía que dar explicaciones a nadie, para bien o para mal, estaba sola. Si algo tengo claro es que no quiero volver a quedarme sola, nunca haría nada que pudiera perjudicar mi relación con mi marido, eso sí que no, él es lo primero en mi vida. No puedo tocar un duro sin decírselo primero y que él esté de acuerdo ¿entonces qué hago? ¿Cómo lo hago? La única solución es que hable con Fermín, antes de que la cosa vaya a más, ahí es donde tengo que ayudarla, no sé cómo, pero es la única solución, dar la cara como dice mi marido es la única solución válida. Como siempre y sin pretenderlo, mi marido me ha mostrado el camino. ¡es más listo!

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