domingo, 10 de julio de 2011

EN ALGUN MOMENTO TOME UNA MALA DECISION


-¡cómo hueles a tabaco! En cuanto salga de aquí me voy a fumar un cigarro.

-los cojones, te vas a fumar tu.

-si son los tuyos no me importa. ¡Guapo!

-te he traído el desayuno, con zumo de naranja y todo, no quiero que dejes ni las migas.

-¿has desayunado?

-si

-¿sigue la rubia peligrosa en el bar?

-no lo he visto, pero hay otra rubia.

-voy a tener que darme una vuelta a controlar que pasa ahí ¡cuidadito! Como vea la más mínima miradita, no te rías ¡hombre! Tendré que bajar, metete tú en la cama y ya doy yo una vuelta.

-contigo me metería bien a gusto.

-esta noche te he oído roncar como un descosido, se te ha oído en todo el hospital, seguro que se han pasado la noche buscando al lobo ¿no será que estás fumando mucho? A lo mejor me equivoco.

-cuando te saque de aquí voy a dejar el tabaco definitivamente, tú también, tienes paquetes escondidos por todos los lados, voy a empezar a tirártelos que lo sepas.

-tú también tienes puritos escondidos haré lo mismo.

-como yo no quiera que los encuentres no pillas ni uno.

-¡pero qué chulo es él! Si no fuera porque eres tan guapo, no sé lo que te haría. El desayuno está muy bueno, pero le falta condimento.

-a palo seco, como yo, te voy a tener castigada, cuando te lo termines tendrás tu recompensa.

-venga tonto, un pequeño roce, un piquito de nada, si lo haces tú también tendrás lo que te mereces.

-no provoques que esta ya anda pidiendo atención.

-¿Quién?

-te voy a dar yo quien, cómo se nota que estás bien ya ¡bruja!

-después de desayunar me voy a dar una ducha, podías ayudarme, hay zonas en mi espalda que no llego.

-no.

-eres malo, dices que estás aquí para ayudarme, para una cosa que te pido me la niegas.

-no.

-vale, vale, tú mismo, si me caigo en la ducha o cualquier cosa, recaerá en tu conciencia.

-no.

-¡soso!

-¡bruja!

-ya he terminado de desayunar, necesito mi recompensa.

-esas manos quietas.

-de eso no hemos hablado.

-me vuelves loco, ¿lo sabes verdad?

-eso es precisamente lo que busco, tienes la escopeta cargada.

-que tenga yo que pararla, si es que me vuelve loco.

-déjate llevar, como tú dices.

-no.

-puedo hacer que cambies de opinión.

-no tengo la menor duda.

Un golpe en la puerta, interrumpió la conversación, enseguida entró un celador empujando una cama, la inquilina del lecho era acompañada por un matrimonio mayor ¿los padres?

-buenos días.

-buenos días – contestaron a la vez.

-buen día Manuel.

-buen día Esteban.

Los dos hombres se dieron la mano saludándose.  ¿Quién será?

Tras las presentaciones pertinentes se fijó en la encamada, seria de su edad, más o menos, era muy mala calculando esas cosas, bien no está como cuando yo llegué, ¡qué mala cara tiene! ¡Pobre!

Manuel seguía de charla con los padres, duda despejada. Si comparamos este padre con el mío ¡vaya diferencia!  Me equivoco mucho o tendrán edad similar, más menos. Este hombre está bien, ¿porqué mi padre está tan maltratado físicamente?, está clarísimo, lleva años autodestruyéndose, eso lo he sacado de él,  la pregunta es porqué. Antes de morir mi madre dijo que teníamos que ocuparnos de mi padre, que él no sabía cuidarse, no es que no  sepa cuidarse, es que se hace daño, sabiendo que lo hace. Quizá de otra manera, pero yo hago lo mismo, ¿habré heredado esta manía de él?  ¿Quiero acabar yo como él? ¡No! Siguiendo la vida de mi padre, te das cuenta de que lo lleva haciendo toda la vida. Me estoy acordando de mi tía, hermana de mi padre, más de lo mismo, de distinta manera, pero lo mismo, cuando nos duele la tomamos con nuestro cuerpo. Con la mala suerte entre comillas, de que somos muy fuertes, con lo cual tenemos una larga vida agónica, hasta que nuestro cuerpo se agota de sufrir.  En algún momento de mi vida, tomé una mala decisión, pues se acabó, todavía no sé porqué lo hago, en qué momento tomé la mala decisión de autodestruirme. En este mismo momento cambio de camino, quiero vivir y bien, con mi marido. Si lo hago bien me espera una bonita vida con él, es todo lo que necesito. Desde este momento deshago esa mala costumbre, ya iré averiguando el motivo, pero esto no vuelve a pasar, voy a cuidar mi cuerpo.
Ahora tengo un objetivo claro de lo que quiero en mi vida y como lo quiero. Hasta ahora he sabido que es lo que no quería, no tenía claro que quería, ahora sí.
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