jueves, 28 de julio de 2011

¡EN QUE LIOS ME METO YO SOLA!


Llevo todo el día sin parar, de aquí para ya. Nekane se ha empeñado en que conozca a todo el mundo en un día, ¡la cantidad de amigos que tiene! No se parece en nada a mí. Casualidad o no, he visto a Gema. La famosa Gema que tantos quebraderos de cabeza nos trajo. Quizá sea que yo estoy en otro momento, pero no la he visto bien, muy decaída, hasta un poco fea o más bien dejada, no iba tan bien arreglada como otras veces. Ahora desde la visión que da el paso del tiempo, diré que me ha dado pena, está también ha tenido que sufrir lo suyo, no se mucho de su vida y no pienso involucrarme en nada que tenga que ver con ella, la he saludado por cortesía, cuando a mencionada a Manuel, me ha dado la sensación de que manchaba su nombre, creo que es el tono que ha empleado. ¡Que le den!

Me pasa algo curioso, seguramente  será normal. Cuando veo algún hombre que por sus rasgos me recuerda a Manuel, lo observo, lo comparo, tonterías mías. La verdad es que lo busco, aun sabiendo que no lo voy a encontrar. Algún problemilla que otro ya me ha dado, yo creo que lo hago con disimulo, que la persona no se da cuenta. Hoy uno se ha equivocado, ha pensado que quería ligar, le he debido mirar demasiado. Nekane se ha muerto de la risa y yo no sabía dónde meterme, he tenido que sacar mi genio para quitármelo de encima ¡que pesado! Ya sé que en parte es culpa  mía. Peor lo tuve con un cliente del hotel, lo observé durante días sin pensar que podía darse cuenta. Es un buen cliente, de años, de los que Manuel decía que había que mimar. Yo que siempre he sido un poco pardilla para estas cosas, será la falta de experiencia en salir de ligue. El caso es que un día se presentó en la oficina con un ramo de flores y con una invitación a cenar con él. Con este no podía ser borde, tenía que quitármelo de encima con buenas maneras, cosa que nunca he sabido hacer, al final por miedo a su reacción me vi en la obligación de salir con él a cenar, no me corté un pelo y le expliqué la situación, no para darle pena, si no para que me dejara en paz. Fue amable, correctísimo, con la sabiduría que la edad da a los hombres en el tratamiento a las mujeres, la fastidió cuando me dijo que un clavo saca a otro clavo. Al final la cosa terminó bien, no mostré interés, se dio por aludido. Ha vuelto como cliente, pero me fastidia su excesiva amabilidad conmigo, ya estoy en guardia. Nunca sé muy bien qué hacer en estas situaciones, tengo por costumbre mantener mucho las distancias con todo el mundo, este intenta dar pasos acercándose a mí y hace que me sienta muy incómoda, si no fuera cliente ya le habría torcido la cara para evitar situaciones embarazosas, pero con este no puedo. No sé cómo acabará la cosa.

Nekane está empeñada en que salgamos a cenar y luego de copas, no me apetece, estoy muy cansada, me siento mayor para esas cosas, además siempre huyo de las multitudes, me agobia muchísimo, por eso vivo en un pueblo tranquilo, donde a veces el silencio aburre, pero siempre tienes la oportunidad de a pocos kilómetros encontrar multitud chillona. Intentaré escaquearme, aunque es insistente, como su padre.

 Hasta mañana, agur.

MARIAN
Publicar un comentario