sábado, 2 de julio de 2011

DIOS MIO NO ME LO QUITES


-Siéntate un momento con nosotros, Julián. Cuéntale a mi mujer lo que he llorado su ausencia, lo que la he echado de menos, nunca le he hablado de estas cosas.

-cierto es, el alcohol suelta la lengua, pasado, yo me quedo con la cara que traía el primer día que lo vi contigo. Lo conozco desde nació, ese día volví a ver al niño travieso y alegre que solía venir por aquí con sus dos compinches a hacer travesuras, llevaba la misma cara, las que me habrá liado el cabrón este de crio. Yo me voy y os dejo solos, os deseo todo lo mejor, no hay más comensales que vosotros, conociendo a este, he pensado que era lo mejor, podéis hacer lo que queráis, la casa es vuestra. ¡Deja ya de llorar mujer! ¡Vaya dos! Primero viene uno llorando como un niño, conseguimos que deje de llorar y ahora ella, voy a tener que cambiarle el nombre a la casa.

-no es necesario, se acabó el llorar.

-os voy a poner música, haber si os animo un poco.

-estamos animados aunque no se note, ¿no entendéis porqué lloro?

-NO.- contestaron los dos a la vez.

-¡hombres!
-a saber que nos pone, quería traer la música yo, pero lo único que tiene es un viejo caset, a que nos pone Paquito chocolatero.
-no seas malo, qué más da.- dijo riendo
-ya veremos si me dices lo mismo cuando te saque a bailar. Estas más guapa cuando ríes que cuando lloras.
-lo hago para que veas la diferencia, el antes y el después.
-mira que ingeniosa, eso ha estado bien. ¿Puedo decirte que te quiero sin que llores?
-sí.
-te quiero, sonríe.
Una ranchera empezó a sonar, apareció Julián con un radio caset y un montón de cintas.
-Gracias, Julián.
-¿bailas?- invitó ella.
-como no.
-¡bien! ¡Lo conseguí! Tonto del culo, machista, tenias que haberme dicho que si la primera vez.
-si llego yo a saber esto, pasado y olvidado, de hecho no me acuerdo de eso. A quien cojones le pedirías tu bailar.
-a ti, yo lo sé. ¿Por qué nunca intentaste nada? Te limitabas a saludarme.
-primero porque pertenecías a otro, no quería convertirme en segundo plato de nadie, no quería una aventura contigo, todo o nada, luego respeté tu duelo, no había más remedio que esperar el momento adecuado.
-pasado.
-pasado, vivimos el presente y los buenos momentos pasados, que han sido muchos.
-ufff... ¡Para escribir un libro!, precioso por cierto.
-escucha la música y abrázame.
Dios mío no me lo quites. Me quedaría así toda la vida, abrazada a él, sintiéndolo tan cerca, que puedo sentir sus emociones, el latido acelerado de su corazón, su respiración o es la mía, en este momento somos una persona.
-te quiero.
-yo también, mi vida. Relájate, te va a dar un ataque de ansiedad, controla la respiración.
-lo intento
-hazlo.
-¡cómo te gusta mandar!
-lo intento, aunque nunca me haces ni puto caso a nada de lo que te digo.
-soy así.
-deja de protestar.
-no estoy protestando.
-los cojones, tu naciste protestando..
-¡qué dices! ¿Se puede saber porqué te estás metiendo conmigo?
-porque me gusta, no te veo la cara ¿ya tienes el ceño fruncido?
-¡tú de qué vas! ¿De qué te estás riendo? ¡Capullo...!
-me rio por todo lo que te quiero y me gustas.
-pues vaya, hace un momento lo estabas haciendo bien, ¿porqué hemos cambiado de registro?
-porque tu cerebro no sabe qué hacer con las emociones, llevas toda la mañana llorando y ahora si te dejo te da un ataque de ansiedad, así que hago que te mosquees para que pase, que por cierto me encanta verte mosqueada por chorradas.
-será…
Un apasionado beso impidió que acabara la frase, enseguida se olvidó de lo que iba a decir ¡qué más da!
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