viernes, 29 de julio de 2011

ESTOY DE RESACA


¡Dios qué dolor de cabeza! Estoy resacosa, al final ayer salí. ¡Lo que hace el alcohol! Nekane se empeñó en que tenía que emborracharme y lo hice. Bailé hasta dolerme los pies, terminé la noche sin zapatos. Reí hasta dolerme la barriga. No me acuerdo de mucho más, la verdad, no recuerdo ni como llegué a la cama, ya preguntaré. Me dejé llevar por el momento. A mí nunca me ha gustado la sensación de perder el control de mi cuerpo con drogas o alcohol, de hecho nunca me he drogado, no me gusta. No soporto la gente que bebe en exceso y no controla lo que hace o dice o se ponen pesadísimos. Ayer fui yo la que hice esas cosas, un día es un día, no quiero darle más importancia de la que tiene ¿qué imagen habré dado a los amigos de Nekane? De verdad no me gusta nada. No pienso volver a hacerlo, me gusta ser consciente de mis actos y desde luego acordarme de lo que he hecho. Lo curioso del tema es que yo cuando bebo un poco más de la cuenta, me entra un sueño horroroso, me duermo, puede ser la falta de costumbre, ayer hasta donde me acuerdo me lo pasé de maravilla, de sueño nada.

Esto me recuerda a mi hija, cuando empezó a salir un poco libremente, las primeras fiestas en la que hubo gaupasa. El caso es que empezaban con el trajín del alcohol, a mi me horrorizaba imaginar a mi niña bebida, pero es lo que se supone que las toca vivir, así que fui la guardiana de las bebidas, asumí que iba a beber, preferí no ignorarlo y controlé cada vez que subían a casa a llenarse los vasos, supe qué y cuanto bebía, lo que hicieran sus amigos me daba lo mismo. Cualquier madre se hubiera horrorizado, pero siempre pensé que si mi hija llegaba a tener un problema serio, por lo menos no me cogiera de sorpresa. Siempre recordaré una conversación con la madre de una de sus amigas, “tenemos hijas sanas, no beben “¡ja! Que te lo crees tú, pensé yo, pero no dije nada, que cada palo arríe su vela, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

He tenido droga al alcance de mi mano, pertenezco a la generación en que la droga y el sida, hicieron mucho daño. Me crie en un barrio de Donosti, mucha gente con la que me relacionaba de chavala, ya no está, si no los consumió la droga se los llevó el sida. Una pena.

Hoy, si soy capaz de recuperarme de la resaca, iremos a comer al restaurante de Alfonso y Asun. Tango ganas de verlos, pero creo que lo pasaré mal, cambio de tema que me entra la llantina. Será la resaca
Publicar un comentario