jueves, 24 de marzo de 2011

MI HERMANA

-Pasamos lo que queda de mañana por ahí, igual prefieres pasarte por la oficina.
-vámonos por ahí, vamos a Donostia, un paseíto por la playa, antes de comer.
-vale comemos de pinchos, le digo a mi hermana que se baje en Donostia, la esperamos allí.
-vale, vamos al taller, tendremos que ir con tu coche, no sé si le habrán llegado ya las piezas al mío.
-¿lo del concesionario?
-otro día.
-¿ya has pensado que coche quieres?
-si, pero aunque intente explicártelo no te vas a enterar, es mejor que lo veas...
-¿me estás llamando tonta?
-Dios me libre, ¿qué buscas tu en un coche? Que funcione ¿No? Pues el mío no funciona, necesito otro.
-ya ¿y?
-si te digo la marca ¿vas a saber cuál es?
-no, pero porque no me interesa el tema, a mi con que funcionen me vale.
-eso es lo que te estoy diciendo.
-¿qué color?
-azul marino, casi negro.
-muy sucio, no me gusta.
-¿desde cuándo te preocupa la limpieza del coche?
-desde que lo has decidido sin preguntarme primero.
-perdone usted, ¿qué color le parece bien?
-azul marino, casi negro.
-cómo te gusta tocarme los huevos.
-no lo sabes tú bien. Pónmelos a huevo que veras.
-cada día estás más descarada.
-es tu culpa, yo antes no decía palabrotas, me lo estás pegando tú. Para mi padre era una ofensa que una mujer dijera palabrotas.
-a mí tampoco me gusta oírte hablar mal, pero no me refería a eso.
-eso también ha cambiado, antes no es que no lo dijera, yo creo que ni lo hubiera pensado, tú tienes la culpa.
-yo tengo la culpa de todo.
-así es, no rechistes ¡pesado!
Para cuando llegaron a la capital guipuzkoana, ya era el mediodía.
-ya no tenemos tiempo de nada, picamos algo en la estación mientras esperamos.
-¡qué pena! Un paseíto por la playa con este día tan bonito hubiera estado bien, nunca hacemos nada, somos unos sosos, tenemos que volver otro día.
-pues ya vendremos ¿a qué viene eso? A ti no hay quien te saque del pueblo, porque soy yo, y me da lo mismo, pero perdona el soso serás tú.
-déjalo, no lo entenderías.
-mira por donde le ha dado hoy, entiendo las cosas mucho mejor de lo que tú crees ¿o piensas que soy tonta?
-yo no he dicho semejante cosa. ¿Qué quieres?
-un marianito con unas aceitunas.
-¡buuuueeenooo¡ haber como acaba la cosa.
-eso a qué viene.
-a que estas muy nerviosa.
-un poco, no sé si me apetece estar toda la semana con mi hermana.
-¿Por qué le has dicho que venga? Ya te estás ahogando en un vaso de agua. Yo creo que lo que tu hermana necesita es estar tranquila, así que no creo que te moleste mucho. ¿Qué problema real existe en ver a tu hermana todos los días.
-no lo sé, no me apetece y punto.
-respuesta muy bien razonada, así me gusta ¿no será tu conciencia, que aunque ella no te dice nada a ti te parece que si? ¿Por qué no te sinceras con ella?
-ni de coña.
-si eso ya lo entiendo, estas mejor pensando que ella te culpa a ti de la situación, vamos lo de siempre cargando con una culpa que no te corresponde, si eso es lo que más te conviene.
-no empieces ,Manuel, de verdad déjalo estar, pasaré esta semana como sea.
-vale, pero sigues sintiéndote culpable y avergonzada y en tu mano esta darle la vuelta al asunto, tema zanjado de momento. No te pongas seria, regálame una de tus seductoras sonrisas.
-y dices que te has fijado en mi escote esta mañana- dijo coqueteando
-¡cómo no! –dijo besando la redondez que asomaba por la blusa.
-quieto que ya hemos dado suficiente la nota por hoy.
-aquí no nos conoce nadie.
-será a ti, te recuerdo que yo soy Donostiarra, y dos caras conocidas ya he visto, me he hecho la tonta, por cierto.
-nunca entenderé porque hacer esas cosas,¿ qué cuesta saludar?
-yo no niego el saludo a nadie, no te equivoques, lo que no me gusta es dar explicaciones.
-¿porqué piensas que tienes que dar explicaciones?
-¿te lo tengo que explicar?- dijo riendo y en un tono un poco chulesco.
-ya viene el tren, salvada por la campana.
-dame un beso y un abrazo, que ya no va a ser lo mismo.
-eso porqué.
-me cansas, de verdad, porque ya no vamos a estar solos, tengo que compartir tu atención.
-aunque estemos rodeados de mil personas tu siempre estás aquí- señalo la cabeza.
-¿tienes que analizar todo lo que digo?, de verdad me cansas.¿ No puedes darme un beso y ya está? Es fácil, Manuel, unimos nuestras bocas rozamos un poco las lenguas, al poder ser, con un poco de sentimiento……..
Manuel reía con esa risa que tanto le gusta a ella, que le llega dentro, la calla siguiendo sus instrucciones al pie de letra, metiéndose dentro de ella. Acariciando su alma, tranquilizándola.

Salvados los primeros cinco minutos dedicados a los saludos habituales, besitos y demás, que por cierto no sé de dónde ha salido esa nueva costumbre de darnos besos en la mejilla, nunca lo hacemos, ¿ahora porqué? Da lo mismo. Fue todo el camino sin abrir la boca, Mari y Manuel charlaban sin callar un momento, cómo le gusta hablar a la gente, con lo a gusto que me hubiera quedado yo en Donosti dando un paseíto de la mano por la playa ¿Qué romántico! Hasta igual nos podíamos haber mojado lo pies, sentarnos en la arena, tomar algo en la terraza de la perla, ¡qué pena!¿porqué siempre que hacemos planes de venirnos a Donosti siempre hay algo que los fastidia? La última vez que estuvimos fue el día que nos casamos, llovía a mares, por cierto, estuvimos un rato debajo de los arcos hablando, otro yuyo que me pegó aquel día,¡ qué raro!¿no? En fin algún día pasara, digo yo.

-Marian.
-mmmmmm
-¿Dónde andas?
-a sus cosas , como siempre andará vagando por la luna
-aquí.
-¿de qué estamos hablando?
-del tiempo.
-¡anda que no tienes morro!- dijo Mari- del tiempo que llevas sin ir a ver al aita.
-no hace tanto que le he visto.
-le ha debido de sabe a poco, no hace más que preguntar por ti.
-ya iré un día de estos.
De momento me voy a la luna que me gusta más, qué a gusto se tiene que vivir allí, sin gente, sin necesidad de estar todo el día hablando ¡qué paraíso! Como algún día se pueda me voy, lo malo es que si yo puedo los demás también, a Manuel si que me lo llevaría, ya no puedo prescindir de él, ya me encargaría de callarle la boca cuando me arte de escucharle. ¡Qué habilidad tengo de evadirme cuando me interesa! Y si es cierto me he pasado media vida en la luna, una que puede. Si ni fuera por ello, ya me habría vuelto loca del todo, en fin. Hoy hay luna llena, con la temperatura que hace se tiene que estar en el jardín a la noche de maravilla, igual cenamos allí, si buen plan.
-te bajas o te bajo.
-ya hemos llegado, ya me bajo.
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