martes, 7 de junio de 2011

Esa falda es demasía corta


Manuel la miraba con el ceño fruncido, ella rió con ganas.

-¿qué pasa?

-esa falda es un poco corta.

-¿cómo?

-¿has ido de compras?

-sí, me ha dado por ahí.

-¿eso?

-no sé, sin más.

-estás muy guapa, pero esa falda es demasiado corta.

-no me mires así, no esperaba que me dijeras eso, nunca me has llamado la atención por la ropa.

-es la primera vez que te veo con una falda tan corta, te la pones solo cuando vayas conmigo.

-Manuel…..

-tienes unas piernas demasiado bonitas, solo conmigo, lo mío solo lo disfruto yo.

-¡Manuel!.....

-he dicho. Te queda muy bien, estas muy guapa, ya me lo contaras.

-sí, luego, primero tu. ¿Cómo ha ido la cosa?

-creo que bien.

-chico, no seas tan lacónico, expláyate.

-le he contado la historia, tiene que asimilarla, vamos a darle un tiempo.

-la semana que viene volvemos.

-ya se verá.

-¿qué te ha dicho ella?

-tiene muy pocos recuerdos de su madre, pena no siente, lo más parecido que tiene a una madre es Gema, a la que tampoco aprecia mucho, tonta no es, es muy espabilada, se parecerá a su padre. ¡Qué sonrisa más bonita tienes! Te voy a pedir un favor.

-lo que sea.

-piénsalo primero, esa niña necesita una madre, no sabe lo que es un abrazo, no conoce el amor desinteresado, me gustaría que intentaras acercarte a ella, te lo pido como algo personal.

-estoy deseando hacerlo, no va a ser fácil, lo sabes ¿verdad?

-más de lo que tú  crees, no te conoce.

-haré todo lo que esté en mi mano, me voy a preocupar por ella, pásame el teléfono, déjalo de mi cuenta ¿no discutiremos por ella no?

-no entiendo porqué vamos a discutir por ella.

-no sé, te veo muy decidido, ¿si no consigo acercarme a ella te vas a enfadar conmigo?

-por supuesto que no, nena, para empezar porque sé que vas a poner todo de tu parte, para que las cosas vayan bien, Marian, entre tú y yo no entra nadie, lo demás será algo que haremos juntos, será cosa de los dos.

-vale.

-te he echado mucho de menos, no tenias que haberte ido.

-era la única manera de que Gema se fuera, además esa parte os pertenece a los dos solos, es vuestro pasado, a partir de ahí entro yo. No te veo bien, algo te pasa.

-te necesito a mi lado.

-estoy a tu lado, estoy aquí esperándote.

-no me ha resultado fácil la conversación.

-¿le has contado toda la verdad?

-sí.

-¿Cómo murió Amaia?

-ya lo sabes.

-cuéntamelo con más detalle.

-¿qué es lo que quieres saber?

-no esquives mi pregunta, está muy clara. ¿Degollada?

-¿porqué me preguntas eso ahora?

-contéstame.

-si. No me apetece enredar ahí, soy culpable de pagar para que la hicieran desaparecer, nunca pensé que serian tan crueles, ya he pagado por esa crueldad, me ha costado veinte años superarlo, ya vale, quiero pasar página, olvidar, intentar llevar una relación lo mejor posible con Nekane, intentar ser feliz contigo, nena, es todo lo que le pido a la vida en este momento. Ya vale. Hoy a sido un día muy duro para mí, pero ya está he hecho lo correcto, ahora quiero pasar página ya de una vez, no enredemos más en el pasado. ¿Cómo has deducido lo que pasó?

-no lo sé ni yo. Cosas mías, pensamientos que llegan a mi cabeza, a los que tengo que prestar más atención, sin más.

-¡pero qué rarita es ella! ¿Damos carpetazo ya al tema?

-solo una cuestión, ¿fue cerca de aquí?

-si

-¡madre mía! Últimamente me pasan cosas un poco raras, dejémoslo estar. Cámbiame esa cara ya.

-vámonos a casa. ¡Joder, nena! No me gusta nada verte así en la calle.

-no será para tanto, chico, no exageres.

-tienes unas piernas preciosas.

-¿no las puedo lucir?

-en la calle no, lo mío solo lo disfruto yo, tu siempre has sido muy discreta, sigue siéndolo.

-ya hablaremos más despacio del tema. ¡Moro! Que eres un moro.

-y tu demasiado bonita.

-eres tú que me miras con buenos ojos.

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